AL MENOS UNA SONRISA

Volví a casa deseando volcar mis sentimientos ante la experiencia vivida, compartir los frutos de ese momento que tantas veces había rechazado con mil excusas y que había roto para luchar con el fantasma de la desgana. Pues sí, queridos amigos, la gran protagonista del encuentro, fue la acogida.
Jamás me había sentido tan solo en un lugar con tanta gente. La leve sonrisa que me ofreció, el que me abrió la puerta, fue el acto más amable que recibí. “Vengo al retiro – Ah vale, pase".
Un grupo de hombres hablaban animados en un pequeño grupo. La persona que me abrió la puerta había desaparecido, y yo me encontraba disimulando que me interesaban los cuadros y libros que allí se encontraban. Fueron llegando más, pero yo seguía solo. Nadie me dirigió una sola palabra, ni tan siquiera un gesto de saludo. Deseaba ardientemente que empezara el retiro y salir de aquella incómoda situación. En un momento nos invitaron a pasar a la capilla y me serené. Mientras el sacerdote nos daba los puntos de meditación, mi mente estaba todavía en el vestíbulo del edificio. No podía entender que de una treintena de hombres, que se conocían entre sí, ni uno solo se interesara por quien era el nuevo. ¿O es que no me veían? Pensé que al acabar el retiro, sí vendría alguien a mi encuentro para que volviese de nuevo. Me quedé esperando y yo seguía siendo invisible para todos. Decidí marcharme. Volví a casa con tristeza y sin ganas de repetir.
En ocasiones posteriores, he vivido algo similar. Alguno que otro, sí ha sabido ofrecerme la acogida que cualquiera desearía. Pero me doy cuenta cada vez más, de que vivimos en grupitos y circulitos, y que cuando uno aparece sin esperarlo, la gran mayoría opta por ignorarlo o menospreciarlo.
Hoy quiero dar este toque de atención. Es muy fácil ser amable y cariñoso con los conocidos, con los que piensan como nosotros, con los que nunca nos llevan la contraria, con los que viven en nuestro estatus social, con los que tienen el mismo carisma dentro de la Iglesia, con los que…
¿Somos conscientes de la importancia de acoger a los demás? El resultado obtenido cambiará de forma radical según la hayamos ejercido. No podemos dejar a nadie al margen. Debemos abrir los brazos de par en par cuando alguien nuevo viene al encuentro, ofrecerle la oportunidad de conocerle, de que nos conozca, de romper sus temores ante lo desconocido.
Nuestra acogida debe ser la del amor, la de la alegría, la del servicio. Es tristísimo ver a una persona sola en un grupo, simplemente porque es nueva y no se le conoce. ¡Es Jesús! Y hasta que no sepamos verlo, seguiremos dándole la espalda.
En cada nuevo curso escolar , nuestros hijos, reciben siempre la misma recomendación: “Si viene un niño nuevo, id a presentaros y ofrecedle vuestra ayuda, sed cariñosos con él, comprobaréis que pronto seréis sus mejores amigos” . Ya conocemos la frase:
Hay más alegría en dar que en recibir, y que se recibe siempre más de lo que se dá.
Imaginemos a la Virgen acogiendo a todos los que acudían a Ella, en los principios de la Iglesia. Pidámosle nos alcance del Señor, el don de acoger a los demás con toda la dulzura que el amor exige.
Angel ST
VIVIR LA CUARESMA- 34

"Es precioso despojarnos de todo para ir a Dios, de suerte que no haya nada que nos retenga"
Propósito:
Haré un acto de servicio a alguien sin que se de cuenta
Mi canción de hoy
Oración por sacerdote
El sacerdote por el que ofrecemos hoy nuestra oración es D. Diego Zambrano López, que ejerce su ministerio en CáceresReflexión de Semana Santa
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Discernimiento Ignaciano 8. Consolación con o sin causa
1ª regla: aumentar imagen
Propio es de Dios y de sus ángeles en sus mociones dar verdadera alegría y gozo spiritual, quitando toda tristeza y turbación, que el enemigo induce; del qual es propio militar contra la tal alegría y consolación spiritual, trayendo razones aparentes, sotilezas assiduas falacias.
Sobre las fuentes del consuelo puedes leer:
LE2 Los éxitos y logros de la vida no dan seguridad interior
Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado.
(Lc 7, 31-35)
2ª regla: aumentar imagen
Sólo es de Dios nuestro Señor dar consolación a la ánima sin causa precedente; porque es propio del Criador, salir, hacer moción en ella, trayéndola toda en amorde la su divina majestad. Digo sin causa, sin ningún previo sentimiento o conoscimiento de algún obiecto, por el qual venga la tal consolación mediante sus actos de entendimiento y voluntad.
Puedes acercarte aquí a algunos ejemplos de la reacción podría estar desencadenada por una consolación sin causa:
Orar sin cesar, también en la ciudad
Ya no hay distancia, no hay tiempo… todo es posible para Dios
¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras?
(Lc 24, 13-31)
¿Te apetece dar gracias por esos momentos de Dios en tu vida?
El texto de las reglas de discernimiento está sacado del método de ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola
Jóvenes de Bélgica organizan gran marcha pro-vida y contra el aborto
BRUSELAS, 22 Mar. 10 (ACI).- Numerosas asociaciones pro-vida de jóvenes belgas han convocado para el próximo 28 de marzo una gran manifestación al cumplirse 20 años de la ley de despenalización del aborto en el país.El cirujano…
Mañana en la mañana abriré tu corazón le explicaba el cirujano a un niño. Y el niño interrumpió: -¿Usted encontrará a Jesús allí?El cirujano se quedó mirándole, y continuó: -Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.
22 de Marzo Lecturas 2009
lun 5a. Sem cuaresmaAntífona de Entrada
Ten compasión de mí, Señor, que me pisotean y acosan todo el día mis enemigos.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que con el don de tu amor nos colmas de bendiciones, transfórmanos en una nueva criatura para que estemos preparados a la Pascua gloriosa de tu Reino.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
San Epafrodito, Obispo
Epafrodito parece haber nacido en Filipos. Había ido a Roma, donde Pablo estaba cautivo, para llevarle una nueva colecta de parte de los filipenses. Allí cayó enfermo de cuidado, pero Dios tuvo misericordia de él y no quiso añadir tristeza sobre el alma de Pablo. Los mismo filipenses, al saber que su emisario había estado enfermo, ardían en deseos de volverlo a ver, por lo que Pablo no dudó en separarse de su amado colaborador y lo despidió con una carta para los fieles de Filipos.En la carta, Pablo rogaba a sus queridos neófitos que recibieran a su compatriota con toda alegría en el Señor, ya que para realizar la misión que le habían encomendado se había visto al borde de la muerte. Entregaba su vida para suplir los cuidados que los filipenses no le podían dar. Fuera de este auténtico testimonio, no se posee otros detalles de la vida de Epafrodito; sin embargo, el Martirologio Romano señala que "luego fue Obispo de Terracina, enviado por San Pedro cuando éste estuvo en Roma, y donde bautizó a un buen número de conversos, dejando allí como obispo a Lino y partió a Terracina donde consagró a Epafrodito".


