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No. 374 Agradecimiento a Dios
Publicado por Admin el 5/9/2008 (4060 lecturas)
? Por que agradecer?
Hay un relato sobre un pastor protestante que fue a un hospital psiquiatrico para visitar a los enfermos. Uno de ellos, en un momento de lucidez mental, le pregunto al pastor: "Agradecio Ud. a Dios alguna vez por su intelecto?" El pastor, ante esta pregunta, se sobresalto. No, nunca le vino a la mente de agradecer a Dios por un don tan evidente. Solo aqui, en el hospital, el entendio que el intelecto - es un magno don de Dios! El pastor prometio alli mismo al enfermo y a si mismo de agradecer a Dios cada dia por su mente sana.

Este hecho en la vida del pastor, pone de relieve la particularidad de la relacion humana con los bienes de la vida: los hombres se acostumbran a aceptar todo como algo debido, algo que corresponde. Muy raramente alguna persona agradece a su Creador, Quien siempre se preocupa por ?l y le envia Sus innumerables bienes, tanto materiales, como espirituales.

"Donde quiere que mire, con los ojos del corazon, - escribe el padre San Juan de Kronstadt, - dentro o fuera de mi, en todo veo una causa poderosa para agradecer y glorificar al Senor!"

Efectivamente, todo nuestra vida es una infinita cadena de misericordias Divinas ! El creo a nuestro cuerpo, que es mejor y mas perfecto que cualquier mecanismo o computadora. El insuflo en nosotros esta alma inmortal y similar a Dios, que vivifica a nuestro cuerpo perecedero, y que es la cosa mas preciada para nosotros. El nos dio el intelecto que nos eleva sobre los animales; el libre albedrio, gracias al cual, podemos perfeccionarnos fisica y espiritualmente y dirigir nuestra vida hacia el bien; los sentimientos, que nos permiten gozar de los dones de la bondad Divina, encontrar la felicidad y la alegria en la vida.

A pesar de no ver a Dios con nuestros ojos, sabemos que El se preocupa de nuestro bien m?s, que una madre mas amante. El ordena al sol de iluminar, calentar y vivificarnos, envia la lluvia y la fertilidad, nos da alimentos y alegra nuestros corazones. El ordeno a la tierra producir diferentes frutos, que alimentan y mantienen nuestro cuerpo con vida, y obliga a los animales a servirnos. Asi, por Su voluntad montanas y valles, mares y rios, arboles y piedras, pajaros y peces, tierra y aire - todo sirve para nuestro provecho y gozo. Su fuerza Divina nos sostiene, prolonga y guarda nuestra vida en medio de peligros y adversidades del mundo. Por consiguiente, "por El vivimos, nos movemos y existimos." Cada momento de nuestra vida es el don de Su infinita misericordia, cada respiracion nuestra es el signo de Su paternal benevolencia; cada palpitacion de nuestro corazon es la obra de Su altisimo amor y misericordia.

Y eso no es todo! Cuando los humanos vulneraron las leyes Divinas se expusieron a diferentes padecimientos, se tornaron inutiles ante Dios, indignos de vivir y ser felices, Dios Padre no les dejo perecer. Al contrario, por Su infinito amor que "Ha dado a Su Hijo unigenito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga la vida eterna" (Jn. 3:16).

El Hijo Unigenito de Dios, se apiado de nosotros, los hijos prodigos, vino a nuestro mundo, y tomo nuestro cuerpo mortal. "Se despojo a Si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condicion de hombre, se humillo a Si mismo, haciendose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Filip. 2:7-8). El nos enseno como vivir en forma justa y nos indico el camino al Reino Celestial. El tomo sobre Si los pecados del genero humano, padecio por nosotros humillaciones, escupitajos, golpes, sufrimientos en la cruz y la muerte vergonzosa junto con los malhechores, vertio Su sangre por nosotros, y ofrendo por nosotros Su alma, " Para destruir por medio de la muerte al que tenia el imperio de la muerte, esto es, el diablo, y librar a todos que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" (Heb. 2:14-15).

El Espiritu Santo, Consustancial al Padre e Hijo, por consideracion y gracias al sacrificio redentor de Dios-Hombre, desciende sobre nosotros, purifica nuestra conciencia de hechos pecaminosos, vivifica y santifica a nuestro ser, nos da Su fuerza Divina, necesaria para la vida justa y nos hace hijos de Dios.

Con todo eso, a menudo, olvidamos a Dios, afligimos Su misericordia con nuestra terquedad, falta de discernimiento y maldad. Pero el Senor no solo no nos destruye, sino perdona y nos concede Su Gracia, esperando con paciencia nuestra correccion. Sin tomar en cuenta nuestras frecuentes caidas, El con gran preocupacion y sabiduria guia nuestra vida hacia la salvacion y alegria sin fin en moradas celestiales. Muy poca gente piensa sobre las dificultades que nosotros mismos oponemos a Dios en la obra de nuestra salvacion.

San Juan de Kronstadt nos hace participes de su experiencia, que es tambien conocida a muchos fieles:

"Cuantas veces la muerte entraba en mi corazon, pasando luego a mi cuerpo (innumerables) y de todos estos casos mortales el Senor me salvaba!" El sentimiento de las numerosas bondades, recibidas de Dios, inspiro al Rey David las siguientes palabras: " Bendice, alma mia, al Senor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mia, al Senor y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El es quien sana todas tus dolencias; El que te rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que tu rejuveneces como el aguila. El Senor es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia... Misericordioso y clemente es el Senor; lento para la ira, y grande en misericordia" (Sal. 103).

En los momentos de pruebas muchos se desalienten y murmuran. Pero hay que entender, que el Senor a veces, permite que tengamos sinsabores y penas, no por Su olvido o por castigarnos. No! El lo permite como un remedio amargo, pero necesario, que nos cura del orgullo, vanidad, amor propio excesivo y otras fallas. Comprendiendo eso, el gran San Juan Crisostomo, en el ocaso de sus dias, decia: " Gracias a Dios por todo, y en particular, por las aflicciones!"

A nosotros, de religion catolica, nos es necesario agradecer especialmente a Dios por el honor de ser los hijos de Su verdadera Iglesia, que, gracias a la fuerza del Espiritu Santo, contiene la pura ensenanza Evangelica, nos ilumina y fortifica con sus Sacramentos de Gracia. Esta es la Iglesia a la cual pertenecian los Profetas, Apostoles, martires y todos los santos, que se encuentran en las moradas celestiales y forman junto a nosotros, sus hermanos menores, una gran familia de Dios. Es la Iglesia, donde recibimos la Comunion del Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador y que nos otorga la inmortalidad.

Asi, penetrando en los caminos de la Providencia Divina en nuestra vida, vemos, que no tanto el deber y la obligaci?n, sino todo nuestro ser en el presente y en el futuro, exige que no seamos insensibles ante las bondades Divinas! Hay que agregar, que nuestro agradecimiento es necesario, no tanto a Dios, como a nosotros mismos. Dando gracias a Dios, recordamos Su amor hacia nosotros, Su continua preocupacion, y el mar de bondades materiales y espirituales, que diariamente vierte sobre nosotros. Este recuerdo aclara a nuestra mente, nos hace entender claramente en que consiste la verdadera meta de nuestra vida, y nos ayuda a separar lo principal de lo secundario.

Ademas el agradecimiento a Dios disipa la melancolia, aleja la tristeza, nos devuelve la energia y anima el espiritu. El agradecimiento a Dios se puede comparar con los rayos tibios del sol, penetrando al oscuro sotano de nuestra alma. Del contacto con el Sol Espiritual, el alma se entibia, el hombre se vuelve mas bondadoso y preparado para amar.

Tratemos cada dia, y en particular los domingos, agradecer a nuestro Creador y Salvador - esto servira como un excelente remedio para nuestro alma.

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