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Tercer Domingo de Adviento
Publicado por Admin el 6/12/2016 (2024 lecturas)


Libro de Isaías 35,1-6.10.
¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa!
¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.
Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes;
digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!".
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos;
entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa;
volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

Salmo 146(145),7-10.
El Señor hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos.
Abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados,
el Señor ama a los justos
y entorpece el camino de los malvados.
El Señor protege a los extranjeros

y sustenta al huérfano y a la viuda;
El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión,
a lo largo de las generaciones.


Epístola de Santiago 5,7-10.
Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el Señor. Miren cómo el sembrador espera el fruto precioso de la tierra, aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias del otoño y de la primavera.
Tengan paciencia y anímense, porque la Venida del Señor está próxima.
Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta.
Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.

Evangelio según San Mateo 11,2-11.
Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle:
"¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".
Jesús les respondió: "Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven:
los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!".
Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: "¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes.
¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.
El es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino.
Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.





Liturgia de la palabra:



1. Los Derechos Humanos



Dios segu?a erre que erre eligiendo a hombres que quisieran construir la nueva Humanidad.

Muchos respond?an a esa llamada, pero otros del pueblo no hac?an caso y viv?an como si Dios no existiera: hac?an guerras, adoraban a ?dolos, no ayudaban a los dem?s, descuidaban a los po?bres, a los hu?rfanos...

Tambi?n hoy, entre nosotros, sigue habiendo todas esas cosas. Estos d?as estamos celebran?do un aniversario: hace 50 a?os que la ONU escribi? la Declaraci?n de los Derechos Humanos, poniendo muy en claro que nadie puede hacer da?o a los dem?s. El a?o 2000 el Papa quiere que lo celebremos perdon?ndonos todos unos a otros. Por eso tambi?n estos d?as se est?n pi?diendo firmas para exigir que se les perdone la deuda de miles de millones que los pa?ses po?bres tienen con los pa?ses ricos.



2. El tercer "sue?o" de Dios



Pero Dios no se ha cansado nunca de llevar adelante lo que hab?a so?ado. Por eso Dios hab?a hecho surgir a los profetas para seguir manifestando a los hombres sus designios de amor. Fue?ron profetas El?as, Eliseo, Isa?as, Jerem?as, Ezequiel, Daniel y muchos m?s, como Juan el Bau?tista, que ya conocimos el domingo pasado. Hoy, en recuerdo de esa Declaraci?n de los Dere?chos Humanos y "so?ando" tambi?n nosotros, junto con Dios, en un mundo reconciliado para el a?o 2000, vamos a escuchar el tercer "sue?o" de Dios Padre:



Is 35,1.3-6.9-10



"El desierto y el yermo se regocijar?n, se alegrar?n el p?ramo y la estepa. Forta?leced las manos d?biles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de coraz?n: "Sed fuertes, no tem?is". Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite, viene en persona, resarcir? y os salvar?. Se despegar?n los ojos del ciego, los o??dos del sordo se abrir?n, saltar? como un ciervo el cojo, la lengua del mudo can?tar?. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el p?ramo ser? un estanque, lo reseco un manantial. No habr? all? leones ni se acercar?n las bestias feroces, sino que caminar?n los redimidos y volver?n por la ca?ada los rescatados del Se?or. Vendr?n con c?nticos: a la cabeza, alegr?a perpetua; si?gui?ndolos, gozo y alegr?a; la pena y la aflicci?n se alejar?n".



Se coloca un nuevo cartel, el del "tercer sue?o" de Dios: UN MUNDO DE JUSTICIA Y ALEGR?A.



3. Di?logo breve: En el sue?o de Dios se habla de los ciegos, los sordos, las personas d?biles y llenas de miedo, los que vuelven a casa... : ? qui?nes pueden ser hoy todos esos? ?Qu? pode?mos hacer para que ese "sue?o de Dios" se haga realidad?



4. Dios nos manda mensajes



Ese Juan Bautista que vimos el domingo pasado estaba un poco despistado, pero no era para menos: ?l hab?a anunciado que iba a haber justicia y, sin embargo, le metieron en la c?rcel los que tem?an que eso fuese verdad. Por eso, un d?a, mand? a sus amigos a preguntar si era verdad que empezaba a haber m?s justicia en el mundo. Y Dios Padre le contest? d?ndole un mensaje, para ?l y para nosotros:



Mt 11, 2-5. 7b-10.



Vayan a contarle a Juan lo que est?n viendo y oyendo: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ?Qu? salieron a ver en el desierto? ?Una ca?a sacudida por el viento? ?Qu? salieron a ver si no? ?Un hombre vestido con elegancia? Los que visten con elegancia, ah? los tienen, en la corte de los re?yes. Entonces ?a qu? salieron?, ?a ver un profeta? S?, desde luego, y m?s que pro?feta; es ?l de quien est? escrito: Mira, yo te env?o mi mensajero por delante para que te prepare el camino".



5. Di?logo breve: ?Se ven tambi?n hoy cosas buenas en el mundo o s?lo se ven cosas malas? ?Qu? cosas buenas se ven? ?Hay profetas hoy, como Juan Bautista? ?D?nde les encontramos: entre los palacios o en otro sitio? ?Cu?l puede ser el "mensaje" que Dios le daba a Juan y nos da a nosotros hoy?



Como todos los domingos, un/a catequista escribe el mensaje y se coloca junto al mundo os?curo del panel.



Oraci?n final:



Queremos darte las gracias, Padre nuestro, por todas las personas que ponen un poco de amor en sus vidas.



Gracias, Padre, por las personas que cuidan de nosotros en casa, en el colegio, en la catequesis. Gracias por las personas que regalan un poco de su tiempo sin pedir nada a cambio. Gracias por las personas que ayudan a salvar la vida de los de?m?s: los m?dicos, las enfermeras y enfermeros, los donantes de sangre, los que trabajan en el tel?fono de la esperanza.



Gracias por las monjas y los curas. Gracias, Padre por las personas que ayudan a los m?s peque?os y pobres: trabajadores y asistentes sociales, voluntarios y vo?luntarias, visitadores de enfermos, las personas que van a la c?rcel a ayudar a los presos, los que luchan contra el racismo, la tortura, la droga.
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