Lecturas diarias – 12 de Febrero – Todo tiene su tiempo #EvangelioDelDía

Miércoles, 12 de febrero de 2014
Semana 5ª durante el año
Feria – Verde
1 Reyes 10, 1-10 / Marcos 7, 14-23
Salmo responsorial Sal 36, 5-6. 30-31. 39-40
R/. “La boca del justo expresa sabiduría”

Santoral:
Santa Eulalia

Todo tiene su tiempo

No aceleres la lluvia,
ella tiene su tiempo cierto de caer
y saciar la sed de la tierra.

No aceleres la puesta del sol,
él tiene su tiempo de anunciar la noche
hasta su último rayo de luz.

No aceleres tu alegría,
ella tiene su tiempo de aprender
con tu tristeza.

No aceleres a tu silencio,
él tiene su tiempo de paz
después que los ruidos paren.

No aceleres tu amor,
él tiene su tiempo
de sembrar en la tierra
más árida de tu corazón.

No aceleres tu rabia,
ella tiene su tiempo
para expandirse en las aguas
calmas de tu conciencia.

No te aceleres a ti mismo,
pues necesitas de tiempo
para sentir tu propio crecimiento.

Liturgia – Lecturas del día

Miércoles, 12 de Febrero de 2014

La reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón

Lectura del primer libro de los Reyes
10, 1-10

La reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba, proponiéndole unos enigmas. Llegó a Jerusalén con un séquito imponente, con camellos cargados de perfumes, de muchísimo oro y de piedras preciosas. Cuando se presentó ante Salomón, le expuso todo lo que tenía pensado decirle. Salomón respondió a todas sus preguntas: no hubo para el rey ninguna cuestión tan oscura que no se la pudiera explicar.
Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, la casa que había construido, los manjares de su mesa, los aposentos de sus servidores, el porte y las libreas de sus camareros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en la Casa del Señor, se quedó sin aliento y dijo al rey:
«¡Realmente era verdad lo que había oído decir en mi país acerca de ti y de tu sabiduría! Yo no lo quería creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me habían contado ni siquiera la mitad: tu sabiduría y tus riquezas superan la fama que llegó a mis oídos.
¡Felices tus mujeres, felices también estos servidores tuyos, que están constantemente delante de ti, escuchando tu sabiduría! y bendito sea el Señor, tu Dios, que te ha mostrado su favor poniéndote sobre el trono de Israel! Sí, por su amor eterno a Israel, el Señor te estableció como rey para que ejercieras el derecho y la justicia».
La reina regaló al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca más se recibieron tantos perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 36, 5-6. 30-31. 39-40

R. La boca del justo expresa sabiduría.

Encomienda tu suerte al Señor,
confía en Él, y Él hará su obra;
hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía. R.

La boca del justo expresa sabiduría
y su lengua dice lo que es recto:
la ley de Dios está en su corazón
y sus pasos no vacilan. R.

La salvación de los justos viene del Señor,
Él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en Él. R.

EVANGELIO

Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Marcos
7, 14-23

Jesús, llamando a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!»
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. Él les dijo: «¿Ni sIquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?» Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: «Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre».

Palabra del Señor.
Reflexión

1Re. 10, 1-10. Sólo a Dios sea dado todo honor y toda gloria.
La Reina de Sabá ¿sólo reconoce la sabiduría de Salomón? ¿Acaso no llega a reconocer al Dios de los Israelitas, a quien eleva una oración bendiciendo su Santo Nombre?
Nadie puede enorgullecerse de sí mismos, pues ¿qué tenemos que no hayamos recibido? Y si lo hemos recibido ¿por qué enorgullecernos como si no lo hubiéramos recibido?
Salomón no era sabio por naturaleza, sino porque Dios lo hizo sabio para ponerlo frente a su Pueblo, de tal forma que lo condujera como si Dios mismo estuviera entre los suyos.
Dios sabe lo que necesita nuestro mundo. Que Dios nos conceda todos aquellos carismas que necesita la Iglesia para continuar la obra salvadora que su Hijo confió su Iglesia; y que, conforme a la gracia recibida, nos pongamos al servicio unos de otros, no vanagloriándonos, sino reconociendo que todo don perfecto viene de Dios.

Sal. 37 (36). Los insensatos pensaban que los justos habían perecido como los animales, pero su vida está en las manos de Dios.
Por eso ya desde ahora hemos de aprender a poner nuestra vida en manos de Dios. Si así lo hacemos nuestros pasos jamás vacilarán, pues el Señor vela por los justos, ya que estos son los que han abierto su vida al amor de Dios y le viven fieles.
Teniendo a Dios con nosotros Él hablará y actuará por medio nuestro.
A nosotros corresponde ser los primeros en dejarnos salvar y santificar por Él. Sólo entonces, habiendo Dios tomado posesión de nuestra vida, hará que la Iglesia se convierta en un signo claro de su amor salvador para todos los pueblos.

Mc 7, 14-23 La vida moral del hombre no se basa en cumplimientos externos, tal vez muy exactos, de la Ley.
Ante Dios y ante los demás cuenta el corazón, lo que hay en Él. Si la vida de una persona está llena de manifestaciones de amor, es porque Dios vive en ella; de lo contrario su comportamiento manifestará que, a pesar de exterioridades aparentemente rectas, su vida no tiene a Dios.
Jesús indicará, efectivamente, que de la abundancia del corazón habla la boca. Lo que uno come no lo mancha; sí lo mancha lo malo que mete uno en el corazón y destruye la capacidad de amar y después sale de nosotros para destruirlo todo.
Es entonces cuando las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad, nacidas de un corazón hecho estiércol, mancharán la vida de quien actúa en esa línea; y uno mismo se estará embarrando con su propia miseria.
En esta Eucaristía Cristo da su vida para el perdón de nuestros pecados. Por Él tenemos nueva vida y nosotros somos reconciliados con Dios y con el prójimo. Hemos de reconocernos pecadores y dar el primer paso hacia la sincera conversión, de tal forma que no seamos portadores de maldad, sino del amor y de la bondad de Cristo, no sólo manifestada, sino recibida en Comunión en esta Eucaristía. Por eso preguntémonos: ¿Venimos sólo a darle culto al Señor conservando un corazón cargado de maldad; o realmente venimos a unir nuestra vida a Él y a dejarnos llenar de su Espíritu Santo? Pues sólo teniendo a Dios con nosotros podremos convertirnos en portadores de su salvación para el mundo entero.
Qué alegría el que muchos se hayan encontrado con Cristo y en Él hayan dado un nuevo rostro a sus vidas. Finalmente su trato es de mayor cariño y respeto, de mayor fidelidad a los compromisos adquiridos, de mayor justicia en la retribución salarial, de mayor honestidad en todos los sentidos, de una mejor aceptación del prójimo y de una mayor colaboración con él en la realización de una vida más digna de ser llamada vida. Esta es parte de la vocación del Cristiano.
Por desgracia muchos viven todavía en el legalismo y hacen sus obras para evitar el castigo y no se han dado cuenta de que, antes y por encima de todo, hay que amar a Dios como un hijo ama a su padre. Como consecuencia de ese amor vendrá la fidelidad a Él y la manifestación, con obras, de que realmente el Señor está con nosotros.
Tratemos, con la gracia de Dios, con su vida en nosotros, de ser constructores de un mundo que manifieste que Él habita en nosotros y que, desde nosotros, continúa sirviendo en amor a todos.
Sólo así de nuestro interior no saldrán cosas que manchen a la Iglesia, sino que harán que el rostro del Señor brille resplandeciente desde su Pueblo santo, que es su Cuerpo.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda vivir así nuestra fe, contando con la especial intercesión de la Virgen María. Amén.

Homiliacatolica.com

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