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Derecho al propio cuerpo
Publicado por Admin el 18/8/2009 (787 lecturas)
Fe y Raz?n

Luis Fernando Vald?s

Peri?dico AM Quer?taro



Durante la semana que transcurri?, se llevaron a cabo numerosas comparecencias de grupos civiles sobre la llamada "ley antiaborto". Ante los diputados de nuestro Estado, diversas agrupaciones expresaron sus opiniones, tanto sobre el reconocimiento de la vida del concebido, como del derecho de la mujer a abortar. Magn?fico ejercicio de democracia, escuchar las dos opiniones antes de legislar.

Hemos seguido con gran respeto las declaraciones de las personas que apoyan la legalizaci?n del aborto. Pensamos que -aunque la compartimos-su postura manifiesta inquietudes verdaderas, que merecen atenci?n porque no son f?ciles de resolver, y afectan a bastantes personas.

En su alegato, la directora de "Equidad de G?nero: Ciudadan?a, Trabajo y Familia", Mar?a Eugenia Romero Contreras, coment? que las modificaciones al Art?culo 2 de la Constituci?n local imponen a las mujeres embarazos que pueden poner en riesgo su vida o que han sido producto de una violaci?n.

En estas palabras, dignas de atenci?n, subyace la visi?n de que la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo, y tiene derecho a decidir cuando embarazarse. Esta postura tiene -en parte- raz?n, pues cada persona tiene derecho sobre su cuerpo, que es un componente esencial de su propia personalidad, pues los humanos "somos" una ?nica realidad, formada por cuerpo y esp?ritu.

Pero, el problema es cuando hay un "tercero": el concebido es alguien distinto de la madre y del padre, porque una composici?n gen?tica independiente de ambos; gen?ticamente es un ser nuevo, con un cuerpo diferente. Este nuevo ser no es parte del cuerpo de su mam?. Por eso, no se tiene la raz?n cuando el argumento para aprobar el aborto consiste en "ampliar" el derecho sobre el propio cuerpo, hasta "abarcar" el cuerpo de un tercero.



De igual manera, es una realidad que una mujer tiene derecho a decidir cuando engendrar. Pero hay un equ?voco, que intentaremos explicar mediante una comparaci?n (con todas sus limitaciones). Tengo el derecho a decidir qu? comer y cu?ndo hacerlo, pues eso est? en la esfera de mi libertad. Pero una vez que elijo comer, el proceso digestivo ya no est? en mi ?mbito de decisi?n, pues es aut?nomo. Debo decir antes de comer.

En el caso de la vida humana, la mujer -y su pareja con ella- deciden c?mo vivir la sexualidad. Pero no est? ya en su ?mbito de libertad, el tomar una decisi?n sobre un ?vulo ya fecundado. Si decidieron mal "antes", ya no tienen derecho a decidir "despu?s" sobre la vida de un tercero.

Ambos supuestos (el derecho sobre el propio cuerpo y el derecho a decidir cuando tener un hijo) generan una situaci?n l?mite, en el caso de un embarazo por violaci?n. La v?ctima de violencia sexual se enfrenta a unas circunstancias que le han pisado estos dos derechos. Y la pregunta entonces es pertinente: ?por qu? la mujer tiene que aceptar las consecuencias de un abuso a sus derechos?

Sin embargo, la "consecuencia" no es s?lo un da?o f?sico y psicol?gico, sino tambi?n un nuevo ser humano vivo, inocente, sujeto de derechos, al que tambi?n hay que defender. Por eso, es importante decir que, al pedir que se reconozca jur?dicamente la vida de un tercero engendrado por violaci?n, no se pretende afirmar que esa mujer no fue v?ctima, ni tampoco negar que sus derechos fueron conculcados.

Esta problem?tica merece atenci?n, comprensi?n y una respuesta. Afirmamos la vida del reci?n concebido, y defendemos su derecho a vivir, pero es de justicia que exijamos tambi?n una soluci?n al problema de la mujer.

Correo: lfvaldes@gmail.com

http://columnafeyrazon.blogspot.com
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