Historia

Escribir sobre la historia de los 18 años que tiene de vida nuestra parroquia es bastante fácil si la comparamos con la de los cuatro siglos y medio de las parroquias de Santa Ana, Santiago, el Sagrario y S. Miguel.
Hacia el año 1990, desde el Obispado, se constató que mientras Guadix estaba creciendo urbanísticamente por la zona Noroeste con la aparición de nuevas construcciones y con la perspectiva de futuro de continuar la ampliación por este espacio, sin embargo la zona centro de la ciudad se estaba despoblando por lo que se vio la necesidad de buscar un local por el sector de las Barriadas de S. Gregorio, García Lorca, urbanizaciones de Ángel Ganivet, Pedro Antonio de Alarcón, nuevas urbanizaciones que se estaban construyendo y las que estaban en proyecto edificar para la atención espiritual de los católicos de esta zona a los que las parroquias de S. Miguel y el Sagrario les iba quedando distantes.

Existía la posibilidad de que el Obispado adquiriera un terreno para construir un templo nuevo con todos sus servicios, pero esta idea se desechó por lo costoso del proyecto. Lo que parece ser que sí tenía claro el Obispo D. Ignacio Noguer Carmona era la necesidad urgente de crear una parroquia nueva por este sector con objeto de atender a los fieles que estaban poblando la zona y por recortar las jurisdicciones de las parroquias del Sagrario y S. Miguel que eran muy amplias.
Como la Escuela Universitaria del Profesorado, dependiente de la Iglesia y cuyas instalaciones estaban ubicadas en un inmueble del Patronato del Sagrado Corazón, hacía algunos años se había cerrado se pensó que sería el lugar idóneo para una parroquia, además de salirle más económico a la diócesis ya que contaba con dependencias adecuadas para su funcionamiento.
El primer paso que se dio fue el nombramiento, el 22 de Octubre de 1991, de D. Salvador Olivares Fernández,-que había sido el Secretario de la finalizada Asamblea Diocesana-, como Responsable Pastoral de un Centro Parroquial dependiente de la parroquia de S. Miguel, cuyo párroco en ese momento era D. Manuel Ruiz Ariza, pero con autonomía para su organización y funcionamiento. El Sr. Obispo pretendía que se intentara poner en práctica las líneas pastorales aprobadas en la Asamblea Diocesana referidas a la vida parroquial.
D. Salvador, tras su nombramiento, buscó la ayuda de un grupo de feligreses, en el que no faltaron jóvenes, que conjuntamente y con gran entusiasmo se pusieron manos a la obra para organizar el Centro Parroquial. Lo primero que hicieron fue acometer la limpieza y adecuación de los locales abandonados hacía algunos años y que presentaba un aspecto lamentable. Llegó el momento de distribuir y equipar las instalaciones para que pudieran utilizarse para el fin que se pretendía. El salón de actos se convirtió en el lugar de reunión de la Comunidad Parroquial para celebrar su fe con la celebración de la Eucaristía, la recepción de los sacramentos y otros cultos divinos; lo que había sido la antigua capilla de la Escuela de Magisterio se acondicionó con moqueta en el suelo, pequeños taburetes de anea, luces indirectas y en el lugar más importante un modesto sagrario para reserva del Señor. La capilla serviría para celebraciones con pequeños grupos y momentos de oración con el Señor. Las antiguas aulas en las que se formaron los futuros maestros y maestras servirían para la catequesis. El local del bar se utilizaría para que la Comunidad prolongara la fiesta de la Mesa Eucarística, iniciada en el salón, en convivencias festivas tras la Misa del Gallo, Vigilia Pascual, celebración de la Penitencia anterior a la 1ª Comunión de los niños y niñas o finalización de los Cursillos Prematrimoniales.
Para decorar el templo se colocó en la pared central, detrás del altar, el “Cristo Vive”, un rostro de Cristo pintado por el salesiano Paco Fuentes sobre un gran lienzo blanco y que se había utilizado en las Pascuas Juveniles. De un poste de teléfonos se construyó una sobria cruz que se colocó junto al Cristo y un tronco retorcido y viejo encontrado en el campo sirvió de pedestal para colocar una pequeña Inmaculada.
La iglesia se equipó haciendo acopio de todo tipo de mobiliario usado e inservible cedido por distintas entidades: bancos de iglesia, mesas y sillas para utilizarlas tanto en la catequesis como para asiento de los que asistieran a misa, un técnico electricista instaló gratuitamente focos y megafonía, un feligrés que regala un órgano eléctrico, la mesa para el despacho parroquial que se busca de otros sitio, etc… Como las sillas escolares eran de distintas alturas y modelos se pensó que sería conveniente darle uniformidad a los asientos y para esto se adoptó la fórmula de que por familias, a título individual o uniéndose varios aportaran el precio del número de sillas que tuvieran intención de comprar.
Pasaron casi cuatro meses desde el nombramiento del Responsable Pastoral cuando un domingo 16 de Febrero de 1992 se inauguró oficialmente el Centro Parroquial con una Eucaristía presidida por el pastor de la diócesis D. Ignacio Noguer Carmona y concelebrada por D. Salvador, D. Manuel Ruiz Ariza como párroco de S. Miguel y D. José Gómez Casas como párroco del Sagrario. El salón estaba repleto de feligreses en cuyos rostros se reflejaba la satisfacción de haber conseguido con esfuerzo disponer de un templo sobrio, pero acogedor para celebrar su fe. La celebración fue sencilla y emotiva.
Un numeroso grupo no sólo de feligreses sino también de algunos cristianos de otras parroquias, en corresponsabilidad con D. Salvador, se propusieron iniciar una experiencia pastoral de iglesia que viviera, trabajara y sirviera desde las perspectivas de renovación que el Concilio Vaticano II había abierto a las Iglesias Locales y según el espíritu de las Conclusiones de la Asamblea Diocesana, una parroquia comprometida con cultivar los valores que nacen del Evangelio para poder ofrecerlos a la sociedad insistiendo en la fraternidad, la justicia, la solidaridad y la paz, dispuesta a participar en la vida de la comunidad en actitud de acogida, oración y corresponsabilidad e integrada en el barrio en disposición de apertura, servicio y encuentro.
Inició su andadura la nueva comunidad con la idea clara de que como cristianos consagrados por su bautismo sacerdotes, profetas y reyes y por ser miembros del Cuerpo de Cristo eran Iglesia y tenían que comprometerse en ella. Iban percibiendo que su forma de organizarse, de estar y participar, las celebraciones, todo era como un viento fresco e ilusionante que estaba entrando en la Iglesia, de que algo estaba cambiando y podían hacerse realidad los contenidos y descubrimientos del Concilio.
Como en cualquier parroquia se organizó la catequesis para niños y niñas de 6 a 14 años, catequesis para adolescentes y jóvenes,-con los que también se tuvo convivencias organizadas y llevadas por un grupo de padres de la parroquia-, formación de adultos con Sesiones Bíblicas, reuniones con los padres y madres de los niños y niñas de 1ª Comunión, catequesis prebautismal y cursillos prematrimoniales.
Las Eucaristías de los domingos y días de fiesta eran a las 12 de la mañana en cuya preparación, ambientación y desarrollo participaba un equipo de liturgia siendo los jóvenes los que se responsabilizaban de los cantos. Varias veces al año, Adviento, Cuaresma, Pascua y Pentecostés se realizaban celebraciones comunitarias de la Reconciliación, la Hermana Juliana visitaba a los enfermos y le llevaba la comunión, había Vigilias de Oración… El Equipo de acción social-caritativa proponía al inicio de cada curso pastoral sus objetivos y sus actividades. Como en todas las parroquias estaba constituido el Consejo de Pastoral y el de Economía.
Después de cinco años de trabajo pastoral D. Salvador fue nombrado párroco de la parroquia de S. Juan de Baza haciéndose cargo del Centro Parroquial, en el periodo de un año, primero D. Juan Diego Vallecillos, párroco de S. Miguel y después D. Manuel Muñoz Segura.
El 2 de Octubre de 1997 D. Juan García-Santacruz Ortiz, Obispo de Guadix y Baza, erigió la parroquia Jesucristo Redentor “teniendo en cuenta el crecimiento urbanístico de la Zona Norte de la ciudad de Guadix, las características de su población, la experiencia realizada en el Centro Parroquial durante los últimos cinco años, después de haber recogido la propuesta formulada por la Comisión para el estudio de los límites parroquiales de Guadix y escuchado el parecer,-mayoritariamente favorable-, del Consejo Presbiteral”. Los límites de la parroquia serían los siguientes: por el Norte el Río de Guadix, por el Este la calle Manuel de Falla y barranco del Almorejo, por el Sur la Carretera Nueva de Granada y por el Oeste la Rambla María.
Una vez erigida la parroquia, con fecha de 13 de Octubre de 1997 se nombró como primer párroco a D. Leovigildo Gómez Amezcua. El nuevo párroco dirigió una carta a todas las familias de la parroquia recién creada para decirles que lo que hasta ahora había venido funcionando como Centro Parroquial, se había constituido en parroquia, por decisión del Obispo, aportando las mismas razones que venían en el decreto de erección y añadiendo además que la experiencia realizada era la “de una Iglesia cercana y viva”. Se había elegido para nuestra parroquia,-seguía diciendo D. Leovigildo-, el nombre de JESUCRISTO REDENTOR “con el que queremos vivir la gran verdad de Jesús como Salvador del mundo en la proximidad del tercer milenio. Esta denominación expresa, por tanto, la intención de que nuestra parroquia nazca con el estilo nuevo, abierta al futuro y como oferta de salvación para el hombre de hoy, a la que todos estamos llamados”.
La inauguración oficial fue el 1º Domingo de Adviento, 30 de Noviembre de 1997, con una Eucaristía presidida por el Sr. Obispo. El acta de inauguración da fe que junto con el Sr. Obispo concelebraron el nuevo párroco D. Leovigildo, D. Salvador como cura Encargado que había sido del Centro Parroquial durante cinco años y D. Manuel que lo había atendido durante el último año. El Obispo en su homilía además de exponer las razones que le habían llevado a constituir la nueva parroquia subrayó las líneas fundamentales que debían servir de base a la configuración de la comunidad cristiana de la parroquia y terminó exhortando a los feligreses presentes,-alrededor de unos doscientos-, a seguir participando activamente en la construcción de la que a partir de ese momento era parroquia constituida canónicamente. El nuevo párroco manifestó la satisfacción de los habitantes de esta zona de Guadix por la creación de la parroquia, agradeciendo al Sr. Obispo su determinación de erigirla, expresando su reconocimiento a la labor realizada por D. Salvador en la etapa previa y haciendo un llamamiento a todos los feligreses para que se incorporaran a la vida parroquial. Tenía como proyecto de futuro seguir la línea pastoral de D. Salvador de formar una comunidad parroquial diferente a la tradicional que diera respuesta a las conclusiones de la Asamblea Diocesana celebrada entre los años 1989 a 1991. Quería trabajar para que fuera una parroquia evangelizadora y misionera abierta a los alejados en la que todos se sintieran acogidos y pudieran vivir la experiencia de una fe comunitaria, fraterna y corresponsable. Para poner en práctica estos objetivos no era suficiente sólo la celebración de la Eucaristía sino que además se organizaron excursiones que sirvieran para un mayor conocimiento y unión fraterna de los que cada domingo se reunían alrededor de una misma mesa para celebrar su fe.
El 27 de Septiembre de 1998 se incorporó a la parroquia el diácono Joaquín López Caler con objeto de que durante un tiempo viviera la experiencia pastoral de lo que es una parroquia.
Algo menos de tres años llevaba funcionando la parroquia cuando el 21 de Julio de 2000 se hizo el nombramiento de D. Fco. José Alarcos Martínez como nuevo párroco, tomando posesión el domingo 24 de Septiembre de 2000 ante la presencia de una importante representación de la feligresía.
El nuevo párroco siguiendo con el espíritu y la línea pastoral que se había llevado durante los ocho años anteriores, se propuso dos objetivos importantes: En primer lugar que los seglares se comprometieran con la parroquia y llegaran al convencimiento de que era algo suyo, por lo que al inicio de cada curso pastoral en Asamblea Parroquial se determinaba la programación y actividades del curso y en 2º lugar que pudieran dar razón de su fe con la formación, para lo que se inició el Aula de Teología.
El año 2003 el Sr. Obispo nombró a D. Gregorio García Rodríguez Párroco “in solidum” para compartir el trabajo pastoral de la parroquia.
Después de cuatro años de dedicación plena a la parroquia, solicitó su jubilación por problemas de salud siendo nombrado el año 2007, también como Párroco “in solidum”, el P. Brian Stenson de nacionalidad irlandesa.

Al estar ubicada la parroquia en lo que había sido una Escuela de Magisterio tuvo que adaptarse a las instalaciones existentes que presentaban dos inconvenientes: su poca amplitud para dar cabida a todas las personas que acudían sobre todo a las 1ª Comuniones y a los funerales y diferencias de nivel en el suelo, así como barreras arquitectónicas. Era necesario salvar estas dificultades por lo que los párrocos al poco tiempo de hacerse cargo de la parroquia pidieron al Sr. Obispo su remodelación que se inició en Agosto de 2009, tras 17 años de funcionamiento, y finalizó en Noviembre.

Texto escrito por José Rivera Tubilla, feligrés de la parroquia Jesucristo Redentor

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