Solemnidad de San pedro y San Pablo – 29 de Junio

Solemnidad de San pedro y San Pablo – 29 de Junio

 

PREPARACIÓN: 

Antes de la salida del celebrante

En este día celebramos el misterio de la Pascua del Señor realizado en los dos apóstoles, Pedro y Pablo, que más trabajaron para edificar la Iglesia de la Nueva Alianza. Es la fiesta de toda la Iglesia, de la que Pedro es piedra fundamental, por eso es la fiesta del Sumo Pontífice, nuestro amado Santo Padre.

 

AMBIENTACIÓN: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

 

El mismo Dios nos revela la divinidad de su Hijo: verdadero Dios y verdadero hombre. Y ese misterio de Cristo se hace también presente en su Iglesia, recibiendo los Apóstoles el carisma de pastores, presidiendo la vida de la Iglesia en nombre de Cristo, quien constituye a Pedro como cabeza visible de ella, y en él a todos sus sucesores, a quienes confía plenos poderes, pidiéndonos a nosotros un auténtico sentido de respeto y obediencia; obediencia activa y responsable.

 

1ª. LECTURA:  (Hch 12, 1-11)         (Ver texto)

 

En este relato del comienzo de la vida de la Iglesia, vemos al primero de los Apóstoles, a Pedro, que es encarcelado por fidelidad al Señor, pero no es abandonado por Él.

 

SALMO RESP.:     (33, 2-9)    (Ver texto)

 

  1.   El Señor me libró de todos mis temores. 

 

2ª. LECTURA:    (2 Tim 4, 6-8. 17-18)    (Ver texto)

 

El Apóstol, sólo y abandonado, vive su último proceso. Pero su fidelidad y esperanza no se debilitan. Reconoce que la salvación no es un callejón sin salida para quienes siguen a Cristo.

 

EVANGELIO:   (Mt 16, 13-19)      (Ver texto)

 

Es el mismo Jesús quien nos manifiesta su poder, que como Hijo de Dios posee, y que Él se lo comunica a la Iglesia, en la figura de su Vicario, el Santo Padre.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

 

Queridos hermanos y hermanas, tenemos un solo Dios, un solo mediador, Jesucristo, dirijamos por Él al Padre, nuestras plegarias y nuestras súplicas por la Iglesia y por todos los hombres.

 

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

 

“PADRE, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN”

 

v Padre eterno, te pedimos por la Iglesia, una, santa, católica y apostólica; para que se edifique y crezca hasta llegar a la plenitud total de Cristo, oremos…

 

v Dios todopoderoso, te pedimos por el Vicario de tu Hijo, el Papa Francisco, para que todos los hombres reconozcan en su presencia, la de Jesús, que hoy se nos muestra sacramentalmente en él, oremos…

 

v Señor de la vida, te pedimos por nuestro Obispo y por todo el Colegio Episcopal, para que con invariada fidelidad, ejerzan con alegría el ministerio de pastores que les has encomendado, oremos…

 

v Padre de las misericordias, te pedimos por todos los que sufren a causa de la fe en Cristo o de sus convicciones religiosas, para que encuentren ayuda, consuelo y liberación, oremos…

 

v Padre de todos los hombres, te pedimos por todos los que celebramos los misterios de la Pascua del Señor, para que nos alegremos de compartir su pasión para desbordar de gozo el día en que se manifestará su gloria, oremos…

 

CELEBRANTE:

 

Padre del Cielo, acoge las oraciones de tu Iglesia, cimentadas sobre la palabra y el martirio de Pedro y Pablo; que tus Apóstoles, con sus enseñanzas, nos ayuden cada día a ser más fieles al Evangelio de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

 

Junto al pan y el vino nos ofrecemos nosotros mismos, en una sincera disposición a ser dóciles al Espíritu de Jesús, que se nos manifiesta de manera especial en nuestros Pastores y en el Santo Padre.

 

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

 

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)

 

Bendigamos al Padre, que por su gran amor nos ha hecho nuevas creaturas y nos ha dado una esperanza viva gracias a la resurrección de su Hijo de entre los muertos.

 

COMUNIÓN:

 

Los Apóstoles nos enseñaron a celebrar la Cena del Señor. Al acercarnos a la mesa eucarística, tomemos con alegría el pan que da vida, pasando de la muerte a la vida con la esperanza del retorno glorioso del Señor.

 

COMUNIÓN ESPIRITUAL:

Al término de la distribución de la comunión.

 

Hermanos:

Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,

pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

 

Creo Señor mío que estás realmente presente

en el Santísimo Sacramento del altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo

ardientemente recibirte dentro de mi alma;

pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,

ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si te hubiese recibido, me abrazo

y me uno todo a Ti;

Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.

 

DESPEDIDA:

 

Al terminar nuestra celebración de este día de fiesta, salgamos a la calle para dar, con alegría y valor, como los Apóstoles, testimonio de la Resurrección del Señor; seamos mensajeros del Evangelio, de palabra y de obra.

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