Evangelio del día 16 de julio

Evangelio del día 16 de julio – XV Domingo del Tiempo ordinario

APRENDER A SEMBRAR COMO JESÚS

No fue fácil para Jesús llevar adelante su proyecto. Enseguida se encontró con la crítica y el rechazo. Su palabra no tenía la acogida que cabía esperar. Entre sus seguidores más cercanos empezaba a despertarse el desaliento y la desconfianza. ¿Merecía la pena seguir trabajando junto a Jesús? ¿No era todo aquello una utopía imposible? Jesús les dijo lo que pensaba. Les contó la parábola de un sembrador para hacerles ver el realismo con que trabajaba y la fe inquebrantable que le animaba. Las dos cosas. Hay, ciertamente, un trabajo infructuoso que se puede echar a perder, pero el proyecto final de Dios no fracasará. No hay que ceder al desaliento. Hay que seguir sembrando. Al final habrá cosecha abundante.

Jesús sembraba con el realismo y la confianza de un labrador de Galilea. Todos sabían que la siembra se echaría a perder en más de un lugar en aquellas tierras tan desiguales. En la Iglesia de Jesús no necesitamos cosechadores. Lo nuestro no es cosechar éxitos, conquistar la calle, dominar la sociedad, llenar las iglesias, imponer nuestra fe religiosa. Lo que nos hace falta son sembradores. Seguidores y seguidoras de Jesús que siembren por donde pasan las palabras de esperanza y gestos de compasión. Esta es la conversión que hemos de promover hoy entre nosotros: ir pasando de la obsesión por “cosechar” a la paciente labor de “sembrar”. Jesús nos dejó en herencia la parábola del sembrador, no la del cosechador.

 

 

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA DEL DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO/A

 

1ª LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55,10-11 
Así dice el Señor:
– Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad. Palabra de Dios.

 

                                 COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Dios, por medio del profeta Isaías, nos dice que su palabra es eficaz, creadora y engendra vida si la acogemos en nuestro corazón. La Palabra de Dios nos salva. Esta palabra se dirige a nosotros, tiene que producir sus frutos y alimentar nuestra vida cristiana.

Sal 64, 10. 11. 12-13. 14 
R. La semilla cayó en tierra buena y dio fruto.
 

  • Tú cuidas de la tierra, la riegasy la enriqueces sin medida;
    la acequia de Dios va llena de agua. R:
  • Tú preparas los trigales:riegas los surcos, igualas los terrenos,
    tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes. R:
  • Coronas el año con tus bienes,tus carriles rezuman abundancia;
    rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría. R:
  • Las praderas se cubren de rebaños,                      y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan.

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,18-23 
Hermanos:
Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación expectante está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Principio del formulario

Palabra de Dios Final del formulario

 

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

Pablo nos ofrece una visión de toda la creación que espera ansiosamente la liberación. Nosotros, los cristianos, por el Espíritu Santo que vive en nosotros, tenemos la seguridad de que disfrutaremos de la libertad plena reservada a los hijos de Dios. Ahora nos toca orar y esperar la total liberación.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,1-23 
Un día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.
Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas:
– Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta.
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:
– Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra, pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o setenta o treinta por uno. Palabra de Dios Final del formularioPrincipio del formulario

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO

 

En esta parábola, lo que Jesús explica es por qué muchas veces la palabra no es fuerza, sino que se frustra y, por eso, resulta ineficaz o su eficacia queda disminuida, limitada. La palabra de Jesús tiene tal fuerza, que hace milagros, perdona pecados, transmite su poder personal, perpetúa su presencia. Sólo hay una palabra en el mundo que supera a todos los discursos imaginables: la palabra de Dios. Porque Dios cumple su palabra, hace lo que dice, realiza lo que anuncia y consuma lo que promete. Él es la Palabra, con mayúscula.

 

 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

 

LA FUERZA OCULTA DEL EVANGELIO

La parábola del sembrador es una invitación a la esperanza. La siembra del evangelio, muchas veces inútil por diversas contrariedades y oposiciones, tiene una fuerza incontenible. A pesar de todos los obstáculos y dificultades, y aún con resultados muy diversos, la siembra termina en cosecha fecunda que hace olvidar otros fracasos.

Siempre parece que “la causa de Dios” está en decadencia y que el evangelio es algo insignificante y sin futuro. Y sin embargo no es así. El evangelio no es una moral ni una política, ni siquiera una religión con mayor o menor porvenir. El evangelio es la fuerza salvadora de Dios “sembrada” por Jesús en el corazón del mundo y de la vida de los hombres.

Empujados por el sensacionalismo de los medios de comunicación, parece que solo tenemos ojos para ver el mal, sin embargo en el interior de muchas vidas podemos encontrar bondad, entrega, sacrificio, generosidad y amor verdadero. Hay violencia y sangre en el mundo, pero crece en muchos el anhelo de una verdadera paz. Se impone el consumismo egoísta en nuestra sociedad, pero son muchísimos los que descubren el gozo de una vida sencilla y compartida. La indiferencia parece haber apagado la religión, pero en no pocas personas se despierta la nostalgia de Dios y la necesidad de la plegaria.

La energía transformadora del evangelio está ahí trabajando a la humanidad. La sed de justicia y de amor seguirá creciendo. La siembra de Jesús no terminará en fracaso. Lo que se nos pide es acoger la semilla. ¿No descubrimos en nosotros mismos esa fuerza que no proviene de nosotros y que nos invita sin cesar a crecer, a ser más humanos, a transformar nuestra vida, a tejer relaciones nuevas entre las personas, a vivir con más transferencia, a abrirnos con más verdad a Dios?

 

Evangelio del día

Evangelio del día

Evangelio del día 16 de julio – Ciclo B
Ntra. Sra. Del Carmen
Memoria Obligatoria – Blanco
Zacarías 2, 14-17 / Mateo 12, 46-50
Salmo Responsorial Lc 1, 46-55
R/. “¡El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas!”

o de la Feria
Semana 15ª durante el año
Éxodo 3, 13-20 / Mateo 11, 28-30
Salmo Responsorial Sal 104, 1.5. 8-9. 24-27
R/. “El Señor se acuerda por siempre de su Alianza”

Santoral:
San Buenaventura, San Donald, San Andrés
Nam-Thuong, San Pedro Tuan,
Beata Ana María, Beato Pedro

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