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SEXUALIDAD Y CIVILIZACION DEL AMOR
Publicado por Admin el 8/11/2009 (2034 lecturas)
La verdad es que esta cultura hedonista castra a multitud de j?venes para el amor, para una sensibilidad de fraternidad y comuni?n. La sexualidad es una riqueza de toda la persona -cuerpo, sentimiento y esp?ritu - y manifiesta su significado ?ntimo al llevar a la persona hacia el don de s? misma en el amor.. .Hasta un beso de dos novios esconde una apuesta pol?tica concreta y una vivencia espiritual determinada que puede traicionar o apostar por el Plan de Dios. El hombre no tiene l?mites para luchar por un mundo nuevo, pero tambi?n puede ser inmensamente demon?aco en su desprecio por la vida...

Por M?Isabel Rodr?guez y Juan J. Medina.
Matrimonio militante del Movimiento Cultural Cristiano. Padres de 4 hijos.
http://www.solidaridad.net/vernoticia.asp?noticia=804


INTRODUCCI?N


La sexualidad es un regalo del Se?or que si arranca de una buena comprensi?n de la naturaleza del hombre y de la mujer les puede llevar a estos a una comunicaci?n especialmente intensa, privilegiada, que hace del matrimonio algo grande y especialmente valioso en la apuesta arriesgada a favor de la vida.

Por tanto, la afectividad-sexualidad se puede convertir, en tanto constructores de una persona responsable, equilibrada, en una trinchera contra la cultura imperialista, de muerte y a favor de otra de vida, justicia, libertad y solidaridad (cuatro patas de una misma realidad).

Pero, des-graciadamente, este imperialismo de corazones e instituciones retorcidos ha transformado la sexualidad mayoritariamente en instrumento de dominaci?n, agresi?n, alienaci?n o mero objeto de evasi?n a trav?s de una acci?n sistem?tica que esclaviza al hombre y a la mujer hasta dimensiones dif?ciles de cuantificar pero f?cilmente visibles a trav?s de multitud de formas de embrutecimiento.


AGRESIONES

La sexualidad como don para la comuni?n plena queda mediatizada por la instrumentalizaci?n del fuerte sobre el d?bil. Y esto cuantitativamente: grandes multitudes sometidas contra su voluntad por un control f?rreo de su fertilidad o su natalidad sin que importe su situaci?n personal, familiar, cultural...; o cualitativamente a trav?s de una sofisticada y chata cultura del hedonismo, de la distracci?n, la trampa y la vor?gine que atenta b?sicamente contra el proyecto antropol?gico de una humanidad nueva.

Se trata de convertir en un fin algo que no es m?s que un medio. La er?tica en s? puede ser una hermosa forma de expresi?n, pero cuando oculta tras de s? cualquier otro horizonte inconfesable se absolutiza y hace pivotar toda la cultura en su derredor.

As? pues, en este sentido, nos encontramos con un panorama ensordecedor que tanto entre los empobrecidos como entre los enriquecidos cobra formas distintas pero en un mismo sentido deshumanizador:

a) Reduccionismo antropol?gico. - Imposici?n acr?tica de conductas y pautas morales a trav?s de multitud de medios de manipulaci?n. El gran problema no es que se elimine la moral, sino que ?sta pierde otra referencia que no sea la voluntad del amo y se torna en algo impuesto. Voladura de toda referencia ?tica

Roles estereotipados esclavizantes (machismos-feminismos -nueva versi?n del corporativismo de g?nero-), difuminando el contorno antropol?gico con la excusa de que la represi?n va
contra el ser del hombre. Todo ello deriva en la ambig?edad y la confusi?n en el terreno de la afectividad y la sexualidad. Una identidad sexual d?bil o desviada: ya no se tiene tan claro qu? se es sexualmente hablando: detonante de todo un proceso imparable de trastorno psicol?gico progresivo.


b) Instrumento de agresi?n directa. - La dimensi?n social de la sexualidad, de la que se suele publicar demasiado poco, refleja un panorama desolador de los bajos fondos del ser humano, donde todos nos tornamos f?cilmente Ca?n. Agresi?n, violaciones, incestos, acosos, esclavitud sexual, prostituci?n, infinidad de parafilias (desviaciones del deseo sexual), trata de blancas... violencia de todo tipo donde la imaginaci?n se queda corta y donde la humanidad desciende a las cotas m?s bajas de su ser como camino a la Civilizaci?n del Amor.

Especial consideraci?n nos merece c?mo se ceba el imperio entre los empobrecidos: esclavitud sexual infantil y adulta, experimentaci?n de nuevos anticonceptivos en poblaciones empobrecidas, todo un control de fertilidad a trav?s de esterilizaciones a la fuerza (tanto masculinas como femeninas), y control de natalidad (abortos provocados) perfectamente planificado y legitimado detr?s del mito de la ?superpoblaci?n? para que los pobres no sean una amenaza num?rica.


c) Sexualidad versus Iglesia. - En teolog?a a partir de la Humanae Vitae (1968) se suceden los pronunciamientos, interpretaciones o comentarios.

A menudo se quiere reflejar una divisi?n irreconciliable entre los planteamientos de ?m?ximos? propuestos por el magisterio pontificio, el ?deber ser?, y por otra parte la realidad de la sexualidad concreta de los matrimonios.

Demasiado a menudo se quiere presentar ?stas, el Magisterio y la realidad, como irreconciliables moralmente. ?est? claro, se conoce lo que propone el Magisterio de la Iglesia en este terreno? ?se expresa ?ste con claridad? ?se conocen sus ?porqu?s?, sus ?hacia d?nde? y sus ?c?mo?? Hay mucha luz que echar sobre los importantes plantemientos que ya existen.

d) Saturaci?n contra el amor. - Multitud de embarazos no deseados, miedos, esquizofrenias... envuelven a la juventud a trav?s del desconocimiento o la desinformaci?n por una parte y la incitaci?n o promiscuidad creciente por otra. Donde la familia y la escuela est?n en la educaci?n sexual sana, equilibrada e integral a a?os luz detr?s de la cultura de la calle, que al fin y a la postre siempre impone su ley.

Caldo de cultivo que asegura al imperialismo su continuidad y la confirmaci?n en su l?nea. Imposibilita as? para el futuro la lucha por la justicia y la solidaridad. La verdad es que esta cultura hedonista castra a multitud de j?venes para el amor, para una sensibilidad de fraternidad y comuni?n.

Muy a menudo este planteamiento se hace, tambi?n es cierto, desde perspectivas acarameladas, privadas, psicologizantes, con el ?nico objetivo de ?formar parejas?, reduciendo la idea de fidelidad a un ?ego?smo compartido?. El noviazgo se presenta como algo delicado que es preciso cuidar, aisl?ndolo del ambiente, del mundo para evitar el contagio ?del mundo? y conseguir ser ?buenas personas?. Adem?s de ser desentusiasmante en lo evang?lico deriva cuando menos en una doble moral de ?tapo y hago?. Incluso gran parte de la formaci?n prematrimonial de muchas di?cesis funciona en esta clave.

e) Ignorancia provocada. - La doble moral burguesa deriva en un panorama de desconcierto, incluso entre insignes y abnegados cat?licos, con el consiguiente silencio; y lo peor de todo: la justificaci?n y defensa de que tambi?n en sexualidad se debe aplicar el refr?n de la disociaci?n: ?cada uno en su casa y Dios en la de todos?.

En nuestra sociedad, ante la intocable ?vida privada? y la mitificaci?n consiguiente, las decisiones en esta materia son ?algo muy personal?: da igual: anticoncepci?n oral, DIUs, esterilizaciones, la abstinencia, coito interruptus... Normalmente con la coletilla irresponsable de ?que sea lo que Dios quiera?.

Silenciando la grave des-informaci?n y la contra-informaci?n en todo ello. Tener informaci?n, tambi?n en esto, puede ser peligroso para algunos, amen de que desciende notablemente los beneficios de ginecolog?a y planificaci?n familiar (que no son nada despreciables).

No nos quejemos pues de cargar con las contraindicaciones, alteraciones hormonales o graves consecuencias f?sicas y/o psicol?gicas, sin entrar en las derivaciones ?tico-morales que de por s? ya son importantes.


RESPUESTAS

Todo esto exige una respuesta distinguiendo los planos personal, ambiental e institucional. Globaliz?ndolo desde una lectura de trasfondo socio-pol?tico. Hasta un beso de dos novios esconde una apuesta pol?tica concreta y una vivencia espiritual determinada que puede traicionar o apostar por el Plan de Dios.

Por esto la sexualidad, en su vertiente tanto genital como afectiva no es una mera parcelita m?s (que supuestamente, para muchos, se anula en los c?libes, se reprime en los solteros y se tolera entre los casados), sino que muy al contrario ha de ser otra forma de comuni?n que arranca en las ra?ces de la naturaleza y problem?tica concreta de cada pareja, de cada persona, para elevarse a las alturas de la gratuidad-solidaridad-oblaci?n plenas.

No nos vale el mero ?respeto a la vida?, es preciso, como afirma Juan Pablo II, luchar a brazo partido por la Civilizaci?n del Amor, por la Cultura de la Vida. Tampoco se trata de una pr?ctica sexual diferente, sino de un nuevo ?estilo? de vida global coherente con la opci?n de fe; que rompe la divisi?n privado-p?blico y que responde a los cinco puntos anteriores:

a) Con una nueva antropolog?a vivida desde el personalismo cristiano que respete la intimidad, la individualidad y la comunitariedad o dimensi?n social de todo hombre y mujer; donde el matrimonio se alce, no como sepultura de militancia, sino como una oportunidad para crecer como persona, para ser m?s libre, m?s solidario. No le dejemos todo el peso de nuestra santificaci?n meramente a la Gracia.

b) Una denuncia del uso de la sexualidad como arma de opresi?n, embrutecimiento y muerte en el sur y en el norte. Manifestando las cientos de agresiones a las que estamos sometidos todos directa y diariamente. Estudiando los tipos de esclavitudes sexuales, su alcance y sus causas.

Junto a esa denuncia debe haber un compromiso tambi?n en el anuncio de formas de vida concretas que evidencien lo entusiasmante de apostar integral y asociadamente por una nueva cultura, donde la afectividad y la sexualidad no s?lo no son despreciados sino estimados en positivo.

c) Una profundizaci?n teol?gica, asc?tico-m?stica y pastoral de la sexualidad, de la afectividad. Intentando aclarar el sentido del Magisterio y contrastar ?ste con la ciencia y la pr?ctica concreta. Vivir la sexualidad como procreaci?n y como relaci?n amorosa es continuar la hermosa tarea del Se?or. Eso, si se toma en serio, no va a ser bien visto por todos y por muchos ser? objeto de sus dardos.

d) Una seria educaci?n afectivo-sexual que combine la informaci?n y la formaci?n en todos estos temas, sin tapujos, moralina o imposiciones, educando para la responsabilidad en la libertad y la ?fidelidad? aut?nticas. Incorporando claramente en su dimensi?n social las dos caras de la misma moneda en relaci?n con la sexualidad: di?logo para la vida o agresi?n.

Para ello es preciso aclarar multitud de t?rminos, evitando las trampas del lenguaje, tambi?n en este tema: castidad, abstinencia, relaci?n sexual, etc.

e) El fin de construir la cultura de la vida es m?s importante que los m?todos de regulaci?n de la fertilidad, pero ?stos deben necesariamente de ser coherentes con aqu?l. De nada sirven m?todos o respuestas t?cnicas si ?stos caen en manos de una mentalidad antinatalista. Pero ciertamente ante una apuesta por la vida no da igual cualquier forma de gestionar la propia fertilidad.

La propuesta de los m?todos naturales deben ser vividos din?micamente, como un proceso gradual de acercamiento al ideal. Estos implican b?sicamente conocer bien la naturaleza, y reconociendo el ciclo menstrual femenino detectar en ?ste con certeza los tiempos f?rtiles e inf?rtiles de cada mujer y basar en ellos las relaciones sexuales. Es importante descubrir que la autogesti?n tambi?n es aplicable a la propia fertilidad.

CONCLUSIONES

Estos cinco puntos (y otros si hiciera falta) es preciso reconstruirlos con mayor profundidad, contraste y experiencia reflexionada en com?n. La visi?n de la sexualidad que propugnemos va a ser a su vez consecuencia de una concepci?n de matrimonio y de familia. Esta puede ser escuela de ego?smo sofisticado y justificado, incluso desde argumentos p?os, o trampol?n para la solidaridad. No olvidemos la declaraci?n de guerra que, seg?n el papa en Rio, pesa sobre la familia.

Para empezar a cobrar conciencia de la realidad de la sexualidad en nuestro mundo observemos c?mo se ata la pobreza por el cord?n de la sexualidad para someter y estrangular a la primera en la medida que siga estorb?ndonos. Tambi?n estos asuntos y las respuestas que encontremos deben verse incorporando la perspectiva de los m?s pobres.

El hombre no tiene l?mites para luchar por un mundo nuevo, pero tambi?n puede ser inmensamente demon?aco en su desprecio por la vida. Tan absurdo es la mentalidad antinatalista como la meramente natalista irresponsable o la lucha contra el aborto, desinteres?ndonos de las causas del hambre. Construyamos una nueva sensibilidad, unos conocimientos serios y una lucha decidida en favor de la vida, como dice el Papa, de toda vida. Construyamos una cultura entusiasmante por la justicia, y la sexualidad cristiana encontrar? su raz?n de ser.

Todo esto est? en di?logo. No descartamos continuar en otra ocasi?n profundizando en las cinco vertientes que apunt?bamos al inicio.



?La sexualidad es una riqueza de toda la persona -cuerpo, sentimiento y esp?ritu - y manifiesta su significado ?ntimo al llevar a la persona hacia el don de s? misma en el amor. ( Familiaris consortio,37)



Publicado en la Revista Id y Evangelizad

Autor: I y E - Isabela y Juan Jos? Medina- Fecha: 2004-02-04
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