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El cuento de la tortuga
Publicado por Anonymous el 19/6/2014 (23188 lecturas)
Hab?a una vez una tortuga que hab?a perdido la memoria y no se acordaba del camino de regreso a su casa. Estaba perdida en el bosque y lloraba. Llor? tanto que el bosque empez? a llenarse de l?grimas.

Esto ocasion? problemas a los enanos del bosque, ya que entraba agua (l?grimas) en sus casas.

Decididos a buscar el origen de tal �??inundaci?n�?�, salieron de sus casas para saber cu?l era el problema.

Pronto encontraron a la tortuga llorando desesperadamente y le preguntaron:

-Tortuga, ?por qu? lloras tanto?

-He perdido la memoria y no s? la forma de regresar a casa.

Los enanos tuvieron una ocurrencia. Le colocaron una hierbas m?gicas dentro del caparaz?n y le dijeron:

-Cada vez que quieras saber lo que debes hacer, pon la cabeza dentro del caparaz?n, hueles las hierbas m?gicas y empiezas a pensar. ¡Ver?s qu? bien funciona!

La tortuga as? lo hizo: puso la cabeza dentro del caparaz?n, oli? las hierbas m?gicas y pens?: �???Cu?l es la forma de regresar a casa?�?� A continuaci?n adopt? la postura del pensador y dijo:

-¡Ah!, ya me acuerdo, he de subir este monte y bajar por la orilla del torrente.

La tortuga sali? del caparaz?n, dio las gracias a los enanos y se dirigi? hacia su casa.

A partir de aqu?, la tortuga siempre supo lo que deb?a hacer: cuando no se acordaba de algo, pon?a la cabeza en el caparaz?n, pensaba y decid?a.

Carreras, Ll. Y otros. C?mo educar en valores. Editorial Narcea.

SUGERENCIAS METODOL?GICAS

Objetivo.- Pensar antes de tomar decisiones.

Contenido.-

Prudencia


Adelantarse a las circunstancias, tomar mejores decisiones, conservar la compostura y el trato amable en todo momento, forjan una personalidad decidida, emprendedora y comprensiva.

La Prudencia, en estricto sentido, es una virtud. Sin embargo queremos analizarla a la luz de los valores y la trataremos en su forma operativa, es decir, como el valor que nos ayuda a actuar con mayor conciencia frente a las situaciones ordinarias de la vida.

La prudencia es tan discreta que pasa inadvertida ante nuestros ojos. Nos admiramos de las personas que normalmente toman decisiones acertadas, dando la impresi?n de jam?s equivocarse; sacan adelante y con ?xito todo lo que se proponen; conservan la calma a?n en las situaciones m?s dif?ciles; percibimos su comprensi?n hacia todas las personas y jam?s ofenden o pierden la compostura. As? es la prudencia, decidida, activa, emprendedora y comprensiva. ?Qui?n puede rehusarse a vivirla y hacerla parte de su personalidad?

La prudencia es el valor que nos ayuda o reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia.

Primeramente, debemos eliminar de una vez por todas la equivocada imagen que algunas personas tienen de la prudencia como modo de ser: una personalidad gris, insegura y temerosa en su actuar, t?mida en sus palabras, introvertida, excesivamente cautelosa y haciendo todo lo posible por no tener problemas... No es raro que una imagen tan poco atractiva provoque el rechazo y hasta la burla de quienes as? la entienden.

El valor de la prudencia no se forja a trav?s de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que m?s nos cuesta trabajo es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia; la gran mayor?a de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opini?n, se deriva de la precipitaci?n, la emoci?n, el mal humor, una percepci?n equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada informaci?n.

La falta de prudencia siempre tendr? consecuencias en todos los niveles, personal y colectivo, seg?n sea el caso: como quienes se adhieren a cualquier actividad por el simple hecho de que "todos" estar?n ah?, sin conocer los motivos verdaderos y las consecuencias que pueda traer; el asistir a lugares poco recomendables, creyendo que estamos a salvo; participar en actividades o deportes de alto riesgo sin tener la preparaci?n necesaria, conducir siempre con exceso de velocidad...

Es importante tomar en cuenta que todas nuestras acciones est?n encaminadas a salvaguardar la integridad de los dem?s en primera instancia, como s?mbolo del respeto que debemos a todos los seres humanos.

La verdadera lucha y esfuerzo no est? en circunstancias un tanto extraordinarias y fuera de lo com?n: decimos cosas que lastiman a los dem?s por el simple hecho de habernos levantado de mal humor, de tener preocupaciones y exceso de trabajo; porque nos falta capacidad para comprender los errores de los dem?s o nos empe?amos en hacer la vida imposible a todos aquellos que de alguna manera nos son antip?ticos o los vemos como rivales profesionalmente hablando.

Si nos di?ramos un momento para pensar, esforz?ndonos por apreciar las cosas en su justa medida, ver?amos que en muchas ocasiones no exist?a la necesidad de reprender tan fuertemente al subalterno, al alumno o al hijo; discutir acaloradamente por un desacuerdo en el trabajo o en casa; evitar conflictos por comentarios de terceros. Parece ser que tenemos un af?n por hacer los problemas m?s grandes, actuamos y decimos cosas de las que generalmente nos arrepentimos.

En otro sentido, debemos ser sinceros y reconocer que cuando algo no nos gusta o nos incomoda, enarbolamos la bandera de la prudencia para cubrir nuestra pereza, dando un sin fin de razones e inventando obst?culos para evitar comprometernos en alguna actividad e incluso en una relaci?n. ¡Qu? f?cil es ser ego?sta aparentando ser prudente! Que no es otra cosa sino el temor a actuar, a decidir, a comprometerse.

Tal vez nunca se nos ha ocurrido pensar que al trabajar con intensidad y aprovechando el tiempo, cumplir con nuestras obligaciones y compromisos, tratar a los dem?s amablemente y preocuparnos por su bienestar, es una clara manifestaci?n de la prudencia. Toda omisi?n a nuestros deberes, as? como la inconstancia para cumplirlos, denotan la falta de conciencia que tenemos sobre el papel que desempe?amos en todo lugar y que nadie puede hacer por nosotros.

Por prudencia tenemos obligaci?n de manejar adecuadamente nuestro presupuesto, cuidar las cosas para que est?n siempre en buenas condiciones y funcionales, conservar un buen estado de salud f?sica, mental y espiritual.

La experiencia es, sin lugar a dudas, un factor importante para actuar y tomar mejores decisiones, nos hace mantenernos alerta de lo que ocurre a nuestro alrededor haci?ndonos m?s observadores y cr?ticos, lo que permite adelantarnos a las circunstancias y prever en todos sus pormenores el ?xito o fracaso de cualquier acci?n o proyecto.

El ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el contrario, la persona prudente muchas veces ha errado, pero ha tenido la habilidad de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar, pedir perd?n y solicitar consejo.

El valor de la prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los dem?s, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes le rodean, seguros de tener a un gu?a que los conduce por un camino seguro.

Editado en: www.encuentra.com

Actividades.-

1.-Hacer copias de este texto para todos y leerlo en voz alta.

2.-Contestar a estas preguntas:

a) ?Por qu? lloraba la tortuga?

b) ?Qu? soluci?n encontraron los enanos?

c) ?Qu? aprendi? la tortuga?

d) ?Qu? podemos aprender nosotros?

3.-Puesta en com?n de las respuestas a las preguntas c) y d).

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