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El juego: una alternativa en la educaci?n
Publicado por Admin el 28/6/2009 (926 lecturas)
Lourdes L. Otero Vollrath
http://www.correodelmaestro.com/anteriores/1999/diciembre43/1anteaula43.htm

Una persona que no sabe jugar est? privada al mismo tiempo de la alegr?a de hacer y
crear y seguramente est? mutilada en su capacidad de sentirse viva.

Rosenar y Gorden
La educaci?n, como proceso preparatorio a una vida digna, ha sido ligada a la evoluci?n social. Las necesidades sociales siempre antecedieron a la preparaci?n adecuada de su soluci?n.
La escuela ha sido y contin?a siendo reacia al cambio. Ya no es viable que la escuela se conforme con ser un ente que se limita a la mera transmisi?n, al simple paso de conocimientos de los que saben a los que ignoran. Es por ello que resulta imperioso que ?sta se adentre en la v?a de la "democracia cultural" algo diferente a la realidad actual. La democracia cultural se puede concebir como la posibilidad de que cada cual viva y realice la cultura mediante la actividad personal, la creatividad y la participaci?n; Lapierre y Aucouturier dicen: "La ense?anza no puede continuar siendo lo que era hace 30 ? 40 a?os, es decir, los conocimientos m?nimos garantizados por el certificado de estudios primarios por una parte y la formaci?n por otro lado".
Con las perspectivas de los tiempos actuales y los condicionantes que el futuro nos va a imponer, resulta evidente que una escuela que no se lance a la audacia del aperturismo est? condenada al m?s estrepitoso fracaso. Cada d?a resulta m?s imperioso que la escuela dote a los educandos de un curr?culum que est? en concordancia con la realidad, que deje cauces abiertos al desarrollo de la creatividad, a lo nuevo y a lo desconocido. No parece, pues, quedarnos otra alternativa razonable que apostar por una educaci?n diferente, una educaci?n que abarque a todos en todas y cada una de sus dimensiones.
La actual es una escuela de trabajo, cuyo ?nico objetivo radica en las futuras tareas laborales de los educandos:
a) El trabajo tiende a una r?pida disminuci?n mientras el tiempo libre est? en franco aumento.
b) El individuo, a lo largo de su vida, estar? forzado a cambiar de trabajo en varias ocasiones.
Estas dos premisas nos lleva al planteamiento: ?Para qu? sirve la actual educaci?n cuyas ?nicas miras apuntan hacia el mundo laboral?
La pedagog?a actual, en sus matices m?s innovadores y sus revolucionarias tendencias, apunta hacia el ocio.
Pese a todo, no consideramos acertada una postura tendiente a deslindar la pedagog?a educativa y la pedagog?a del ocio.
El mundo tiende al ocio y ello nos lleva a pensar que la educaci?n debe estar dominada por ese imperativo. Pero, ?ojo!, cuando decimos ocio no estamos hablando de un estatus ocioso impuesto, dominador y consumista sino de un ocio libre, creativo y generador de riqueza trascendente.
No caer en un ocio consumista implica desarrollar cualidades tales en los individuos que les predispongan a crear y modular su propio y particular ocio. Lo que s? es claro es que si se inculcan al hombre unos conocimientos concretos, ?stos no ser?n suficientes ya que los tiempos actuales tienden a hacer un hombre que ha de responder ?ntegramente a todas y cada una de las situaciones con una actitud creativa personal, ?nica, no repetitiva de lo aprendido. Lapierre y Aucouturier se?alan:
La educaci?n no es una serie de aprendizajes definitivos, sino una b?squeda permanente sobre temas que se encadenan espont?neamente unos a otros, una escuela que contin?a formando un pensamiento est?tico, basado en la memorizaci?n de conocimientos definitivos, de un saber otorgado respecto al cual cualquier error es sancionado, resulta un anacronismo en el mundo de hoy.
Hay que dotar a los individuos de capacidades y no de conocimientos estereotipados y puntuales.
Entonces, a la pedagog?a actual no le queda otra salida que preocuparse por:
a) la democracia cultural,
b) el aunamiento de todos los tipos de educaci?n,
c) el educar en la cooperaci?n y participaci?n,
d) el educar para el futuro,
e) los elementos procesuales,
f) el signo de la creatividad,
g) partir del propio individuo.
Dentro de esta estructura pedag?gica consideramos al juego en las tareas educativas ya que el aprender de manera l?dica es la forma mejor y m?s acertada de aprendizaje.
El juego puede ser considerado de varias formas diferentes pero las resumimos en dos:
a) como instrumento y
b) como fin en s? mismo.
En el primer supuesto el juego es utilizado como medio para conseguir otros fines, educativos, instructivos, etc..., es la adaptaci?n que utilizan las asignaturas cuando queremos que el aprendizaje sea divertido; pero tambi?n est? el juego como valor educativo en s? mismo, ?ste es formativo y se convierte en objetivo dentro de una ?ptica de cooperaci?n. Cuando el "me aburro" no tenga cabida en nuestro mundo es que habremos aprendido a jugar utilizando cualquier elemento a nuestro alcance.
El juego es fundamentalmente una actividad libre. Las personas cuando jugamos lo hacemos por placer; precisamente el poder responder a la necesidad de pasarla bien, sin otro motivo, supone un acto de libertad.
El juego se aleja de lo cotidiano, ocupa par?metros especiales y temporales diferentes de los impuestos por la rutina diaria. El juego se realiza seg?n una norma o regla, siguiendo una determinada estructura y, por consiguiente, crea orden.
El juego se puede considerar como la actividad fundamental de la infancia, actividad que se prolonga en la vida adulta. Estamos seguros que ?ste se convertir? en el gran instrumento socializador.
Entender el juego como contenido es la consecuencia l?gica de considerar que ?ste es un elemento cultural de gran trascendencia. Es propio de todas las culturas y de todos los tiempos. Huizinga, afirma:
El juego cobra inmediatamente s?lida estructura como forma cultural. Una vez que se ha jugado permanece en el recuerdo como creaci?n o como tesoro espiritual, es trasmitido por tradici?n y puede ser repetido en cualquier momento, ya sea inmediatamente despu?s de terminado -como un juego infantil, una partida de bolos, una carrera- o transcurrido un largo tiempo.
La exigencia de los juegos de adoptar puntos de vista externos a uno mismo constituye otra de sus caracter?sticas. Esta exigencia viene determinada, sin duda, por los conflictos y las reglas impuestas desde afuera. Tanto su resoluci?n como la comprensi?n y su aceptaci?n requieren de una progresi?n considerable en la construcci?n del pensamiento infantil. En todo esto no podemos dejar a un lado la motivaci?n, consecuencia del propio placer por el juego y, paralelamente a ?sta, tambi?n est? la necesidad de descubrir, de experimentar, que aparece muy ligada al juego infantil. Para obtener un m?ximo rendimiento del potencial educativo ser? necesaria una intervenci?n did?ctica consciente y reflexiva encaminada a:
Permitir el crecimiento y desarrollo global de los ni?os mientras viven situaciones de placer y diversi?n.
Construir una v?a de aprendizaje del comportamiento cooperativo propiciando situaciones de responsabilidad personal, solidaridad y respeto hacia los dem?s.
Propiciar situaciones que supongan un reto, pero un reto superable.
Evitar que en los juegos siempre destaquen, por su habilidad, las mismas personas: diversificando los juegos dando m?s importancia al proceso que al resultado final.
Favorecer la m?xima participaci?n y, sobre todo, evitar la eliminaci?n de ni?os durante el desarrollo del juego, buscando alternativas a esta situaci?n.
?Qu? tipo de juego?

Juegos cooperativos
Los juegos en la sociedad actual han dejado de ser participativos y recreativos para convertirse en ejercicios meramente competitivos y sumamente reglados e institucionalizados. Una sociedad renovada, con hombres y mujeres nuevos, necesita de creatividad y participaci?n y de ense?ar a jugar desde la ?ptica de la cooperaci?n.
Juegos creativos
La creatividad debe estar presente en todo proceso educativo. Ciertamente, los juegos no pueden ser excesivamente regidos ni determinados porque un juego r?gido, reglado excesivamente y muy determinado no ofrece margen a la imaginaci?n de los participantes.
La educaci?n, seg?n hemos visto, no debe caer en la utilizaci?n de m?todos repetitivos y debemos tener en cuenta que por encima del juego est? la persona, el individuo, el ser integral.
Recordemos que nosotros debemos, como educadores, fomentar la alegr?a, la espontaneidad, adecuar las clases a los intereses y necesidades de nuestros alumnos promoviendo la participaci?n activa y creadora; de ah? que los contenidos y las actividades deben ser variados y amplios, que ofrezcan la mayor riqueza de posibilidades, sin repeticiones mec?nicas. Las actividades deben fomentar descubrimientos nuevos y estimulantes acerca de las posibilidades de los ni?os, quienes deben encontrar la oportunidad de desarrollar sus capacidades para ser originales y creativos.
El juego es un medio de expresi?n, un instrumento de conocimiento, un medio de socializaci?n, un regulador y compensador de la afectividad y un efectivo instrumento de desarrollo de las estructuras del pensamiento; en una palabra, resulta un medio esencial de organizaci?n, desarrollo y afirmaci?n de la personalidad.
Bibliograf?a

Trigo aza, Eugenia. Juegos motores y creatividad. Ed. 2a. Paido Tribo. Espa?a, 1992, 274p.
LLeix? arribas, Teresa. Juegos sensoriales y de conocimiento corporal. Ed. 2a. Paido Tribo. Espa?a, 1995, 246p.
Chateu, Jean. Psicolog?a de los juegos infantiles. Kapelusz. Argentina, 1968, 149p.
Aquino, Francisco. Cantos para jugar. Trillas, M?xico. 1984. 112p.
La otra el combustible que utilizan para producirla.
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