EL LEÓN Y EL RATÓN
Categoría : FABULAS 2
Publicado por Anonymous el 13/6/2013
- Oh, por favor, d?jame ir. Alg?n d?a puedo ayudarte.

El le?n ri? ante la idea de que el peque?o rat?n pudiera ayudarle, pero ten?a buen coraz?n y lo dej? en libertad.

Poco despu?s el le?n qued? atrapado en una red. Tir? y rasg? con todas sus fuerzas pero las cuerdas eran demasiado fuertes. Dio un potente rugido. El rat?n le oy? y corri? hacia ese lugar.

- Tranquilo, querido le?n, yo te pondr? en libertad. Roer? las cuerdas. Con sus afilados dientes, el rat?n cort? las cuerdas y el le?n se salv? de la red.

- Una vez te re?ste de m? -dijo el rat?n-. Cre?as que yo era demasiado peque?o para ayudarte. Pero, como ves, debes la vida a un peque?o y humilde rat?n.

Esopo.



SUGERENCIAS METODOL?GICAS

Objetivo.- Tener compasi?n de los dem?s y ayudarles en sus necesidades.

Contenido.-

Empat?a


El valor de la empat?a nos ayuda a recuperar el inter?s por las personas que nos rodean y a consolidar la relaci?n que con cada una de ellas tenemos.

Cada vez que nos acercamos a las personas esperamos atenci?n y comprensi?n, dando por hecho que seremos tratados con delicadeza y respeto. Pero, ?cu?ntas veces procuramos tratar a los dem?s de la misma forma?

Debemos reconocer que en medio de nuestras prisas y preocupaciones nos volvemos ego?stas y olvidamos que los dem?s tambi?n tienen algo importante que comunicarnos. El valor de la empat?a nos ayuda a recuperar el inter?s por las personas que nos rodean y a consolidar la relaci?n que con cada una de ellas tenemos.

La empat?a es el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, as? como las circunstancias que los afectan en un momento determinado.

Es muy com?n escuchar que la empat?a es la tendencia o actitud que tenemos para ponernos en el lugar de los dem?s e identificarnos plenamente con sus sentimientos. Sin embargo, esto tiene el riesgo de dejar a la empat?a en un nivel meramente emocional: "si siento lo mismo que el otro, entonces hay verdadera empat?a".

La realidad es que la empat?a no es el producto del buen humor con que despertamos, como tampoco del afecto que nos une a las personas. Si esta combinaci?n fuera com?n, siempre estar?amos disponibles para escuchar a los dem?s y dejar?amos moment?neamente nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a quienes nos rodean.

Desgraciadamente las circunstancias pocas veces son tan favorables, por eso la empat?a es un valor que se vive habitualmente, totalmente independiente de nuestro estado de ?nimo y disposici?n interior.

La empat?a se facilita en la medida que conocemos a las personas, la relaci?n frecuente nos facilita descubrir los motivos de enojo, alegr?a o des?nimo de nuestros allegados y su consecuente modo de actuar. Esto se manifiesta claramente entre padres e hijos, en las parejas y con los amigos donde la relaci?n es muy estrecha, quienes parecen haber adquirido el "poder de adivinar" que sucede antes de haber escuchado una palabra, teniendo siempre a la mano la respuesta y el consejo adecuados para la ocasi?n.

A?n as?, este valor debe superar ciertos obst?culos: el cansancio, el mal humor, el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el estudio. En casa se nota cuando los padres prestan poca atenci?n a los "peque?os" problemas o alegr?as de sus hijos, con su actitud -y muchas veces sin querer- procuran evadir esa molestia e inoportunidad para encerrarse en s? mismos; en la pareja cuando alguno da monos?labos, gestos o sonidos guturales como respuesta; cuando tenemos tantos problemas, y lo que menos deseamos es escuchar lo bien o lo mal que les sucede a los dem?s.

El problema es dejarnos llevar por nuestro estado de ?nimo y obstinarnos en permanecer en nuestro mundo, damos a todo lo que ocupa nuestra mente la m?xima importancia, comport?ndonos indiferentes y poco amables; queremos ser entendidos sin antes intentar comprender a los dem?s. Por tanto, la empat?a implica generosidad y genuina comprensi?n: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los dem?s quieren participarnos.

Este esfuerzo es mayor cuando ante nosotros est? el empleado, el alumno, el vecino, la empleada dom?stica o el vecino, pues sin darnos cuenta, podemos limitar nuestra atenci?n e inter?s, o peor a?n, menospreciarlos por considerarlos en una posici?n inferior. Debemos ser en?rgicos y afirmar que la empat?a como valor -y al igual que todos los valores- no hace diferencias entre personas, es una actitud propia de la personalidad, siempre abierta y dispuesta a las necesidades de los dem?s.

La empat?a nos da un sin fin de posibilidades, primero hacia nuestros semejantes, quienes buscan con quien compartir y confiar sus problemas, alegr?as, triunfos y fracasos, ser escuchados y comprendidos. De esta forma tenemos la inmejorable oportunidad de procurar el bienestar, desarrollo y perfeccionamiento de las personas, lo cual manifiesta el profundo respeto que les debemos.

Para nosotros, la empat?a nos permite conocer y comprender mejor a las personas, a trav?s del trato cotidiano, estamos en condiciones de mejorar en familia, obteniendo una mayor colaboraci?n y entendimiento entre todos; con la pareja la relaci?n es cada vez m?s estable y alegre; con los amigos garantiza una amistad duradera; con los conocidos abre la posibilidad a nuevas amistades; en la empresa ayuda a conseguir una mayor productividad al interesarnos por los empleados y compa?eros; en la escuela se obtiene un mejor rendimiento por la relaci?n que se tiene con los alumnos y entre ellos mismos.

El valor de la empat?a desarrolla en nosotros la capacidad de motivar y encauzar positivamente a las personas; ense?ar a tener ese inter?s por los dem?s y vivirlo habitualmente, es la mejor forma de transmitir empat?a e identificarnos plenamente con los dem?s, cambiando radicalmente el entorno social en el que vivimos.

Vivir el valor de la empat?a es algo sencillo si nos detenemos a pensar un poco en los dem?s y en consecuencia, aprenderemos a actuar favorablemente en todas las circunstancias. Por eso, debemos estar pendientes y cuidar los peque?os detalles que reafirmar?n este valor en nuestra persona:

- Procura sonre?r siempre, esto genera un ambiente de confianza y cordialidad. La serenidad que se manifiesta desarma hasta el m?s exaltado.

- Primeramente considera como importantes los asuntos de los dem?s y despu?s los propios. Despu?s de haber escuchado, la persona que se ha acercado a ti seguramente tendr? la capacidad de entender tu situaci?n y estado de ?nimo, por lo cual estar? dispuesta ayudarte.

- No hagas un juicio prematuro de las personas porque te hace cambiar tu disposici?n interior (no pienses: "ya llego este molesto", "otra vez con lo mismo", "no me deja en paz", "otra interrupci?n") Si alguien se acerca a ti, es porque necesita con quien hablar... No los defraudes.

- Si no tienes tiempo o es un mal momento, expr?salo con cortes?a y delicadeza -que tambi?n es empat?a- y las personas se sentir?n igualmente atendidas. Importante: no dejes pasar mucho tiempo para charlar con la persona.

- Evita demostrar prisa, aburrimiento, cansancio, dar respuestas tajantes u distraerte en otras cosas; adem?s de ser una falta de respeto, logras autodominio y demuestras inter?s por las personas. Aprende a escuchar.

- No olvides infundir ?nimo con palabras, una palmada en el hombro o un gesto amable, sobre todo si la persona tiene problemas.

Podemos concluir que la empat?a es un valor indispensable en todos los aspectos de nuestra vida, sin ?l, ser?a muy dif?cil enriquecer las relaciones interpersonales; quien se preocupa por vivir este valor, cultiva simult?neamente entre otros: confianza, amistad, comprensi?n, generosidad, respeto y comunicaci?n.

El ritmo de vida actual nos brinda pocas oportunidades de servir a los dem?s, de conocerlos y de tratarlos como es debido, la empat?a se convierte en esa pieza fundamental que nos enriquece y nos identifica mejor como seres humanos.

Editado en: www.encuentra.com

Actividades.-

1. Sacar por impresora el texto ??EL LE?N Y EL RAT?N? y hacer fotocopias.

2. El profesor lee el texto y lo explica a los alumnos.

3. Cada ni?o vuelve a leer el texto y contesta a estas preguntas:

a) ?Qui?n escribi? esta f?bula?

b) ?Por qu? pensaba el le?n que el rat?n no le podr?a ayudar?

c) ?C?mo le ayud? el rat?n?

d) ?En qu? podemos ayudarnos los ni?os unos a otros?

4. Se hace una lista en la pizarra de las contestaciones a la pregunta d).