Guión de la eucaristía para el Domingo de Resurrección

Material para Pascua de Resurrección

DOMINGO DE RESURRECCIÓN/CICLO A

16 DE ABRIL DE 2017

 

 

 

LA ALEGRIA DEL EVANGELIO

Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. Esta convicción se convierte en una llamada dirigida a cada cristiano, para que nadie postergue su compromiso con la evangelización, pues si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos “discípulos” y “misioneros”, sino que somos siempre “discípulos misioneros”. Si no nos convencemos, miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos: “¡Hemos encontrado al Mesías!” (Jn 1,41)…” (Del Papa Francisco)

 

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN/A

 

1ª LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a, 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
– Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados. Palabra de Dios.

 

                                 COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El Apóstol Pedro proclama el núcleo central de la fe: Cristo ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo pasó haciendo el bien y murió en la Cruz, pero Dios lo resucito y ellos eran testigos. Jesús les dio el encargo de predicar lo que Él les había dicho. El cristiano en su vida, debe ser testigo de este misterio.

 

  1. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
  • Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
    Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. R:
  • La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.
    No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R:
  • La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
    Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R:

2ª LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos:
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. Principio del formulario

Palabra de Dios Final del formulario

 

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo dice a los cristianos de Colosas y también nos dice a los cristianos del siglo XXI que puesto que hemos resucitado con Cristo debemos buscar vivir como Cristo vivió, es decir, en el amor y así estaremos ya resucitados con El, en esta vida.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según S. Juan 20,1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
– Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. Palabra de Dios Final del formularioPrincipio del formulario

COMENTARIO AL EVANGELIO

 

El testimonio de los primeros testigos de la Resurrección, prolongado durante siglos, es el hilo conductor que nos une al Resucitado. De ahí, la importancia decisiva que tiene para los creyentes en Jesucristo mantenerse fieles y perseverar, sin desalientos, en la fe de quienes vivieron aquellas primeras experiencias de Jesús como el Viviente, que supera la fuerza inevitable de destrucción y de aniquilación que es la muerte.

La aspiración suprema del ser humano es vivir y vivir feliz. La respuesta a esa aspiración es Jesús resucitado.

 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

 

 

LAS CICATRICES DEL RESUCITADO

Para los discípulos de Jesús la resurrección es la respuesta de Dios a la acción injusta y criminal de quienes han querido callar para siempre su voz y anular de raíz su proyecto de un mundo más justo.

No lo hemos de olvidar jamás. En el corazón de nuestra fe hay un crucificado al que Dios le ha dado la razón. En el centro mismo de la Iglesia hay una víctima a la que Dios ha hecho justicia. Una vida “crucificada”, pero motivada y vivida con el espíritu de Jesús, no terminará en fracaso sino en resurrección. Esto cambia totalmente el sentido de nuestros esfuerzos, penas, trabajos y sufrimientos por un mundo más humano y una vida más dichosa para todos. Vivir pensando en los que sufren, estar cerca de los más desvalidos, echar una mano a los indefensos… seguir los pasos de Jesús no es algo absurdo. Es caminar hacia el Misterio de un Dios que resucitará para siempre nuestras vidas.

Los pequeños abusos que podamos padecer, las injusticias, rechazos o incomprensiones que podamos sufrir, nuestras heridas de hoy, son heridas que un día cicatrizarán para siempre. Poco a poco hemos de ir aprendiendo a no quejarnos tanto, a no vivir siempre lamentándonos del mal que hay en el mundo y en la Iglesia, a no sentirnos siempre víctimas de los demás.

     ¿Por qué no podemos vivir como Jesús diciendo: “Nadie me quita la vida, sino que soy yo quien la doy”?. Seguir al crucificado hasta compartir con él la resurrección es, en definitiva, aprender a “dar la vida”, el tiempo, nuestras fuerzas y tal vez nuestra salud por amor. No nos faltarán heridas, cansancio y fatigas. Una esperanza nos sostiene: Un día “Dios enjugará las lágrimas de nuestros ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque todo este mundo viejo habrá pasado”.    

Guión de la eucaristía para el Domingo de Resurrección

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

PREPARACIÓN:    

En el interior del templo antes de la salida del celebrante.

“El sábado santo es el día del gran silencio: Jesús muerto en la cruz, ha sido colocado en el sepulcro.”

“Con su silencio arcano y conmovedor esta vigilia de oración prepara a la Iglesia para laVigilia pascual, madre de todas las vigilias.”

La celebración de esta noche es la máxima expresión de la liturgia cristiana. Comienza en el exterior del templo con el rito llamado “Lucernario”, en el que se bendice el fuego nuevo, de cuyas brasas se encenderá el Cirio Pascual – Luz de Cristo – que efectivamente significa al mismo Cristo resucitado, Luz de las almas y de las naciones, que gobierna el tiempo y la eternidad, ya que él es el principio y el fin y cuya luz nos comunica a cada uno de nosotros para ser convertidos todos en Luz de Cristo resucitado.

Esta noche, tal como lo afirma nuestra fe, todos nosotros que somos Iglesia peregrinante, nos uniremos a la Iglesia purgante y a la Iglesia triunfante y a todo el cosmos, para elevar nuestra gozosa alabanza en unión a los coros angélicos: celebrando esta Liturgia Pascual, pregustamos la Celestial.

Nos disponemos a participar, en el exterior del templo y en profundo silencio, para que podamos ir viviendo cada una de las partes de la liturgia de esta celebración; por lo que invitamos a todos a salir ordenadamente hacia el atrio y dar comienzo allí, a esta solemne Vigilia.

 

SALUDO DEL CELEBRANTE

PALABRAS INICIALES

BENDICIÓN DEL FUEGO:

En este fuego nuevo, que ahora es bendecido, está significada la dignidad de la creación que el Señor rescata, y del que se encenderá

el Cirio Pascual.

DECORACIÓN DEL CIRIO:

Ahora, sobre el Cirio, se trazan las letras griegas Alfa y Omega; los números que corresponden a este año, y se fijan en él, cinco granos de incienso, mientras que las palabras del celebrante nos van indicando la significación de cada uno de estos signos.

SE ENCIENDE EL CIRIO:

Ahora, de las brasa del fuego nuevo, se enciende el Cirio Pascual.

PROCESIÓN:

Jesús resucitado es la columna luminosa que precede los pasos del pueblo de Dios, peregrino en medio de las tinieblas de este mundo. Avancemos tras él y aclamémoslo, y la luz del Cirio Pascual, el mismo Cristo, nos irá comunicando a todos su luz; comuniquemos esa luz a quien tenemos junto a nosotros, en actitud fraterna.

INGRESO DEL CIRIO AL TEMPLO

ANUNCIO PASCUAL:

La fiesta máxima del cristianismo es introducida por esta invitación gozosa del antiguo y poético canto del anuncio de la Pascua. Con la luz de la Pascua en nuestras manos, escuchemos y aclamemos la Buena Nueva de la fiesta que es fuente perenne de alegría para toda nuestra vida.

LITURGIA DE LA PALABRA:

Apaguemos ahora nuestros cirios y tomemos asiento, para dar comienzo a la Liturgia de la Palabra.

 

MONICIÓN DEL CELEBRANTE

1ª. LECTURA:

      (Gn 1, 1-2, 2)

Ante todo, leemos el principio de la Biblia, de toda la Historia Santa. Dios ha creado el universo, creó al hombre a su imagen; tras la ruina del pecado, Dios renovará todo con el nuevo Adán, que es Cristo resucitado.

SALMO RESP.:    

(103, 1-2a. 5-6. 10. 12-14ab. 24. 35)

R.

Señor, envía tu Espíritu y renueva toda la tierra.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

2ª. LECTURA:    

(Gn 22, 1-18)

Hoy es la fiesta de nuestra fe. Tenemos un ejemplo, el más elocuente en el Antiguo Testamento: es Abraham; y su sacrificio es figura del único y perfecto sacrificio de Cristo en la cima de la historia.

SALMO RESP.:   

(15, 5. 8-11)

R.

Protégeme, Dios mío, porque en ti me refugio.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

3ª. LECTURA:

     ( Ex 14, 15-15, 1a)

Vamos a escuchar la narración de la Pascua de la Antigua Alianza, el paso de los hijos de Israel liberados por Dios de la esclavitud de Egipto. Cantemos hoy nosotros, nuestro paso de la muerte a la vida, que iniciamos al pasar por las aguas del Bautismo.

SALMO RESP.:   

(Ex 15, 1b-6. 17-18)

R.

Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

4ª. LECTURA:

    (Is 54, 5-14)

El Señor estableció una Alianza con Israel, lo hizo su esposa. A pesar de la infidelidad, Dios perdona y jura un amor eterno. Pascua es para nosotros, el nuevo Israel de Dios, el cumplimiento de esta promesa.

SALMO RESP.:   (29, 2. 4-6. 11-12a. 13b)

R.

Yo te glorifico, Señor, porque Tú me libraste.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

5ª. LECTURA:       (Is 55, 1-11)

Dios salvador nos ofrece gratis el agua, el pan, su alianza, su palabra. Recordémoslo en esta celebración culminante de nuestra liturgia: sobre todo en el Bautismo y en la Eucaristía.

SALMO RESP.:   

(Is 12, 2-6)

R.

Sacarán aguas con alegría

    de las fuentes de la salvación.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

 

 6ª. LECTURA:

         (Bar 3, 9-15. 32-4, 4)

Iluminados por la fe y el Bautismo, nosotros conocemos la voluntad de Dios. Él nos da sus mandatos, su sabiduría, que son luz para nuestra vida.

SALMO RESP.:    

(18, 8-11)

R. Señor, Tú tienes palabras de Vida eterna.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

7ª. LECTURA:         (Ez 36, 17a. 18-28)

Dios salva al pueblo de su destierro: lo reúne, lo purifica con agua, le da un corazón y un espíritu nuevo. Esta es la gracia que vamos a celebrar en esta noche bautismal.

SALMO RESP.:       (41, 3. 5bcd; 42, 3-4)}

R.

Mi alma tiene sed de Dios.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

SE ENCIENDEN LOS CIRIOS DEL ALTAR Y LAS LUCES

GLORIA:

En el silencio de esta noche, estamos escuchando la constante y siempre renovada acción de Dios para dar vida al hombre. Por eso, proclamemos todos juntos el himno de alabanza al Dios del amor.

ORACIÓN COLECTA

EPÍSTOLA:         (Rm 6, 3-11)

Las palabras del Apóstol nos van a introducir en la celebración bautismal, imitación sacramental de la sepultura y resurrección de Cristo.

SALMO RESP.:

        (117, 1-2. 16-17. 22-23)

R.

Aleluia, Aleluia, Aleluia.

 

ALELUYA Y EVANGELIO

             (Lc 24, 1-12)

El Evangelio es introducido por el Diácono.

HOMILÍA

LITURGIA BAUTISMAL:

Nos ponemos de pie y comenzamos ahora la Liturgia Bautismal, con el canto de la Letanías, la bendición del agua, el bautismo de quienes en esta noche nacerán a la Vida nueva, y, finalizando, la renovación de nuestro compromiso de bautizados.

 

ORACIÓN DEL CELEBRANTE

CANTO DE LAS LETANÍAS

BENDICIÓN DEL AGUA BAUTISMAL

INTRODUCCIÓN DEL CIRIO EN EL AGUA

RITO DEL BAUTISMO

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES:

Encendamos nuestros cirios, para que, renovando nuestras promesas bautismales, hagamos nuestra entrega a Jesús Resucitado, y contestamos a cada una de las renuncias que nos pide el celebrante: ¡Sí, renunciamos! Y a cada una de las interrogaciones sobre nuestra fe: ¡Sí, creemos!.

ASPERSIÓN DEL PUEBLO

NO HAY CREDO

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, habiendo llegado a esta noche tan esperada y deseada por todos nosotros, que nos trae la salvación a todos los hombres, elevemos a Dios nuestro Padre, esta súplica confiada, de verdaderos hijos suyos:

GUIA: A cada una de las peticiones responderemos orando:

” POR CRISTO RESUCITADO, ESCÚCHANOS SEÑOR “

v

Por la Santa Iglesia, para que el clamor de su anuncio de la Luz de Cristo, que inunda de fulgor la negrura de la noche, sea el símbolo del renacer pascual que nos anime a morir de una vez al pecado y a resucitar para siempre a la vida de la Gracia, a la vida de Dios, oremos…

v Por el Santo Padre Francisco, nuestro Obispo, el Colegio Episcopal y todos nuestros sacerdotes, concédeles tu luz y fortaleza en su misión de llevar a los hombres a que encuentren la vida, la auténtica vida que sólo puede venir de quien es Él mismo el Camino, la Verdad y la Vida, oremos…

v

Por nuestra querida patria, para que todos los que la habitamos hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio y la transformemos en una patria nueva, de amor, de justicia, de libertad y de paz, oremos…

v

Por todos los que sufren, para que en la resurrección de Jesús encuentren que ya no tienen sentido los llantos ni las tristezas, los desencantos ni los desencuentros: ¡estamos llamados a una nueva vida! ¡Jesús Resucitó!, oremos…

v

Por los que en esta noche han nacido a la vida de hijos tuyos por el agua del Bautismo, para que se conviertan en piedras vivas y templos espirituales en tu honor, oremos…

v

Por toda nuestra comunidad, para que el fruto de esta Vigilia Pascual, la Vigilia de la Luz, la Vigilia de la Vida, la Vigilia del esplendor y del resplandor de la fe, sea precisamente ser hijos de la luz, irradiar y contagiar a todos nuestros hermanos, la alegría de nuestra vivencia cristiana, oremos…

 

CELEBRANTE:

Dios de toda consolación, escucha las intenciones de tus hijos en este día de exultación para toda la Iglesia: concede, a quienes reconocemos la gracia liberadora de la Pascua de tu Hijo Jesús, que lleguemos a gustar para siempre la alegría de los redimidos, con santa María virgen y todos los santos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Permanezcamos de pie y acompañemos con nuestro canto la procesión de ofrendas, en la que, en nombre de toda la comunidad, se acercan al altar los dones para preparar la mesa donde se renueva constantemente la Pascua del Señor.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIALOGO DEL PREFACIO:

En esta Pascua glorifiquemos y demos gracias al Padre porque en Cristo resucitado, que nos invita a comer su carne y beber su sangre, nos abre el camino de la Vida sin fin en el amor.

COMUNIÓN:

Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado. Celebremos de verdad nuestra Pascua comiendo el Pan de Vida y la Copa de la Salvación en esta Eucaristía que ahora compartimos fraternalmente.

 

BENDICIÓN

SOLEMNE SALUDO A NUESTRA SEÑORA

MONICIÓN DEL SACERDOTE

INCENSACIÓN

CANTO

ORACIÓN DEL SACERDOTE

DESPEDIDA:

 

Hermanos, al retirarnos recordemos que es nuestra misión de cristianos llevar a todo el mundo este mensaje: ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

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