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Aun cuando Sea Bien Poco
Publicado por Admin el 3/8/2015 (1818 lecturas)
Se cuenta que una señora estaba llenando una caja que seria
mandada para India cuando un hijo trajo una pequeña moneda
para que fuese enviada tambien para la obra misionera. Con
la moneda la madre compro un folleto biblico y coloco en la
caja.

El folleto fue entregue a un jefe local que, despues
leer el folleto, entreg? su vida a Cristo. Luego el jefe
quiso contar la historia de su nuevo Dios y de su dicha para
todos los amigos. Ellos tambi?n creyeron y abrieron el
coraz?n para el Salvador. Una iglesia fue construida en el
local y un misionero enviado para ense?arles la Palabra de
Dios. Cerca de 1.500 personas tuvieron las vidas
transformadas apenas porque un ni?o ofreci? su moneda para
Dios.

Muchas veces nos omitimos en ayudar en la obra misionera
porque creemos que lo que tenemos es mucho poco y nada
a?adir? en el trabajo de Dios. Pero tenemos el ejemplo de
aquella pobre se?ora que fue vista por el Se?or Jesus
ofreciendo algunas monedas. Su ejemplo es citado hasta hoy,
dos mil a?os despu?s, como expresi?n de fidelidad a Dios. No
es el valor de nuestra oferta que cuenta para el Se?or, pero
el deseo de compartir lo que tenemos con los m?s
necesitados.

Todo cuanto entregamos a Dios, de coraz?n, sirve de
bendici?n tanto para nosotros mismos como para otras
personas. El poco que colocamos en el altar del Se?or es
multiplicado y grandes cosas acontecen. Un gesto de amor
puede transformar una vida, una familia, una iglesia. Lo que
m?s importa a nosotros es que el nuestro testimonio confirme
que somos hijos de Dios.

M?s de lo que entregar nuestro dinero, Dios anhela que
produzcamos frutos de vida eterna. Que seamos gratos por
todo cuanto de ?l recibimos y que tengamos placer en
compartir con nuestro pr?ximo las bendiciones que del Cielo
tienen sido derramadas sobre nuestras vidas y casas. Un poco
de nuestra sonrisa se transforma en mucho en las manos del
Se?or. Un poco de nuestro tiempo puede ser multiplicado si
est? siendo dirigido por ?l. Un poco de nuestra alabanza
puede alegrar una ciudad entera.

No se muestre indiferente a su pr?ximo. le ofrezca alguna
cosa, aun cuando sea bien poco.

"Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre ech? m?s
que todos. Porque todos aqu?llos echaron para las ofrendas
de Dios de lo que les sobra; mas ?sta, de su pobreza ech?
todo el sustento" (Lucas 21:3, 4).


Paulo Barbosa
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