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PEDAGOGIA DE LAS PARABOLAS
Publicado por Admin el 6/10/2015 (3025 lecturas)


"Las parabolas de Jesus son el eterno modelo de enseñanza: usar la imagen, ser sencilla y dar bajo apariencia simple, el pensamiento mas hondo"

Gabriela Mistral

Los evangelios sin?pticos resaltan la particular manera de ense?ar de Jes?s, el Maestro Popular de Nazaret. Este Maestro y Profeta desarrolla un estilo particular en su acci?n educativa tal como los evangelios nos los transmiten; ?l se dirige a la multitud y prioriza un recurso discursivo que le permite desarrollar su propuesta de anuncio, de v?nculo, de construcci?n de conocimiento, de an?lisis, de trabajar con los contrastes y las contradicciones, de confrontar con sus contradictores; todo esto a trav?s de par?bolas (machal en hebreo). Marcos nos propone un relato con una bella descripci?n de una "clase t?pica" de Jes?s:

"Otra vez se puso a ense?ar a orillas del mar. Y se reuni? tanta gente junto a ?l que hubo de subir a una barca y ya en el mar, se sent?; toda la gente estaba en la tierra a la orilla del mar. Les ense?aba muchas cosas por medio de par?bolas" (Mc 4,1-2).

Tenemos aqu? una multitud tras un maestro itinerante que ense?a en par?bolas; el relato de la comunidad que hace memoria en el evangelio nos sugiere esa especial cercan?a entre la multitud, el Maestro y las par?bolas. ?Qu? es lo que constituye esta "especial cercan?a"? ?Por qu? y para qu? Jes?s opta por este "eterno modelo de ense?anza" como lo llama Gabriela Mistral? Muchas veces hemos profundizado en los estudios b?blicos sobre la teolog?a de las par?bolas, pero muy poco hemos trabajado sobre su contenido pedag?gico. Las par?bolas nos aportan una verdadera "novedad" pedag?gica que muchas veces termina siendo ocultada por la premisa teol?gica/catequ?stica; justamente este eje pedag?gico queremos resaltar y desarrollar aqu?.

ALGUNAS CONSTANTES EN LAS PAR?BOLAS

En un primer acercamiento al g?nero literario de las par?bolas llaman la atenci?n algunas constantes que sobrevuelan el desarrollo literario de estas unidades literarias. Se?alamos algunas:

? Lo com?n a partir de lo diverso

Cada par?bola representa una situaci?n humana particular que requiere ser atendida pedag?gicamente, necesita ser reflexionada (reflejada, especulada, la acci?n del espejo). Esa particularidad es visibilizada, valorada e incluida en el relato evang?lico a modo de "espejo" o "modelo" para ayudar a otras realidades similares. El evangelio como relato de la comunidad es construido a partir de esta diversidad de particularidades. La comunidad cristiana valora, incluye y visibiliza la diversidad y la pluralidad humana. Por eso comprendemos la enorme diversidad de las par?bolas tanto de las que quedaron estratificadas en el canon c?mo las presentes en los relatos extra can?nicos.

? Las par?bolas en la memoria infantil / afectiva

Las par?bolas est?n ligadas a la memoria de la infancia en los procesos de educaci?n cristiana de muchos y muchas creyentes. ?Qui?n de nosotros/as no recordamos en nuestros primeras etapas de la educaci?n en la fe alguna par?bola que perdura en la memoria? Ellas se vinculan con la imaginaci?n, la fantas?a y la dimensi?n narrativa de nuestras identidades creyentes. El hecho de ser un relato ficticio permite una cercan?a a la experiencia de oralidad infantil. Adem?s el relato parab?lico est? ligado a hechos o momentos profundamente afectivos de la vida de las personas. Estos hechos de la vida fueron asumidos a partir de la "soluci?n feliz" ofrecida por los "hechos ficticios". Las personas encuentran en la par?bola una pista, una luz, una gu?a, una fuerza que les ayuda a afrontar sus dificultades y adversidades. La relaci?n ficci?n-realidad en la pedagog?a de las par?bolas suscita aprendizajes para la vida.

? Sentimiento, ideolog?a y simbolismo

Las manos, las ovejas, los corazones, el ?rbol, la mano abierta como un coraz?n expresan simb?licamente un sentir y una opci?n de fe que tiene que ver con solidaridad, acogida, afecto, reconciliaci?n, esperanza, servicio, etc. Las par?bolas tienen la cualidad de expresar simb?licamente la experiencia de fe y los "esquemas" mentales (imaginarios y representaciones) y sentimentales que ella va suscitando en la estructura profunda del ser humano. El eje simb?lico que dispara cada una de las par?bolas (tal como siguen operando en nuestra memoria) manifiesta de manera significativa la opci?n y la experiencia de fe que nos liga a Jes?s y su comunidad discipular y la posibilidad de vivir hoy la propuesta del Reino. La par?bola ayuda a construir esquemas mentales simb?licos en sinton?a con el "esquema mental simb?lico de Jes?s, que es d?nde est? la clave para saber c?mo ?l ve?a al mundo, c?mo reaccionaba y c?mo actuaba".

? La cotidiano en las par?bolas

La vida cotidiana est? llena de par?bolas y ?stas a su vez hablan de lo cotidiano en tiempo de Jes?s. Lo cotidiano es el lugar de la par?bola. All? es donde ella desaf?a, cuestiona, ilumina, ense?a. La pedagog?a de Jes?s busca afectar lo cotidiano, transformarlo, desarrollar aquella sensibilidad particular que nos constituye con las competencias necesarias para el cuidado de la vida en la cotidianeidad. Que dicha cotidianeidad, el d?a a d?a, est? presente como din?mica del descubrimiento de la propuesta del Reino parece ser no algo accesorio sino central en la propuesta de Jes?s. El Reino entonces acontece en lo cotidiano, la vida "com?n y corriente" se aproxima a lo que Dios quiere y desea para la humanidad. El Dios de lo ordinario confirma esta b?squeda propuesta de hacer de lo ordinario algo extraordinario (un Kairos) y no a la inversa: nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres, no en hacer cosas extraordinarias en lo ordinario, sino en hacer de lo ordinario algo extraordinario. Lo cotidiano es el mejor lugar de lectura de la par?bola. Si nos hacemos la pregunta ?a qu? se parece el Reino de Dios hoy? los t?rminos de comparaci?n los hallar?amos en lo que constituye hoy nuestro cotidiano educativo.

? La sabidur?a en par?bolas

La sabidur?a tiene que ver con el aprender a vivir y con el saber vivir. Obvio que estos niveles de aprendizaje son alcanzados mediante la acumulaci?n cualificada y responsable de la vida como experiencia. En este sentido no podr?amos pedirles a los ni?os y a las ni?as que elaboren par?bolas de manera inmediata, lo que no impide, por supuesto, que podamos asumir las claves pedag?gicas para nuestra intervenci?n educativa. Quienes m?s han vivido y m?s han aprendido de la vida ser?an quienes m?s pueden ense?ar en par?bolas. En Israel la edad mayor comienza a los treinta a?os. Es la edad de la sabidur?a, de la autoridad, de la ense?anza. Es edad propicia para comenzar a ense?ar en par?bolas. Mucho m?s en el caso de un maestro itinerante y popular como Jes?s, quien opt? por ense?ar "muchas cosas por medio de par?bolas" Mc 4,2.

? Narrativas y utop?as

Las par?bolas pertenecen al campo de la narrativa y de la oralidad. No es lo mismo leer una par?bola que escucharla. Son relatos teol?gicos elaborados a partir de la experiencia de la vida, para ser contados y escuchados colectivamente. Suponen la interacci?n del narrador, la narraci?n y la comunidad audiente; implica la constituci?n de identidades diversas, din?micas significativas en equidad y en diversidad. As? se educaba Israel escuchando, preguntando, conversando y discutiendo con los maestros. Escuchar historias y par?bolas ejemplares, en donde la vida es relatada y re-creada con fines educativos constitu?a la "escuela p?blica" por excelencia en Israel. La plaza, los caminos, la posada, el taller, los pozos, la casa, la mesa, la cama; all? donde se conversa, se escucha, se discute, se r?e, se descansa y se sue?a transcurre el saber parab?lico. Tanto la vida como la fe, en tanto experiencia que se comunica comunitariamente, se hacen relato educativo. Las par?bolas pertenecen al mundo de la vida y de la fe que se relata. Esta din?mica narrativa favorece abrir la vida y la fe al horizonte ut?pico. Es por ello que el relato parab?lico es por excelencia un relato de vida, de justicia y de esperanza. Es teolog?a narrativa.TRABAJO GRUPAL

GRUPO 1 y 5: Marcos 4,1-9

GRUPO 2 y 6: Lucas 10,25-37

GRUPO 3 y 7: Mateo 25,1-13

GRUPO 4 y 8: Lucas 15,11-32

? ?Qu? dice?

Nos interesa identificar el tema o contenido de la par?bola y su desarrollo. No nos interesa discutirlo o profundizarlo en cuanto tema o perspectiva teol?gica. Hacer una comparaci?n y una "clasificaci?n" de temas podr?a darnos provechosas sugerencias para un trabajo posterior de profundizaci?n.

? ?C?mo lo dice?

Identificar y describir los recursos y las mediaciones (literarias, simb?licas, comunicativas, etc.) que usa Jes?s para desarrollar el contenido de la par?bola. Es recomendable tener algunas informaciones sobre el uso de estas mediaciones en la tradici?n oral de Israel y en general de los pueblos del Cercano Oriente.

? ?Cu?ndo lo dice?

Los momentos y las circunstancias contextuales propicias para el desarrollo de la par?bola y su relaci?n con los momentos antecedentes y consecuentes. Ubicar la par?bola en el contexto narrativo del relato.

? ?A qui?nes lo dice?

Oyentes de la par?bola y actitudes y reacciones. Comparar la actitud de la multitud, de los disc?pulos y de los contradictores.

? ?Para qu? lo dice?

Descubrir la funci?n pol?tica, ideol?gica, religiosa y ?tica de la par?bola.

CLAVES PARA NUESTRO ESTUDIO

Solo quiero colocar algunos puntos o ideas para seguir profundizando en la pedagog?a de las par?bolas. Las siguientes apenas nos introducen en un campo amplio y profundo a trabajar:

? La pedagog?a de Jes?s

Las par?bolas hacen parte de un planteamiento pedag?gico mayor en la propuesta educativa de Jes?s. No podemos desligar las par?bolas de esta experiencia ni mucho menos reducir la pedagog?a de Jes?s a las par?bolas. Estas, junto con las preguntas, las se?ales y prodigios, los gestos, la itinerancia prof?tica, los discursos y conversaciones, los silencios y las oraciones, las discusiones y las imprecaciones manifiestan coherentemente una opci?n educativa en donde se desarrolla el di?logo de saberes, el discernimiento cr?tico, la relaci?n pedag?gica igualitaria, la construcci?n colectiva del conocimiento y del relato, la reconstrucci?n y recuperaci?n de la memoria/identidad, la escucha discipular, la lectura comunitaria de los textos sagrados, la formaci?n de la conciencia emancipatoria, la hermen?utica simb?lica... todo ello con el fin de anunciar el evangelio (kerusson to evangelion) del Reino de Dios. Podr?amos decir que la pedagog?a de Jes?s es la pedagog?a del Reino, es la pedagog?a de Dios. En este horizonte de relaci?n entre revelaci?n y pedagog?a articulamos la especificidad de la pedagog?a de las par?bolas.

? Par?bolas, pedagog?a y dimensi?n socio/pol?tica

Entre las acusaciones que hacen las autoridades jud?as en el proceso contra Jes?s ante Pilatos hay una que tiene que ver con la dimensi?n pol?tica de su acci?n educativa. Dice que "alborota al pueblo ense?ando" (Lc 23,5). ?Qu? ense?anza es ?sta que alborota al pueblo y amenaza a las autoridades? Si las par?bolas es una de las principales mediaciones de la ense?anza de Jes?s, igualmente podemos percibir en ellas una expl?cita intencionalidad pol?tica e ideol?gica. Juan Luis Segundo enfatiza en ello al hallar que las par?bolas reafirman y profundizan las bienaventuranzas: "El Reino viene a pesar de todo, y viene para los pobres y marginados, aunque sean pecadores, porque en sacarlos de su situaci?n inhumana est? la alegr?a de Dios"; critican y confrontan los mecanismos ideol?gicos de la dominaci?n pues "muestran cu?les son los verdaderos pecadores de Israel y c?mo su pecado, el de deshumanizar a los dem?s, proviene de (o se cubre con) una lectura defectuosa y, desde el comienzo (hermen?utico), inhumana de la ley de Dios"; con lo que desmantela "la ideolog?a religiosa que encubre y justifica la opresi?n de los pobres de Israel: su identificaci?n con "los pecadores". Es as? como las par?bolas "aparecen como un complejo y compacto mecanismo anti-ideol?gico puesto al servicio de los pobres y pecadores, los beneficiarios del Reino". Obvio que percibimos en ellas una honda vena prof?tica coherente con la propuesta y el proyecto de Jes?s.

? El "juego" discursivo de los espejos

En las par?bolas y relatos de milagros "el problema de la significaci?n se plantea con toda su agudeza", pues tanto lo uno como lo otro exigen una interpretaci?n, lo que los hace particularmente propicios para explorarlos desde la semi?tica.

Mediante "el juego de una enunciaci?n distanciadora que las convierte en historia contadas por un narrador, las par?bolas se presentan como relatos ficticios" en contraste con los dem?s relatos evang?licos que se presentan como hist?ricos. As? tenemos una correlaci?n entre un relato enunciante (primario) y un relato enunciado (secundario) que como "ficciones representan en una escena apenas desplazadas las vicisitudes de la vida corriente", en donde los oyentes del relato primario, como en un espejo, "ven interpretadas por otros actores, las acciones que ellos podr?an realizar por s? mismos", con lo que adquieren un significativo aprendizaje en el orden del saber-hacer que "no anula la distancia entre la ficci?n y la realidad, sino que la mantiene en el orden del juego. Y en el juego parab?lico es donde los oyentes encuentran, sem?nticamente, la soluci?n del problema". La par?bola "constituye un discurso tipo al cual podr? referirse la interpretaci?n propiamente dicha de los acontecimientos referidos en el relato primario", con lo cual entrar?amos en el campo de su aplicaci?n hist?rica. El problema en cuanto al uso pr?ctico del saber-hacer que la par?bola proporciona estar?a planteado no tanto en encontrarle "una significaci?n nueva, sino de referirla correctamente a una situaci?n nueva". Tenemos aqu? un espec?fico aporte educativo: "mirar" y aprender en el espejo de la par?bola para afrontar con mejores conocimientos y posibilidades las "vicisitudes de la vida corriente".

? La utop?a "escondida" en las par?bolas

Comparar "este mundo" con otro "totalmente diferente" (eu topo), aunque imaginario, puede suscitar iniciativas creadoras de nuevas posibilidades de estar en el mundo. La ficci?n parab?lica "anticipa con vistas a un mundo futuro e implica una cr?tica del mundo presente" disponiendo a sus oyentes para que a partir "de sus preocupaciones ordinarias, de sus afanes cotidianos, de sus comportamientos fijos, puedan entrar en un mundo nuevo, en el que otras l?gicas sean posible y en el que hacen la experiencia de una nueva manera de ser y de obrar", a la vez que los "entrena", mediante el juego de simulaci?n, para la acci?n coherente con la opci?n preferencial del evangelio. Los oyentes, una vez que han abierto su mundo, son invitados a traducir en la pr?ctica, a partir de lo que ellos mismos hacen, el modelo propuesto. Al fin y al cabo esta es la "respuesta" que exige la par?bola: el cambio de pr?ctica, la conversi?n. El arte de Jes?s, en cuanto maestro narrador de par?bolas, est? en la introducci?n de lo "in?dito" en el plano de lo viable, lo on?rico en el horizonte de lo hist?rico, el "sentido" en medio del conflicto y la fuerza, el deseo que confronta la carencia y la exclusi?n; quiz? buscando "mover" este mundo desde otro "totalmente diferente", la utop?a plena ?del otro mundo posible?.

? Din?mica de lo vac?o y lo lleno

Hemos realizado un acercamiento a una de las par?bolas que la comunidad vincula con la pr?ctica educativa de Jes?s. Es un buen momento para cerrar nuestro estudio pregunt?ndonos:

- ?Qu? aprendimos en este taller sobre las par?bolas?

- Esto que aprendimos ?c?mo lo vamos a llevar en nuestras vidas como educadoras y educadores?

- ?Qu? dicen estos Modelos pedag?gicos a la identidad de la Escuela Salesiana desde la l?gica de la inclusi?n?

- Recordando aquella frase de Gabriela Mistral: "Las par?bolas de Jes?s son el eterno modelo de ense?anza: usar la imagen, ser sencilla y dar bajo apariencia simple, el pensamiento m?s hondo". Y si hacemos pasar por el coraz?n nuestros descubrimientos (confirmaciones, necesidades, desaf?os, amenazas, etc):

- ?C?mo re-escribir?amos nuestra par?bola para anunciarla en nuestra comunidad?

- Preparamos una escenificaci?n de esa Par?bola (no m?s de 5?) para presentar en el plenario.

?La Paz de Cristo en el Reino de Cristo?
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