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Diamantes y sapos
Publicado por el 9/11/2007 (8437 lecturas)
?rase una vez una mujer que ten?a dos hijas. La hija mayor era muy parecida a la madre en el semblante y los modales. Ambas eran tan antip?ticas y orgullosas que era imposible vivir con ellas.

La hija menor se parec?a al padre, pues era bondadosa y de buen car?cter, y muy bella. Como la gente suele gustar de los que son semejantes, la madre era muy aficionada a su hija mayor, y sent?a gran antipat?a por la menor. La hac?a comer en la cocina, y trabajando todo el tiempo.

Entre otras cosas, esta pobre ni?a deb?a ir dos veces por d?a a recoger un cubo de agua del manantial del bosque, a gran distancia de la casa.

Un d?a, cuando lleg? al manantial, una pobre mujer se le acerc? y le pidi? un trago.

-¬°Oh s?! De todo coraz?n, se?ora ‚??dijo la bonita ni?a, y recogi? agua fresca y cristalina del manantial y sostuvo la jarra para que la mujer pudiera beber f?cilmente.

Cuando termin? de beber, la mujer dijo:

-Eres muy bonita, querida, tan bondadosa y amable, que no puedo evitar darte un regalo.

Ahora bien, esta anciana era un hada que hab?a cobrado la forma de una pobre campesina para ver c?mo la trataba la ni?a.

-Este ser? mi regalo ‚??continu? el hada-: con cada palabra que digas, una flor o una joya caer? de tu boca.

Cuando la ni?a lleg? a la casa, su madre la reprendi? por haberse demorado en el manantial.

-Perd?n, mam? ‚??dijo la pobre ni?a- por no apresurarme m?s. ‚??Y, mientras hablaba, cayeron de su boca dos rosas, dos perlas y dos grandes diamantes.

-?Qu? veo aqu?? ‚??exclam? la sorprendida madre-. ¬°Perlas y diamantes caen de la boca de esta ni?a! ?C?mo es posible, hija m?a? ‚??Era la primera vez que la llamaba ‚??hija m?a‚?Ě o le hablaba amablemente.

La pobre ni?a le confi? a su madre todo lo que hab?a sucedido en el manantial, y le habl? de la promesa de la anciana, entretanto, le ca?an joyas y flores de la boca.

-Esto es delicioso ‚??exclam? la madre-. Debo enviar a mi querida hija a la fuente. Ven, hija, mira lo que cae de la boca de tu hermana cuando habla. ?No te agradar?a, querida, que te dieran el mismo don? S?lo tienes que llevar el cubo al manantial del bosque. Cuando una pobre mujer te pida un sorbo, d?selo.

-Lo ?nico que faltaba ‚??replic? la ni?a ego?sta-. ¬°No ir? a recoger agua! Esta mocosa puede darme sus joyas. Ella no las necesita.

-S? que ir?s ‚??dijo la madre-, e ir?s al instante.

Al fin la hija mayor accedi?, gru?endo y rezongando sin cesar, y llev?ndose el mejor cubo de plata de la casa.

Acababa de llegar al manantial cuando vio a una bella dama que sal?a del bosque, quien se le acerc? para pedirle un sorbo. Tengamos en cuenta que era la misma hada que hab?a encontrado su hermana, pero que ahora hab?a cobrado la forma de una princesa.

-No vine aqu? para darte agua ‚??dijo la orgullosa y ego?sta doncella- ?Te crees que traigo este cubo de plata para darte de beber? Puedes sacar agua del manantial, igual que yo.

-No eres muy cort?s ‚??dijo el hada-. Ya que eres tan ruda y grosera, te dar? este don: con cada palabra que digas, saldr?n sapos y culebras de tu boca.

En cuanto la madre vio venir a la hija mayor, exclam?:

-Querida ni?a, ?viste a la buena hada?

-S?, madre ‚??respondi? la ni?a orgullosa, y dos sapos y dos culebras le cayeron de la boca.

-?Qu? es lo que veo? ‚??exclam? la madre-. ?Qu? has hecho?

La ni?a trat? de responder, pero a cada palabra le sal?an sapos y culebras de los labios.

Y as? fue para siempre. Gemas y flores ca?an de los labios de la hija menor, que era tan bondadosa y amable, pero la hija mayor nunca pudo hablar sin una lluvia de sapos y culebras.

Versi?n de Charles Perrault. El libro de las virtudes. Vergara.



SUGERENCIAS METODOL?GICAS

Objetivo.- Ser amable y servicial con los dem?s.

Contenido.-

Comprensi?n


Cuando alguien se siente comprendido entra en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior. ?Qu? hacer para vivir este valor en los peque?os detalles de la vida cotidiana?


¬°Quiero que me comprendas! Cu?ntas veces hemos tenido la necesidad de encontrar a alguien que escuche y comparta nuestros sentimientos e ideas en un momento determinado. Cuando nos sentimos comprendidos entramos en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior. Pero, ?somos capaces comprender a los dem?s? ?de procurar dar algo m?s que un simple: ‚??si te comprendo‚?Ě?


La comprensi?n es la actitud tolerante para encontrar como justificados y naturales los actos o sentimientos de otro. Es en este momento nos percatamos que la comprensi?n va m?s all? de ‚??entender‚?Ě los motivos y circunstancias que rodean a un hecho, es decir, no basta con saber que pasa, es necesario dar algo m?s de nosotros mismos.


Podemos ‚??saber ‚?? que un empleado nuestro comete errores con cierta frecuencia, ‚??justificamos‚?Ě este hecho debido a una falta de conocimiento, lo cual determina sus fallas como involuntarias y observamos la necesidad urgente e inmediata de brindar la capacitaci?n correspondiente. El justificar se convierte en una disculpa, en una atenuante que nos hace ubicar el problema en su justa medida, por lo tanto, la comprensi?n nos lleva a proponer, sugerir o establecer los medios que ayuden a los dem?s a superar el estado por el que actualmente pasan.


El ser tolerantes no significa ser condescendientes con lo sucedido y hacer como si nada hubiera pasado, la tolerancia debe traducirse como la confianza que tenemos en los dem?s para que superen sus obst?culos. El padre de familia que retira todo su apoyo a los hijos hasta que mejoren sus calificaciones, condiciona su comprensi?n a resultados, y no al prop?sito, al esfuerzo y al empe?o que se pongan para lograr el objetivo.


Ver con ‚??naturalidad‚?Ě los actos y sentimientos de los dem?s, es la conciencia de nuestra fragilidad, la convicci?n de saber que podemos caer en la misma situaci?n, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de los sentimientos.


La mayor?a de las veces los sentimientos juegan un papel importante y debemos ser cuidadosos. Una persona exaltada, triste o francamente molesta esta sujeta a la emoci?n moment?nea, lo cual reduce su capacidad de reflexi?n, con la posibilidad latente de hacer o decir cosas que realmente no piensa ni siente. Cada vez que alguien pide comprensi?n, a trav?s de palabras o actitudes, busca en nosotros un consejo, una soluci?n o una idea que lo haga recuperar la tranquilidad y ver con m?s claridad la soluci?n a su problema.


El comprender no debe confundirse con un ‚??sentirse igual‚?Ě que los dem?s, esto puede suceder con las personas a quien les tenemos cierta estima, pero, ?Qu? pasar?a con quienes no tenemos un lazo afectivo? Es necesario enfatizar que la comprensi?n, es y debe ser, un producto de la raz?n, de pensar en los dem?s, ‚?? de ponerse en los zapatos del otro‚?Ě, sin hacer diferencias entre las personas. Si alguna vez nos hemos visto incomprendidos, recordaremos el rechazo experimentado y como nos sentimos defraudados por la persona que no supo corresponder a nuestra confianza.


Existen un sinn?mero de oportunidades para vivir el valor de la comprensi?n. En las situaciones cotidianas tenemos a tendencia a reaccionar con impulsos, por ejemplo: cuando no esta lista la camisa que pens?bamos usar; si llegamos a casa y a?n no han terminado de preparar la comida; una vez m?s los hijos han dejado sus juguetes esparcidos por toda la casa; los compa?eros de clase que no terminaron a tiempo su parte del trabajo en equipo; el informe para la oficina que tuvo errores y se retras?; etc.


Si deseamos hacer nuestra comprensi?n de manera consciente, debemos pensar un momento si hacemos lo necesario para:


- Aprender a escuchar y hacer lo posible para no dejarnos llevar por el primer impulso (enojo, tristeza, desesperaci?n, etc.)


- No hacer juicios prematuros, primero se deben conocer todos los aspectos que afectan a la situaci?n, hay que preguntar. No basta decir que una persona es poco apta para un trabajo.


- Distinguir si es una situaci?n voluntaria, producto de los sentimientos o de un descuido. En cualquier caso siempre habr? una forma de prevenir futuros desaciertos.


- Preguntarnos que har?amos y como reaccionar?amos nosotros al vernos afectados por la misma situaci?n.


- Buscar las posibilidades y opciones de soluci?n. Es la parte m?s activa de la comprensi?n, pues no nos limitamos a escuchar y conocer que sucede.


- Dar nuestro consejo, proponer una estrategia o facilitar los medios necesarios que den una alternativa al alcance de la persona.


La comprensi?n no es algo para ejercitar en situaciones extremas, se vive d?a a d?a en cada momento de nuestra vida, con todas las personas, en los detalles m?s peque?os y en apariencia insignificantes.


¬°Qu? importante es la comprensi?n! Podemos afirmar que es un acto lleno de generosidad porque con ella aprendemos a disculpar, a tener confianza en los dem?s, y por lo tanto, ser una persona de estima, a quien se puede recurrir en cualquier circunstancia.

Editado en: www.encuentra.com

Actividades.-

1. Los alumnos van leyendo en voz alta este texto y el profesor comprueba que lo han comprendido.

2. Individualmente contestan a estas preguntas:

a) ?C?mo era la hija mayor? ?Y la menor?

b) ?C?mo trataba la madre a la hija menor?

c) ?C?mo recompens? el hada a la hija menor?

d) ?Qu? pas? con la hija mayor y el hada de la fuente?

e) ?C?mo podemos comportarnos con los dem?s?

3. Varios alumnos leen sus respuestas.

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