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EL NI?O Y LAS NUECES
Publicado por el 4/11/2007 (4057 lecturas)
Un ni?o hall? un frasco de nueces en la mesa.

â??Me apetecer?a comer nueces -pens?- . Sin duda madre me las dar?a si estuviera aqu?. Tomar? un buen pu?ado.â? As? que meti? la mano en el frasco y tom? tantas como pudo.

Pero cuando intent? sacar la mano, descubri? que el cuello del frasco era muy peque?o. Ten?a la mano atorada (atascada), pero no quer?a soltar las nueces.

Lo intent? una y otra vez, pero no pod?a sacar todo el pu?ado. Al fin rompi? a llorar.

En ese momento su madre entr? en el cuarto.

-?Qu? te sucede? -pregunt?.

- No puedo sacar este pu?ado de nueces del frasco -solloz? el ni?o.

- Bien, no seas tan codicioso -dijo su madre-. Toma un par, y no tendr?s problemas para sacar la mano.

- Qu? f?cil fue -dijo el ni?o al alejarse de la mesa-. Yo mismo pude haber pensado en ello.

Esopo.



SUGERENCIAS METODOL?GICAS

Objetivo.- No tener codicia y avaricia.

Contenido.-

Sobriedad


Es el valor que nos ense?a a administrar nuestro tiempo y recursos, moderando nuestros gustos y caprichos para construir una verdadera personalidad.


Qu? dif?cil es hablar de sobriedad en una ?poca caracterizada por la b?squeda del placer y del af?n desmedido por acumular bienes de todo g?nero; parece ser que lo ?nico necesario es cuidar las apariencias y satisfacer nuestros deseos. La sobriedad no solo tiene que ver con estar sobrio y el manejo del alcohol. Este valor afecta otras realidades m?s importantes de nuestra vida.

El valor de la sobriedad nos ayuda a darle a las cosas su justo valor y a manejar adecuadamente nuestros apetitos, estableciendo en todo momento un l?mite entre lo razonable y lo inmoderado.

?Has pensado c?mo influye el ambiente en tu persona? Aunque no podemos culpar del todo a la publicidad, es ella quien transmite una idea falsa de felicidad: en toda reuni?n de amigos debe haber determinada bebida para estar alegres; al comprar cierto tipo de auto adquieres presencia y personalidad; si vistes con determinada marca de ropa demuestras actualidad; ser conocedor de restaurantes y platillos ex?ticos, te hace hombre de mundo; al utilizar cremas, pastillas y tratamientos para cuidar tu figura, te dar? belleza... y as?, todo un conjunto de elementos que caracterizan a una sociedad consumista preocupada por la apariencia de la persona.

El problema no es la comercializaci?n de los productos, sino la forma en que nos vemos afectados. Por tanto, damos por cierto que la felicidad est? en todo aquello que cultiva nuestra vanidad y nos da satisfacciones, entonces, no es extra?o que estemos bajo el influjo de agentes externos.

El "tener m?s", "lo m?s novedoso" o lo "mas caro" se convierte en la base de nuestra seguridad personal, caemos en el despilfarro con tal de alimentar nuestra soberbia y vanidad por el deseo de sobresalir, de estar a la moda y de aparentar una mejor posici?n econ?mica; sin reflexionar compramos varios pares de zapatos (ropa, accesorios, etc.) por estar a un precio rebajado, cambiamos de auto con relativa frecuencia para competir con el vecino o los compa?eros de trabajo, adquirimos cuanto adorno y aparato electrodom?stico aparece en el mercado para mostrar lujo en el hogar...

En este sentido, debemos reconocer que somos caprichosos y orientamos nuestros esfuerzos a conseguir las cosas sin importar el precio, y algunas veces postergando lo indispensable. Se ha visto a personas que prefieren comprarse un "buen reloj" y no pagar la colegiatura de sus hijos. Los padres viven la sobriedad cada vez que se privan de un gusto personal pensando en otras cosas necesarias para los hijos o la familia en conjunto.

La sobriedad nos ayuda a saber comprar s?lo lo verdaderamente necesario, indispensable y de utilidad; por el contrario, aprendemos a obtener el m?ximo uso y provecho de todo lo que tenemos, sin dejar las cosas pr?cticamente nuevas y sin utilizar.

Para la sobriedad hace falta autodominio, es muy claro si se ilustra con el exceso en la comida y la bebida por la imagen y efectos que produce, sin embargo, esta falta de control se manifiesta en el excesivo descanso y la distribuci?n de nuestro tiempo: no es correcto permanecer todo el domingo recostado viendo la TV; nuestro tiempo debe pasar en equilibrio, entre la diversi?n, la obligaci?n y la actividad, con una buena administraci?n podemos trabajar sin presiones, tener momentos de esparcimiento y desarrollar aficiones.

Tambi?n debemos ser sobrios en nuestra forma de hablar, de comportarnos y de vestir: existen personas que dicen todo cuanto les viene a la mente, muchas veces sin comunicar nada y s?lo por el gusto de sentirse escuchados; otros exageran en las bromas, las palabras altisonantes y los aspavientos; tambi?n es chocante vestir estrafalariamente, lleno de accesorios y adornos que podr?n ser de moda pero hacen perder elegancia.

Podemos pensar que al darnos nuestros peque?os lujos no hacemos mal a nadie; la verdad es que cada vez que cedemos a nuestros caprichos, nos hacemos dependientes de las cosas, de nuestros apetitos y de la comodidad. Caemos en un malestar por no haber conseguido aquella superficialidad que tanto dese?bamos, y cada vez m?s somos incapaces de hacer grandes esfuerzos.

Cuando no ponemos l?mites, llegamos a una insatisfacci?n "por sistema" en la que siempre queremos m?s. De ah? surgen los vicios, la dependencia de las drogas, el deseo de placer sexual, la infidelidad...

Para vivir este valor no hace falta pensar en grandes cosas y privaciones, una vez m?s la respuesta esta en cuidar los peque?os detalles:

- Antes de comprar algo reflexiona sobre el motivo de la adquisici?n: si es necesidad, un simple lujo o un verdadero capricho. Si es el caso, no inventes necesidades, se valiente y reconoce que no vale la pena el gasto.

- Usa las cosas y no las cambies simplemente porque en el mercado hay una m?s novedosa, o porque todos tus amigos la compraron. En esta competencia sin fin tu bolsillo es el m?s afectado.

- Reconoce tu verdadera situaci?n econ?mica y vive de acuerdo a tus posibilidades. Cuando te decidas a hacerlo, aprender?s que las personas te aceptan por lo que eres.

- Habla s?lo lo necesario. Transmite pensamientos m?s que palabras.

- Viste de forma elegante y decorosa, la moda tambi?n puede cumplir con este requisito.

- Evita el deseo de ser el centro de atenci?n y aprende a divertirte: el alcohol, las bromas de mal gusto, las palabras altisonantes y los desmanes, manifiestan inseguridad y falta de autodominio.

- Haz el prop?sito de moderar tus gustos y apetitos: compra menos golosinas; come un poco menos de aquello que m?s te gusta; establece una hora para dormir y dejar de ver la TV; utiliza una agenda para programar tus actividades; aprende que la diversi?n tambi?n tiene un tiempo l?mite; modera tu descanso y procura una actividad...

La sobriedad no es negaci?n ni privaci?n. Es poner a tu voluntad y a tu persona por encima de las cosas, los gustos y los caprichos, domin?ndolos para no vivir bajo su dependencia. Es muy natural que al estar condicionados por nuestros impulsos, nos cueste trabajo dejarlos, pero nunca es tarde para comenzar, con peque?os esfuerzos, fortalecemos nuestra voluntad y desarrollamos este valor necesario para aprender a administrar nuestro tiempo y nuestros recursos, adem?s de construir una verdadera personalidad.

Editado en: www.encuentra.com

Actividades.-

1. Sacar por impresora este texto.

2. El profesor lee y explica el ejercicio.

3. Los alumnos buscan otras ocasiones en que podemos no ser codiciosos.

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