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Las tres piedras
Publicado por Admin el 25/8/2015 (20143 lecturas)
Las tres piedras
Caminar con fe, esperanza y amor.

Cuentan que el primer arabe que cruzo el desierto se encontro junto a una cueva con un anciano de aspecto venerable que le pregunto:

- Joven, ¿A donde vas?
- Quiero cruzar el desierto.

El anciano quedo pensativo un momento y añadio.
- Deseas algo dificil. Para cruzar el desierto te haran falta tres cosas. Toma estas piedras. Este topacio es la fe, amarillo como las arenas del desierto, esta esmeralda es la esperanza, verde como las hojas de las palmeras, y este rubi, es la caridad, rojo como el sol de poniente. Anda siempre hacia el sur y encontraras el oasis de Nascara, donde viviras feliz. Pero no pierdas ninguna de las piedras, si no, no llegaras a tu destino.

El hombre se puso en camino y recorrio miles y miles de leguas a traves de las dunas amarillentas sobre su camello.
Un dia le asalto una duda:
- ¿No me habra engañado el anciano? ?Y si no existiera el oasis que me prometio y el desierto no tuviera fin?.
Ya iba a volverse cuando note que algo se le habia caido sobre la arena.
Era el topacio. El joven se bajo para cogerlo y penso:
- No, no. Tengo que confiar en la promesa del anciano.
Seguire mi Camino.

Pasaron muchos d?as. El sol, el viento, el frio de la noche le iba agotando. Sus fuerzas desfallecian y ni una palmera ni una fuente se veian por el horizonte sin fin. Ya iba a dejarse caer del camello para aguardar la muerte bajo su sombra, cuando noto que se la caia algo al suelo. Era la esmeralda. El joven se bajo a recogerla y se dijo:
- Tengo que ser fuerte, tal vez, un poco mas alli estara el oasis. Si no sigo, morira sin remedio. Mientras tenga un soplo de vida seguira.
Continuo el joven el camino, cuando encontro un pequeño charco de agua junto a una palmera. Ya iba a lanzarse sobre el charco, cuando vio los ojos de su camello suplicantes y tiernos como los de un hombre pidiendo, el agua. Penso entonces que deberia tener piedad del animal desfallecido, pues el, aun podia resistir, y dejo que bebiera aquellos pocos sorbos.
Cual no seria su asombro cuando el camello cayo muerto a sus pies. El agua estaba corrompida. En el suelo noto el joven que brillaba el rubi y lo recogio, dando gracias al cielo por haber recompensado su generosidad con el camello.
Al alzar la vista, vio a lo lejos unas palmeras. Era el oasis de Nascara. Al llegar, encontro junto a una limpia fuente, al anciano de la cueva que le sonrio alegremente.
- Has llegado a tu destino puesto que has conservado las tres piedras preciosas. La fe, la esperanza y la caridad. Ay de ti si hubieras perdido alguna, hubieras perecido sin remedio!.

El anciano despues de darle agua fresca y datiles, se despidio del joven diciendole:
1 Guarda siempre durante tu vida, junto a tu corazon, el topacio, la esmeralda y el rubi. Asi llegaras hasta el paraiso. Nunca los pierdas

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