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Dolor y consuelo
Publicado por Admin el 28/10/2009 (2317 lecturas)
??Lo ?nico que s? de m? es que sufro?!?, dice el alma desconsolada. Duns Scoto evocaba la desolaci?n humana en aquel ?la persona es la ?ltima soledad? que quiere ser escuchada, que solicita respuesta. Como dec?a Juan Bautista Torell? (Psicolog?a y vida espiritual), necesita consoladores, no simple consuelo. Es decir, no solo requiere ?solatio? (solaz, alivio, pensar cosas bonitas)

sino ?consolatio? (alivio-comuni?n, alguien que le abrace), como dice el Salmo 63: ?el dolor me rompe el coraz?n, estoy desesperado. Busco un consolador y no lo hallo?, por eso quien sufre sumido en la tristeza no busca sermones ni palabras, sino que necesita la compa??a y abnegaci?n del amigo, la dimensi?n femenina de llorar juntos: ?bienaventurados los que lloran, porque ellos ser?n consolados? (Mt 5,5), y el que no tiene quien est? a su lado dir? aquello de ?he llorado mucho por la noche, porque mi consolador est? lejos de m?? (Jer 1,16).
No todos los amigos saben consolar bien, como con los de Job: ?sois todos unos consoladores pelmazos? (Job 16,2). Recuerdo un sacerdote muy bueno agonizando, contento de estar acompa?ado, y yo ve?a a unos parientes que le hablaban deseosos de preguntarle: ??est?s bien?, ?c?mo te encuentras?, ?deseas algo?? y al final el moribundo dijo: ?s?, ?que os call?is!? Quer?a compa??a, pero que no le agobiaran, morir tranquilo? ?l ten?a el consuelo de Dios: ?Yo, yo mismo os consolar?. Transformar? vuestra tristeza en alegr?a? El Se?or dice: Os llevar? en brazos y jugar?is sobre mis rodillas. Como una madre consuela a sus hijos, as? os consolar? yo? (Is 65,11-13). Es dif?cil esta simpat?a, que no consiste en dar al otro lo que le gusta sino lo que le conviene, no es sensibler?a sino contacto y distancia a la vez, com-padecer tiene esa comuni?n evang?lica de ?si un miembro sufre, todos sufren; si un miembro se alegra, todos se alegran con ?l? (1 Cor 12,26) y ahondando en ello sigue san Pablo: ?Cristo es quien nos consuela en toda tribulaci?n? sabedores de que, as? como particip?isteis en nuestros padecimientos, as? tambi?n participar?is en los consuelos? (2 Cor 1,3-7). Comenta Torell?: ?Cristo conforta pues, no s?lo porque por ser verdadero Dios conoce al yo individual que sufre en su soledad, ni porque ?l haya dado respuesta a la pregunta sobre el sentido del dolor, sino porque ?l mismo es la respuesta a todos los interrogantes del hombre. Cristo no ha resuelto el misterio, sino que lo ha hecho precisamente m?s profundo y mayor: Mysterium Crucis.? La gran paradoja que dec?a Juan Pablo II, m?s all? de toda raz?n seg?n san Pablo, que resplandece en la noche pascual, pues Cristo venci? a la muerte, pero sigue de alg?n modo sufriendo en cada sufriente, Jes?s est? queriendo consolar a cada persona que sufre, sufrir con ella. Y esto no se queda en palabras, como descubri? aquella persona: "Hoy comprendo lo que es amar la cruz: acabo de ver a Cristo clavado en mi cruz, ahora cuando sufro, sufro abrazada a ?l!"
Y nosotros hemos de llevar el consuelo que necesita quien pasa por momentos de dolor. No hay t?cnicas generales, pues nada peor que ?despachar? a esas personas con estereotipos, frases hechas, como si fueran ni?os o idiotas? ?se necesita decisi?n y presencia de ?nimo, no para ?exigir? sino para despertar posibilidades adormecidas, fuerzas amodorradas, libertades y esperanzas inhibidas??
La manera mejor de salir de la espiral del dolor, cuando no se puede curar, es trascenderlo: cuando se sufre por una persona, cuando se pasa de aguantar a aceptar, cuando se pasa al ofrecimiento, a la vida como donaci?n y sacrificio, y entonces ya no es algo impuesto el dolor sino libre, como Jes?s que da la vida (la penitencia por ejemplo es expiaci?n querida, a diferencia del castigo que es expiaci?n impuesta).
La esencia del sacrificio no es el dolor, sino el amor, no somos masoquistas? as? ?Cristo nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar a otros en cualquier aflicci?n con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios? (2 Cor 1,4).
Lluci? Pou Sabat
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