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Torre
Publicado por Admin el 12/6/2016 (251 lecturas)
"Torre fortificada es el nombre de Jehovah; el justo correrá a ella y estará a salvo.” Proverbios 18:10. (RVR)


Me regalaron este texto y me encantó. Me hizo acordar de las historias que leía de adolescente de los caballeros y castillos y de los combates épicos. La torre era el lugar más seguro y resguardado del castillo. Era de piedra y era el punto más alto de la guardia. Desde allí el vigía miraba para los cuatro puntos cardinales y podía ver al enemigo acercase desde muy lejos, antes que pueda hacer ningún daño a la población.

Cuando veía esto, su misión era hacer sonar la alarma y todos los pobladores que vivían fuera del castillo debían tomar lo que podían de sus casas y correr al castillo. Cuando se cerraban las puertas, ya nadie podía entrar o salir hasta que el peligro pase.

Desde la torre no solo se vigilaba sino que también se defendía. Desde allí los arqueros más diestros disparaban sus flechas contra los enemigos para causar la mayor cantidad de bajas posible antes que se acerquen a las murallas.

La seguridad y la tranquilidad en tiempos de combate, estaba siempre dentro de las murallas, y la torre era su emblema. Un emblema de confianza. El pueblo que servía a su rey o señor, estaba seguro dentro de la fortaleza.

La misma idea toma el sabio de proverbios para compararla con Dios. Dios es nuestra torre. Es nuestro lugar seguro. Es nuestra protección y nuestra ayuda. Quien nos alerta del peligro y nos defiende de los enemigos. Dios es quien nos cobija y nos alberga en tiempos de miedo, de angustia, de soledad o de depresión. Y está siempre dispuesto a abrir las puertas de su bendición para ampararnos en los malos momentos.

No es cualquier torre, es la torre del Nombre de Jehová. La que nos hace justos por su Sangre, tenemos el cuidado de Dios no porque lo merezcamos ni porque seamos valiososo; sino solamente porque somos sus hijos. Porque Dios en su misericordia se acordó de nosotros y nos salvó.

¡El mismo Dios que estuvo dispuesto a desamparar a su propio hijo para salvarnos a vos y a mi, ¿cómo no va a ser nuestro refugio en cada momento difícil de la vida?! No lo dudes, Dios te da seguridad en todo momento.

REFLEXIÓN – Podés correr confiado a la Torre de Dios.


Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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