Evangelio del día 18 de junio

Evangelio del día 18 de junio

Evangelio del día 18 de junio

DOMINGO FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI/CICLO A

 

 “Construir espacios de esperanza, justicia y solidaridad”

Son muchas cosas las que oscurecen la esperanza de multitud de personas en nuestra sociedad: el paro, la pobreza, la pérdida de derechos, la falta de ayudas, la exclusión, el desamparo, la falta de futuro… Los que seguimos a Jesús debemos construir y potenciar lo comunitario, porque éste es el único camino de humanización y de esperanza para incidir en todo aquello que atenta contra los derechos de las personas. Construir comunidades, grupos humanos solidarios, donde todos están vinculados los unos a los otros, porque sienten que la suerte que pueda correr su prójimo es su misma suerte; lo que a él le ocurre, a mí mi ocurre.

Debemos hacer posible que nuestras comunidades y grupos sean de acogida y fraternidad, donde las personas sean capaces de vivir y convivir juntas, donde seamos capaces de crear espacios comunitarios, solidarios y proféticos que hagan realidad otro mundo posible, otra forma de relacionarse y convivir desde valores como la generosidad, la solidaridad, el espíritu de cooperación y participación, la justicia y la gratuidad. Una comunidad, un grupo humano, que viva y conviva así, será una comunidad de esperanza que contagie Esperanza con mayúscula.

 

 

 

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA DE LA FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI/A

 

1ª LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 8,2-3. 14b-16a 
Habló Moisés al pueblo y dijo:
– Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no. Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná -que tú no conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres. Palabra de Dios.

 

                                 COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Moisés, según el texto del Deuteronomio, quiere hacer reflexionar a los israelitas para que piensen en la actitud que el Señor ha tenido con ellos. Aunque han pasado por acontecimientos de sufrimiento, también los han pasado de liberación. Dios siempre ha estado con ellos en su largo caminar por el desierto y les ha saciado el hambre y la sed, aunque “no sólo de pan vive el hombre, sino de la palabra venida de sus labios”.

Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
 

Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R:

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R:

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R:

2ª LECTURA

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10,16-17 
Hermanos:
El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. Principio del formulario

Palabra de Dios Final del formulario

 

 

 

Evangelio del día 18 de junio ciclo B
Misa de la Sagrada Eucaristía
Verde Feria MR p. 1119 / Lecc. II, p. 459 Otros santos: Amando de Burdeos, obispo; Isabel de Shonau, abadesa; Marcos y Marceliano de Roma, mártires.
LA COHERENCIA DEL TEJEDOR DE TIENDAS

2 Co11, 1-11: Mt 6,7-15

San Pablo no era un apóstol que reclamara privilegios económicos o sociales en las comunidades eclesiales fundadas por él mismo. Combinaba ingeniosamente su misión pastoral con su actividad de artesano. Debía ser un hombre organizado y eficiente, para solventar sus necesidades y al mismo tiempo, ser un escritor profundo y ordenado y un predicador infatigable y atento a los gozos y esperanzas de las iglesias. Todo esto lo podía vivir de manera natural porque vivía la espiritualidad del Padre Nuestro que nos refiere el Evangelio. Supo vivir proclamando la santidad de Dios, discerniendo atentamente su voluntad y entendiendo que esa voluntad, implicaba luchar para que sus hijos vivieran digna y justamente. Afán excesivo por su propia seguridad y subsistencia no conoció, se abandonó confiadamente en Dios que lo libró de todas las adversidades, hasta que llegado el momento decisivo, rindió su testimonio martirial.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 77, 23-25
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Les he anunciado gratuitamente el Evangelio de Dios.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 11, 1-11

Hermanos: Ojalá soportaran ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas, pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura. Y me da miedo que, como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así extravíe el modo de pensar de ustedes y los aparte de la entrega sincera a Cristo.
Porque si alguien viniera a predicarles un Cristo diferente del que yo les he predicado, o a comunicarles un Espíritu diferente del que han recibido, o un Evangelio diferente del que han aceptado, ciertamente ustedes le harían caso. Sin embargo, yo no me juzgo en nada inferior a esos “superapóstoles”. Seré inculto en mis palabras, pero no en mis conocimientos, como se lo he demostrado a ustedes siempre y en presencia de todos.
¿O es que hice mal en rebajarme para enaltecerlos a ustedes, anunciándoles gratuitamente el Evangelio de Dios? He despojado a otras comunidades cristianas, aceptando de ellas una ayuda para poder servirlos a ustedes. Mientras estuve con ustedes, aunque pasé necesidades, a nadie le fui gravoso; fueron los hermanos venidos de Macedonia los que proveyeron a mis necesidades. Siempre he evitado serles gravoso a ustedes, y lo seguiré evitando.
Pongo a Cristo por testigo de que nadie me quitará esta gloria en toda la provincia de Acaya. ¿Por qué digo esto? ¿Será que no los quiero? Dios sabe que sí los quiero. Palabra de Dios.
T. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 110, 1-2. 3-4. 7-8
R/. Justas y verdaderas son tus obras, Señor.

Quiero alabar a Dios de corazón en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel dignas de estudio. R/.
De majestad y gloria hablan sus obras y su justicia dura para siempre. Ha hecho inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente. R/.
Justas y verdaderas son sus obras, son dignos de confianza sus mandatos, pues nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados. R/.

ACLAMACIÓN Rm 8, 15 R/. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! R/.
EVANGELIO
Ustedes oren así.

LECTURA Evangelio Mateo capitulo 6, versículos 7 al 15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

REFLEXION Evangelio Mateo capitulo 6, versículos 7 al 15

Nuestra oración es muy a menudo, una petición de ayuda en momentos de necesidad. Y esto es normal para el hombre porque necesitamos ayuda, necesitamos de los demás, necesitamos de Dios. Así es que para nosotros es normal pedirle algo a Dios, buscar su ayuda; y debemos tener en cuenta que la oración que el Señor nos enseñó: el “Padre nuestro” es una oración de petición, y con esta oración el Señor nos enseña la importancia de nuestra oración, limpia y purifica nuestros deseos, y de este modo limpia y purifica nuestro corazón. Así es que, si de por sí es algo normal que en la oración pidamos alguna cosa, no debería ser siempre así.
Hay también ocasión para dar gracias, y si estamos atentos, veremos que recibimos de Dios tantas cosas buenas: es tan bueno con nosotros que conviene, es necesario darle gracias. Y esta debe ser también una oración de alabanza: si nuestro corazón está abierto, a pesar de todos los problemas, apreciamos también la belleza de su creación, la bondad que nos muestra en su creación. (Benedicto XVI, 20 de junio de 2012).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá Eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

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