www.cagm.org.arMarco, referenciaMuchas, veces, cree, vida, comunitaria, ideal, imposible., verdad, f?cil, obst?culos., pero, esto, propio, nuestra, tender, hacia, problemas, tienen, detener, este, caminar, sino, todo, contrario, tenemos, descubrirlos, como, posibilidad, crecimiento." /> Reflexiones cristianas - Mi lugar en la Comunidad - DINAMICAS DE GRUPO > DINAMICAS DE GRUPO 9 - Textos y videos cristianos para reflexionar
   
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Mi lugar en la Comunidad
Publicado por Admin el 10/8/2010 (7319 lecturas)
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Marco de referencia
Muchas veces se cree que al vida comunitaria es un ideal, un imposible... Es verdad que no es f?cil, que hay obst?culos... pero esto es lo propio del ideal, nuestra vida es un tender hacia ?l. Por eso los problemas no nos tienen que detener en este caminar, sino todo lo contrario, tenemos que descubrirlos como una posibilidad de crecimiento.

Por eso el primer paso es creer que se puede vivir en comunidad. Este pasaje del P. Manuel Pascual[1] nos puede iluminar: ?Si no creemos que es posible la fraternidad no podemos sonar con Jes?s, porque ?l vino a eso. La Encarnaci?n fracas? si nosotros no nos amamos las unos a los otros?. (Esta frase puede ponerse como ambientaci?n del lugar de reuni?n).


Din?mica: ?Entre todos construimos?
A trav?s de esta din?mica se quiere destacar la importancia que todos y cada uno tenemos en la vida de un grupo, cada uno aporta lo suyo, su don, su talento y as? entre todos construimos la comunidad.
Observando los resultados vemos que han quedado tantos trabajos como participantes sean y cada uno distinto al otro. Lo mismo pasa en la vida de grupo: cada uno es ?nico y desde esa perspectiva aporta lo propio de s? para construir la comunidad.


1. A cada participante se le entrega una hoja y un l?piz. A la hoja le pondr?n su nombre.
2. Se da la 1? indicaci?n: dibujar los cimientos de un templo. Se pone una canci?n que tenga que ver con el tema de la comunidad-Iglesia. (Sugerimos: ?Qu? lindo es llegar cantando?)
3. Una vez que se detiene la canci?n tendr?n que pasar la hoja al que tienen a la derecha. Se da la 2? indicaci?n. Y as? varias indicaciones hasta que la Iglesia quede construida.





Indicaciones:

1) Dibujar los cimientos de un templo

2) Las paredes

3) El techo

4) El campanario

5) Algo que lo distinga como templo cat?lico

6) La puerta

7) Ventanas

8) Adornos, molduras, vitreaux, ?conos...

9) Contexto (?rboles, parque, casas vecinas, etc.)



Una vez terminada la din?mica se destaca:

? ?Qu? se siente construir sobre lo que el otro hizo?

? ?Qu? fue lo m?s f?cil? (por ej.: que otro pueda avanzar con lo que yo no se)

? ?Qu? fue lo m?s dif?cil? (por ej.: trabajar sobre lo que empez? el otro)

? Todas son Iglesias, de distintos modelos, pero Iglesias al fin. (se puede hacer referencia a los distintos tipos de arquitecturas: g?tico, cl?sico, rom?nico, etc).

? Cada uno puso su parte, hizo su esfuerzo para que salga lo mejor posible.

? En la vida de grupo pasa lo mismo: somos distintos, cada uno con su aporte construye la vida del grupo. Es importante que pongamos el empe?o en aportar lo mejor de s? para construir la comunidad: es tarea de todos, no solo del coordinador, sacerdote o hermana. Lo que yo hago o dejo de hacer repercute en la vida del grupo.

? Tambi?n aceptar y descubrir que el otro tambi?n me aporta algo a m?, me va modelando mi vida si descubro en el otro al mismo Dios que me habla.

? Y as? formamos comunidad


Para leer y reflexionar
Ejercer el propio don[2]
Utilizar cada uno su don es construir la comunidad. No ser fiel al don es da?ar a toda la comunidad y a cada uno de sus miembros. Es pues, importante que cada cual conozca su don, lo ejerza y se sienta responsable de su crecimiento; que los dem?s le reconozcan ese don y que d? cuentas de c?mo lo utiliza. Los dem?s tienen necesidad de ese don y por lo tanto tienen tambi?n el derecho a saber c?mo se ejerce, animando al poseedor a aumentarlo y a ser fiel a ?l. Todo el que siga su don, encuentra su lugar en la comunidad, convirti?ndose no s?lo en ?til sino en ?nico y necesario para los otros. As? es c?mo se desvanecen las rivalidades y los celos.
Elizabeth O?Connor en su libro El octavo d?a de la creaci?n[3], nos da ejemplos impactantes de esta doctrina de San Pablo. Cuenta la historia de la se?ora vieja que entr? en la comunidad. Un grupo de personas intentaba hacerla discernir cu?l era su don, reconfort?ndola: ?tu presencia es tu don?, aunque ella no estaba satisfecha. Algunos meses m?s tarde descubri? su don que consist?a en presentar ante Dios, en una oraci?n de intercesi?n, a cada uno de los miembros de la comunidad. Cuando les hizo part?cipes a los otros de su descubrimiento, encontr? su sitio en la comunidad. Los dem?s sab?an que siempre necesitaban de ella y de su oraci?n para ejercer mejor sus propios dones.
Despu?s de leer este libro, estuvimos discutiendo en El Arca[4] lo poco que habl?bamos sobre nuestros dones para ayudarnos mutuamente a construir la comunidad, lo poco conscientes que ?ramos de depender verdaderamente los unos de los otros y lo poco que nos anim?bamos a ser fieles a nuestro don.
Los celos son un azote que destruye la comunidad. Provienen de los que ignoran su propio don o de los que no creen bastante en ?l. Si tuvi?ramos convencidos de nuestro propio don, no tendr?amos celos del de los dem?s que siempre nos parece mejor.
Bastantes comunidades forman (?deforman?) a sus miembros intentando que todos se parezcan, como si esto fuera una cualidad, basada en la abnegaci?n. Est?n fundadas en la ley, en el reglamento. Por el contrario, hace falta que cada uno crezca en el ejercicio de su don para construir la comunidad, volverla mejor y m?s dimanante, como signo del reino.
No hay que mirar ?nicamente el don m?s externo, el talento. Hay algunos escondidos, latentes, mucho m?s profundos, ligados a los dones del Esp?ritu Santo[5] y al amor, que est?n llamados tambi?n a florecer.
Algunas personas tienen talentos excepcionales: son escritores, artitas o administradores competentes. Estos talentos pueden convertirse en don. Pero a veces la personalidad de esta persona est? tan implicada en su actividad que esos talentos los ejerce m?s o menos para su gloria o con un deseo de afirmarse o de poder. En ese caso, es mejor no ejercer esos talentos en comunidad. Es preciso descubrir un don m?s profundo. Otros est?n por el contrario demasiado flexibles y receptivos o su personalidad puede estar menos formada o cuajada. Deben utilizar su competencia como un don al servicio de la comunidad.
?En la comunidad cristiana todo depende de que cada cual llegue a ser un eslab?n indestituible de una cadena. S?lo all? donde hasta el eslab?n m?s peque?o engrana con firmeza, la cadena se vuelve irrompible. Una comunidad que permite la existencia de miembros que o se aprovechan se hundir?a gracias a ellos. Por ello ser? conveniente que a cada cual se le d? tambi?n un encargo especial para la comunidad, a fin de que en horas de duda sepa que no es in?til ni inservible. Toda comunidad cristiana debe saber que no solamente los d?biles necesitan de los fuertes, sino tambi?n que los fuertes no pueden prescindir de los d?biles. La eliminaci?n de los d?biles encierra la muerte de la comunidad?[6].
El don es lo que se aporta a la comunidad para edificarla, para construirla. Si no se es fiel, habr? un fallo de construcci?n.
San Pablo insiste sobre el lugar de los dones, carism?ticos en el edificio. Hay algunos ligados m?s directamente a una cualidad del amor. Bonhoeffer en su libro Vida en comunidad habla de distintos ministerios necesarios a la comunidad: el de retener la lengua, el de la humildad, el de la dulzura, el de saberse callar cuando nos critican, el de la escucha, el de estar siempre dispuesto a hacer un servicio en las peque?as cosas de la vida, en el soportar y llevar a los hermanos, el de perdonar, el de proclamar la palabra, el de decir la verdad y por ?ltimo, el ministerio de la autoridad.
El don no est? necesariamente unido a una funci?n. Puede que exista una cualidad del amor animando una funci?n, como puede que haya una cualidad del amor manifestada en la comunidad fuera de cualquier funci?n. Hay quien tiene el don de sentir inmediatamente y vivir el sufrimiento del otro; es el don de la compasi?n. Otros tienen el don de la luz y ven claro en todo lo que ata?e a las opciones fundamentales de la comunidad. Otros tienen el don de animar y crear una atm?sfera propicia a la alegr?a, el descanso y el crecimiento profundo de cada uno. Otros tiene el don de discernir el bien de las personas y de sostenerlas. Otros tienen el de la acogida. Cada uno tiene su don y debe poder ejercerlo para bien y crecimiento de todos.
Pero hay tambi?n lo m?s ?ntimo del coraz?n de la persona su uni?n profunda y secreta con Dios, su esposo, que corresponde a su nombre secreto y eterno. Estamos hechos para alimentarnos los unos de los otros (cada uno es una especie distinta de alimento) pero sobre todo estamos hechos para vivir esa relaci?n ?nica con nuestro Padre y su hijo Jes?s. El don es como el reflejo de la comunidad de esa uni?n secreta; deriva de ella y la prolonga.
La comunidad es el sitio donde cada uno se siente libre para ser ?l mismo y expresarse, para decir con toda la confianza lo que vive y piensa. No todas las comunidades llegan a esto pero es bueno tender a ello. Mientras algunos tengan miedo a expresarse, a ser jugados o considerados como tontos, a ser rechazados, se?al es de que a?n hay que hacer progresos. En el fondo de la comunidad debe existir una escucha total, un respeto y una ternura que impulse a lo que hay de m?s bello y verdadero en el otro.
Expresarse no es s?lo decir lo que va mal, las frustraciones y los enfados ?aunque a veces es bueno decirlo-, sino hablar de las motivaciones profundas y de lo que est? se viviendo. A menudo es una manera de ejercer el don para sostener a los otros y ayudarles a crecer.

Para trabajar personalmente

1. Descubrir mi propio don[7] y c?mo lo pongo al servicio de del grupo y de la Iglesia en misi?n.
2. Descubrir mi propio talento y c?mo lo pongo al servicio del grupo y de la Iglesia en misi?n.
3. Hacer una lista con el don y el talento de cada uno de los integrantes del grupo.
4. ?Cu?ndo un talento se convierte en don y cu?ndo no?



(Si todos permanecen en el sal?n se puede poner m?sica de fondo que ayude a un clima de reflexi?n)

Para trabajar en parejas.

? El grupo se divide en parejas (comenzando de uno de los integrantes se pueden armar con el de la izquierda -al rev?s dela din?mica que iba hacia la derecha-) y comparten los dones y talentos de ambos. ?Qu? descubrimos de la persona que nos toc??


Para iluminar y rezar:

Es un tiempo de celebraci?n: se puede encender una vela, armar un altar, bajar las luces, etc.



? Canto para entrar en clima de oraci?n: ?Callemos hermanos?

? Leemos 1 Corintios 12,12-26.

? En un afiche donde est? dibujada una Iglesia, aparecen los nombres de todos los integrantes del grupo con espacio en blanco para que en un clima de oraci?n (puede ser con un canto) vayan pasando y cada uno anote su propio don-talento y el de los dem?s.

? Una vez terminado el afiche, pueden pasar y cada uno lee los talentos-dones que los otros descubrieron en ?l.

? Se concluye este momento con el canto: ?Esp?ritu de Comunidad?.




Trabajo de Grupo[8]:
Este encuentro es una buena oportunidad para distribuir roles y funciones dentro del Grupo Misionero.
Tengamos en cuenta que el rol es un servicio al grupo y a la Iglesia (que tiene un rostro propio: el lugar de misi?n) y no un ascenso en el escalaf?n parroquial. Desde esta perspectiva, todo rol o funci?n es una carga -a imitaci?n de Jes?s que vino para servir y no para ser servido-, no un t?tulo honor?fico.
A continuaci?n proponemos un modelo de estructura para un Grupo Misionero que puede ayudarnos.



Estructura de Grupo Misionero

? Asesor: tiene que ver con la eclesialidad: sacerdote, seminarista, religiosa, obispo, una instituci?n. Es el ?ltimo responsable de la misi?n.

? Mesa Coordinadora: dos o tres del grupo llevan adelante las propuestas, piensan el grupo, las actividades. Pero sin creerse que son los due?os del grupo. Como todo rol es un servicio para el buen funcionamiento del grupo. Es bueno rotar cada tres a?os (en el caso de ser tres pueden ir rotando uno cada a?o).

? Ec?nomo: tambi?n pude ser uno o dos. Ellos pensar?n ideas para proponer al grupo para recaudar fondos, deber?n llevar adelante la econom?a tanto antes de la misi?n como durante.

? Formaci?n: algunos podr?n tener la tarea de pensar la formaci?n y los temas, esto no implica que tengan que darlos ellos. Es bueno que sean dos y que vayan rotando uno cada a?o. De este modo siempre hay uno nuevo y uno viejo.

? Espiritualidad: se encargar?n de pensar encuentros de oraci?n y/o distribuirlos. Tambi?n estar?n a su cargo los espacios de oraci?n m?s prolongados: convivencias, retiros, adoraciones. Como en todos los roles es conveniente que sean dos integrantes.

? Contacto: se encargan de no perder el contacto con la gente del lugar de misi?n durante el a?o: pueden elaborar catequesis y enviarlas, programas de radios, cartas para los distintos momentos fuertes del a?o (Pascua, Fiestas Patronales, Navidad), aviso de que llega el grupo, etc.


Criterios para la elecci?n de los roles:

1. El Asesor puede designar roles seg?n crea conveniente[9].

2. Antes de pensar en dones y talentos, miremos la realidad: es necesario que se vote a aquellas personas que puedan asumir los roles, que dispongan de tiempo para ejercerlos, que puedan participar habitualmente de las reuniones, que tenga facilidad para estar comunicado con el resto de los equipos (cercan?a territorial; tel?fono; mail; etc.) que tengan como m?nimo un a?o de antig?edad en el grupo, etc.

3. Tener en cuenta a la hora de votar los dones y talentos que son necesarios para cada funci?n.

4. Es bueno que en todos los equipos haya un integrante con experiencia y otro nuevo para que la vaya adquiriendo.

[1] Pascual, M: ?Lo reconocieron al partir el pan?, Editorial Guadalupe, Buenos Aires, pag. 142.

[2] Venier, j.: ?Comunidad: lugar de perd?n y fiesta?, Ed. Narcea, Madrid, 1980, p?g. 31-34.

[3] O?Connor, E.: Eigt Day of Creation, Word Books Editor, Waco, Texas.

[4] Comunidad de disminuidos ps?quicos.

[5] Cf. G?latas 5,22-23

[6] Bonhoefer, D.: ?Vida en comunidad?, La Aurora, Buenos Aires, 1966, p?g. 3.

[7] En el texto no est? clara la diferencia entre don y talento. Don: hace referencia a lo interior-espiritual (Cfr. el texto de G?latas). Talento: es la expresi?n exterior de ese don.

[8] Sabemos que a esta altura del a?o puede ser que est?n designados los roles en el grupo. En este caso, el encuentro puede terminar con el paso anterior anex?ndole alguna reflexi?n a modo de conclusi?n pidi?ndole al Esp?ritu que nos haga descubrir el propio talento-don y ponerlo al servicio del grupo.

[9] Seg?n la madurez del grupo este criterio puede ayudar o perjudicar. Si se trata de un grupo maduro y con a?os de experiencia es bueno que todos los roles se elijan por votaci?n y despu?s en todo caso se confirmen. En caso de grupos conflictivos es bueno que los roles m?s importantes (Mesa coordinadora, formaci?n y espiritualidad) los elija el Asesor para asegurar una l?nea de trabajo.
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