Lecturas diarias 8 de Mayo – Pascua

Lecturas diarias 8 de mayo

Lecturas diarias 8 de mayo – Pascua

Lunes de la cuarta semana de Pascua

Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,1-18.
En aquellos días:
Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios.
Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron,
diciéndole: “¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?”.
Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido:
“Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí.
Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves.
Y oí una voz que me dijo: ‘Vamos, Pedro, mata y come’.
‘De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro’.
Por segunda voz, oí la voz del cielo que me dijo: “No consideres manchado lo que Dios purificó”.
Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.
En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme.
El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.
Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: ‘Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro.
El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia’.
Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros.
Me acordé entonces de la palabra del Señor: ‘Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo’.
Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?”.
Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: “También a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce a la Vida”.

Salmo 42(41),2-3.43(42),3.4.
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios?
Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,

hasta el lugar donde habitas.
Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,

Señor, Dios mío.

Evangelio según San Juan 10,11-18.
Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.
Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí
-como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.
El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla.
Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre”.

 

8 de mayo ciclo C
Sexta Semana de Pascua
Hechos 17, 15. 22—18, 1 / Juan 16, 12-15
Salmo responsorial Sal 148, 1-2. 11-14
R/. “¡Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria!”

En Argentina
Nuestra Señora de Luján,
Patrona de la República Argentina
Isaías 35, 1-6a. 10 / Juan 19, 25-27
Salmo Responsorial Lc 1, 46-55
R/. “El Señor hizo en mi maravillas: ¡gloria al Señor!”

Santoral:
Job, San Pedro de Tarantasia, San Desiderio
y Beata María Droste zu Vischering

¿A qué temo más?

El hombre. Un cascabel de temores, inseguridades

y angustias. Los corazones de las personas se llenan

de miedo de perder el empleo, miedo de ser abandonado,

de enfermarse, de perder a los seres queridos,

miedos de todo tipo.

¿Pero, existe algún temor que sea de alguna manera útil

en mi camino de crecimiento espiritual? Claro que existe:

es el temor de no ser digno, de errar el camino.

Temo a mí mismo, temo no ser digno de Dios, temo

no tener la fortaleza suficiente para no pecar, temo

olvidarme que sólo Dios Es, temo pensar

que SOY algo, que algo es mérito mío.

Este Santo Temor, Santo porque significa que no quiero

ofender a Dios, es la base del Temor de Dios, ese importante

Don del Espíritu Santo. Temer no ser capaz de agradar al Señor,

temor de no estar interpretando la Voluntad de Dios del modo

correcto, temor de estar actuando por las necesidades del ego

(ese falso ídolo que construimos en nuestro interior) en lugar

de satisfacer el querer de Jesús.

Cuando el temor de Dios se coloca por encima de nuestros

temores terrenales, los miedos cotidianos se terminan de un plumazo.

Si mis temores se basan en mi deseo de agradar al Creador,

¿por qué temer a los dolores que pueda tener en este mundo?

Nada se interpone, todo se resume en la mirada de Jesús puesta

en nosotros. ¿Por qué temer entonces a la muerte, los problemas

de trabajo o salud? Si la Voluntad de Dios se manifiesta en nuestras

vidas dándonos alegrías o pruebas, ¿por qué voy a temer a lo que

me pueda pasar, si todo es parte del plan de Dios?.

Cuando algo grave pasa en nuestra vida, enfrentamos la prueba suprema:
algunos, entonces, se enojan con Dios porque no pueden entender

que Él envíe algo malo sobre sus vidas. ¡No tienen temor de Dios!

¿Cómo poder enojarse con Dios? ¿Cómo puede uno pretender saber

qué es bueno o malo para nuestra vida? Sin embargo ocurre a diario.

Otros (al enfrentar momentos de supremo dolor) se entregan aún más

a Dios, entendiendo que el alma nada puede ni nada DEBE hacer frente

a la Voluntad Divina. De este modo sus almas se purifican en el crisol

del dolor, que quema las impurezas y desintegra los deseos de la propia

voluntad, uniendo el alma a la Voluntad del Creador. Nada importa,

sólo interpretar la Voluntad del Señor en nuestras vidas, y seguirla.

No podemos pretender entender por qué Dios hace las cosas, sólo Él

conoce el plan de nuestra vida. Entonces, no se debe temer a las cosas

del mundo, sólo debemos temer a nuestra propia debilidad, a nuestra

incapacidad para agradar al Señor.

Temo ser uno más que clava espinas en Tu Santa Frente, Señor.

Temo agregar más peso a la Cruz que este mundo sigue cargando

sobre Tu Espalda. Temo ser un clavo en Tus Santas Manos.

Temo ser la espada que atraviesa tu Sagrado Corazón.

¡Temo no ser un consuelo para Ti, Señor!

Santo temor de Dios, sé mi brújula cada día. Ahuyenta los falsos

temores del mundo, dame la fortaleza necesaria para no tener miedo

alguno a los avatares de mi vida. Vacíame de mi mismo, hazme

un hueco profundo en el que pueda entrar Tu Santo Espíritu.

¡LLÉNAME DE TI, SEÑOR…!

Sergio Irizarry

Liturgia – Lecturas del día

Miércoles, 8 de Mayo de 2013

SEXTA SEMANA DE PASCUA

Vengo a anunciarles eso que adoran sin conocer

Lectura de los Hechos de los Apóstoles
17, 15. 22—18, 1

Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.
Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: «Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: “Al dios desconocido”. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que Él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, Él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”.
Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.
Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a, todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque Él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que Él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos».
Al oír las palabras “resurrección de los muertos”, unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto». Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.
Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 148, 1-2. 11-14

R. ¡Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria!

Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos. R.

Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños,
alaben el Nombre del Señor. R.

Alaben el Nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y Él exalta la fuerza de su pueblo. R.
¡A Él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.

EVANGELIO

El Espíritu de la verdad
les hará conocer toda la verdad

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Juan
16, 12-15

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
Todavía tengo muchas cosas que decirles,
pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad,
Él los introducirá en toda la verdad,
porque no hablará por sí mismo,
sino que dirá lo que ha oído
y les anunciará lo que irá sucediendo.
Él me glorificará,
porque recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío.
Por eso les digo:
«Recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes».

Palabra del Señor.

Reflexión

Hech. 17, 15-16. 22-18, 1. Pablo ha convivido un poco de tiempo con los atenienses mientras espera el arribo de sus compañeros en el apostolado, Silas y Timoteo. El Areópago era un espacio público donde cualquiera podía exponer lo que quisiera para que, quien también así lo decidiera, pudiera escuchar las novedades en las doctrinas o investigaciones. Pablo aprovecha ese espacio para proclamar a Jesucristo y su misterio salvador. Su forma de dirigirse a los presentes es inculturando el Evangelio, aprovechando la cultura filosófica y poética de los atenienses. No todo fue un fracaso, pues algunos se adhirieron a él y creyeron.
El mundo actual nos presenta muchos espacios mediante los cuales hemos de dar a conocer a Cristo, sin olvidarnos de los espacios más cercanos a nosotros como son la familia y las fuentes de trabajo o esparcimiento.
Hemos de ser totalmente leales al Evangelio de Cristo para no diluirlo tratando de no herir conciencias. Jesucristo nos ha confiado el anuncio de la Buena Nueva para que seamos, no testigos timoratos, sino testigos de la Verdad con la valentía que procede de la presencia de su Espíritu en nosotros.
El conocimiento de la realidad de quienes nos ven y escuchan nos hará no anunciarles el Evangelio con superficialidad sino como la Palabra que llega hasta lo más profundo de su espíritu y los mueve a darle una respuesta real, verdadera al Señor.

Sal. 148. Alabado sea el Nombre sublime del único Dios, creador de cielos y tierra y de todo cuanto ellos contienen. Que todas sus criaturas le eleven cantos de alabanza; de un modo especial todos los seres humanos, que no sólo lo alaben, sino que le rindan culto, pues Él es el único Dios y Señor de todo lo creado.
Pero que, especialmente, se alegre el pueblo de Israel, escogido por Dios como pueblo suyo de entre todas las criaturas y pueblos del orbe.
Y alegrémonos nosotros, alabemos y bendigamos al Señor que nos hizo y nos llamó, sin mérito nuestro, para que no sólo fuéramos pueblo suyo, sino para que, participando de su misma vida en Cristo, en Él seamos hijos suyos; esta es la nueva y definitiva alianza entre Dios y nosotros.
Que no sólo lo alabemos y le demos culto, sino que nuestra vida se convierta en el fiel testimonio de la presencia del Señor en nuestros corazones.

Jn. 16, 12-15. Juan escribe al final del Evangelio: Jesús hizo muchas otras cosas. Si se pusieran todas por escrito, pienso que ni en el mundo entero cabrían los libros.
El auténtico discípulo de Jesús caminará hacia la verdad plena a impulsos del Espíritu Santo. La Misión del Espíritu Santo no es llenar nuestra cabeza de conocimientos. Para entender este pasaje de la Escritura hemos de entrar dentro de la intención de san Juan al escribir el Evangelio: Dios es la Verdad y el Amor. Jesús, el Hijo que está en el Padre y el Padre en Él, nos ha revelado quién y qué es Dios. Nosotros hemos conocido la Verdad y el Amor de Dios no sólo en los discursos, sino en la vida y la persona misma de Jesucristo, Evangelio viviente del Padre.
Quien viva unido a Cristo, en Él participa de la misma vida que el Hijo recibe del Padre. El camino del creyente en esta vida será un camino de purificación constante para poder vivir en mayor plenitud esa unión con el Hijo de Dios. Este camino de purificación y unificación en Dios no es obra del hombre, sino del Espíritu Santo que nos conduce hacia esa plenitud en la Verdad. Entonces podremos ser constructores de unidad y de paz entre nosotros sin que nadie pueda romper esa unidad o resquebrajar esa paz que ha nacido del amor que el Señor nos ha manifestado hasta el extremo.
Cuando la Iglesia manifiesta todos estos signos y los va viviendo con mayor madurez, está indicando que realmente es la Iglesia de Cristo, guiada por el Espíritu de Verdad, hasta que se revele con toda claridad el rostro de Cristo en ella para todos los pueblos.
En la Eucaristía hemos llegado a Aquel que es la Verdad plena. Hacia Él nos ha conducido el Espíritu Santo, enviado a nosotros por Jesús desde el seno del Padre. Por eso nos dice Jesús: Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no se lo concede; y al que venga a mí yo no lo echaré fuera.
De la forma como hayamos llegado a esta celebración se ha servido el Espíritu de Dios para que estemos en torno a Jesús y entremos en comunión de vida con Él.
El Pan de vida nos fortalece, pero además nos instruye acerca del amor que se convierte en exigencia de oblación a favor de los demás para que, como Iglesia, seamos el instrumento del Espíritu Santo, que siga atrayendo y conduciendo a todos los pueblos hacia la unión con Cristo y, por medio de Él, con el Padre Dios.
El Señor se ha dirigido a nosotros en esta Celebración para instruirnos también con su Palabra. Que esa Palabra no caiga en el vacío, sino que el Espíritu Santo nos la haga comprender para que la vivamos y podamos dar testimonio, con nuestras obras, de que en verdad somos hijos de Dios y de que somos fieles a sus enseñanzas.
Jesucristo nos pide tomar nuestra cruz de cada día y seguirlo, indicándonos que sólo el camino de la cruz es el camino de la glorificación, de la alegría, de la paz, de la plenitud en la verdad.
Tal vez el anuncio de la cruz de Cristo no sea del agrado de muchos. Probablemente muchos se burlen y se alejen pensando que hay otros caminos para lograr la paz interior y la felicidad; caminos más fáciles, menos complicados, menos sufridos. Él nos pide que sepamos escuchar la voz del Espíritu y no nos dejemos engañar por quienes piensan que la salvación es nuestra glorificación al margen de Jesús.
No hay otro camino de salvación, sino sólo Jesucristo; y a Él lo conocemos crucificado por nosotros para ser glorificado junto con nosotros.
Seamos la Comunidad de creyentes en Cristo que aman hasta el extremo, que no nos quedemos en medias tintas; que no sean nuestros pensamientos ni nuestras imaginaciones, que no sean nuestras doctrinas cómodas, insulsas y faltas de compromiso auténtico las que nos guíen, sino la fuerza y la valentía del Espíritu que ha sido derramado en nuestros corazones.
Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la mujer fiel al Espíritu del Señor, la gracia de comprender y vivir con amor y fidelidad sus enseñanzas y, así, nos dejemos moldear por el Espíritu Santo como hijos suyos en Cristo Jesús. Amén.

Homiliacatolica.com

En Argentina

NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN,
PATRONA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Solemnidad

Dios mismo viene a salvarnos

Lectura del libro de Isaías
35, 1-6a .10

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca,
alégrese y florezca la estepa!
¡Sí, florezca como el narciso,
que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo!
Le ha sido dada la gloria del Líbano,
el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor,
el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles,
robustezcan las rodillas vacilantes;
digan a los que están desalentados:
«¡Sean fuertes, no teman:
ahí está su Dios!
Llega la venganza, la represalia de Dios:
Él mismo viene a salvarlos».

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos
y se destaparán los oídos de los sordos;
entonces el tullido saltará como un ciervo
y la lengua de los mudos gritará de júbilo.
Volverán los rescatados por el Señor,
y entrarán en Sión con gritos de júbilo,
coronados de una alegría perpetua:
los acompañarán el gozo y la alegría,
la tristeza y l.os gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Lc 1, 46-55

R. El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!

«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios,
mi Salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquéllos que lo temen. R.

Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham
y de su descendencia para siempre». R.

Dios Padre nos ha elegido en Cristo,
antes de la creación del mundo

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo
a los cristianos de Éfeso
1, 3-14

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que nos dio en su Hijo muy querido.

En Él hemos sido redimidos por su sangre
y hemos recibido el perdón de los pecados,
según la riqueza de su gracia,
que Dios derramó sobre nosotros,
dándonos toda sabiduría y entendimiento.

Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad,
conforme al designio misericordioso
que estableció de antemano en Cristo,
para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos:
reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
bajo una sola Cabeza, que es Cristo.

En El hemos sido constituidos herederos,
y destinados de antemano -según el previo designio
del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad-
a ser aquéllos que han puesto su esperanza en Cristo,
para alabanza de su gloria.

En Él, ustedes,
los que escucharon la Palabra de la verdad,
la Buena Noticia de la salvación,
y creyeron en ella,
también han sido marcados con un sello
por el Espíritu Santo prometido.

Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia
y prepara la redención del pueblo
que Dios adquirió para sí,
para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

a Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Juan
19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien El amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre».
Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor.

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