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	<title>Blogs Cristianos &#187; padre</title>
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	<description>Jesús Cano, LLucia Pou, Carmen Raya, Vida Plena, Testimonio Cristiano,..</description>
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		<title>Tu fe en el poder de Dios, ¿logra milagros?</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Aug 2011 16:31:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>vidaplena</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - VIDA PLENA]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
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		<description><![CDATA[Tu fe en el poder de Dios, ¿logra milagros? &#160; Fernando Alexis Jiménez El padre dio vueltas con preocupación en la amplia estancia. Su esposa lo miró con la tranquilidad de quien está acostumbrado a escenas similares. Afuera varios centinelas&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/tu-fe-en-el-poder-de-dios-%c2%bflogra-milagros/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Tu fe en el poder de Dios, ¿logra milagros?</span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fernando Alexis Jiménez</strong></p>
<p>El padre dio vueltas con preocupación en la amplia estancia. Su esposa lo miró con la tranquilidad de quien está acostumbrado a escenas similares. Afuera varios centinelas esperaban la más mínima indicación para cumplir sus órdenes.</p>
<p>&#8211;¿<em>Y dices que el médico no da esperanzas</em>?—la interrogó de nuevo. Era la quinta vez que lo hacía. Como si al preguntarlo otra vez esperara una respuesta diferente.</p>
<p>La mujer asintió con la cabeza. Sinceramente no tenía sentido repetir lo mismo.</p>
<p>Siguió yendo y viniendo mientras frotaba sus manos unas contra la otra, como si ese acto de nerviosismo pudiera abrirle un sendero en el tortuoso desierto que estaba caminando. En criterio del especialista de Capernaúm, no había remedio. Así las cosas, su hijo moriría.</p>
<p>Abrió la puerta con decisión. En cama permanecía el muchacho, gravemente enfermo. Fue en ese momento que escuchó hablar de Jesús. Estaba de paso por la ciudad. Las multitudes iban tras él. Preguntó en donde se encontraba. No consultó con nadie lo que iba a hacer. Simplemente buscó la ayuda del Maestro.</p>
<p>Apenas lo vio, hizo una señal de reverencia. En otras ocasiones había escuchado hablar de Jesús pero estar frente a él era otro asunto. Todo su ser se estremecía. Y sin mucha diplomacia le pidió un milagro para su chico, vulnerable, en peligro.</p>
<p><strong><em>“Jesús le dijo:&#8211;Ustedes no creerán si no ven señales milagrosas y maravillas. El oficial del rey le dijo: &#8211;Señor, venga rápido antes de que mi hijo muera. El Señor Jesús le dijo: &#8211;Vete a casa, tu hijo vivirá. El hombre creyó lo que Jesús le dijo y se fue a casa. Camino a casa se encontró con sus siervos, quienes le contaron que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora se había mejorado, y ellos le dijeron: &#8211;La fiebre le bajó ayer a la una de la tarde. El papá se dio cuenta de que fue a la misma hora en la que Jesús  le dijo: &lt;&lt;Tu hijo vivirá&gt;&gt;. Él y todos los de su casa creyeron”.(Juan 4: 43-54. Santa Biblia, la Palabra de Dios para todos).</em></strong><strong></strong></p>
<p><em> </em></p>
<p>Usted y yo fuimos concebidos para experimentar una vida de milagros y de crecimiento diario hacia nuevos niveles. Nuestra fe no puede ser estática, sino una fe de milagros que nos permita ver materializado lo imposible.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Un milagro puede ocurrir hoy</strong></p>
<p>Es interesante la actitud del oficial. No tuvo muchos reparos. Simplemente acogió la instrucción del Señor Jesús: “<em>Vete a tu casa</em>”. Y fue camino  a casa que comprobó que el Dios de poder en el que había creído, es un Dios de milagros.</p>
<p>Usted también puede recibir una manifestación gloriosa del Señor en su vida o en la de un ser querido. Observe que el oficial romano dio varios pasos.</p>
<p><strong> 1.-</strong> Reconoció que humanamente no podía resolver su problema ni el de su hijo gravemente enfermo.</p>
<p><strong>2.-</strong> Se despojó de su orgullo y fue a la presencia del Señor Jesús a implorar su ayuda.</p>
<p><strong>3.-</strong> Creyó a la palabra del Señor Jesús.</p>
<p>Pudo haber dudado, pero no lo hizo. Puso en práctica su fe. Igual con usted. Debe reconocer que la fe no es estática sino dinámica, es decir, se pone en acción.</p>
<p><strong>¿Necesita un milagro?</strong></p>
<p>Quizá usted está necesitando, ahora, un milagro. Llegó a los límites de su capacidad. Nadie ha dado respuesta a sus requerimientos. Incluso, es probable que esté rayando en el desespero. ¿Qué hacer? Confiar en Dios. Él hace <strong><em>posible</em></strong> lo <strong><em>imposible</em></strong>.</p>
<p>Usted puede cruzar esa frontera. Podrá ver materializado aquello que necesita: la sanidad física para su vida o la de un familiar, la sanidad de las heridas emocionales, provisión financiera, la consecución de un empleo o la conversión a Cristo de esa persona que ama.  ¿Qué hacer? Creer. Simplemente creer, aun cuando tenga todo en contra. Dios es quien cambia transforma las circunstancias.</p>
<p>¡Hoy es el día para su milagro! Baste que abandone toda sombra de incredulidad y se mueva bajo la convicción de que Jesucristo marcará la diferencia en su existencia, con un hecho inexplicable para la ciencia y el raciocinio humano.</p>
<p>Recuerde los tres pasos que observamos en el centurión romano. En usted ese mover en fe también rendirá los mejores resultados&#8230; Creer y esperar en Dios. Y creer, recuérdelo, implica romper todos nuestros paradigmas y, simplemente, confiar que Dios hará algo que sobrepasa toda capacidad y rompe los esquemas…</p>
<p><strong>© Fernando Alexis Jiménez</strong></p>
<p><strong>Contacto: (0057) 317-4913705 </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Escúchenos de Lunes a Viernes en <strong><a href="http://estudiosbiblicos.jimdo.com/">VIDA DE ÉXITO</a></strong> a las 4:00 pm, hora de Colombia; 2:00 pm, hora de Los Ángeles; 3:00 pm, hora de Costa Rica; 5:00 pm, hora de Nueva York; a las 6.00 pm, hora de Buenos Aires; a las 9:00 pm., hora de Londres y a las 10:00 pm, hora de Barcelona., en <strong><a href="http://www.triunfandostereo.org/">www.triunfandostereo.org</a></strong> Ah, y descargue gratuitamente el <strong><a href="http://estudiosbiblicos.jimdo.com/talleres/construyendo-familias-s%C3%B3lidas-con-principios-y-valores/">TALLER DE FAMILIAS CON PRINCIPIOS Y VALORES</a></strong> haciendo click en el título…</p>
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		<title>PROTESTAS Y PORFÍAS</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 08:02:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafaelangel</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - RAFAEL ÁNGEL]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[éxodo]]></category>
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		<category><![CDATA[protestas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando nos interpelan porque clamamos dolidos y perturbados protestamos. ¿Yo contra Dios? ¡Ni pensarlo! ¿Cómo puede usted decir tal cosa? Es cierto; aunque nos neguemos interiormente, estamos altercando contra Dios (Éxodo 17:2). Con nuestras posturas negativas y de rechazo estamos&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/protestas-y-porfias/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando nos interpelan porque clamamos dolidos y perturbados protestamos. ¿Yo contra Dios? ¡Ni pensarlo! ¿Cómo puede usted decir tal cosa? Es cierto; aunque nos neguemos interiormente, estamos altercando contra Dios (Éxodo 17:2). Con nuestras posturas negativas y de rechazo estamos (sin darnos cuenta tal vez), altercando contra Dios. Decimos: ¡Sea lo que Dios quiera&#8230; siempre que sea lo que a mí me agrade o me parezca que me conviene!<br />
<span id="more-969"></span></p>
<p>El Padre actúa en estas ocasiones en controversia con nosotros, a causa de nuestras dudas con que ponemos en entredicho su amante providencia, que no aceptamos, que rechazamos y de la cual le atribuimos la culpabilidad, y no tan buena intención como pretendemos creer aceptar. Dios pleitea y alterca con su pueblo por amor a él, y a causa de la incredulidad y la consiguiente falta de confianza en Él.</p>
<p>Castiga, sí, pero no destruye. Como el rey que ante una rebelión o mal comportamiento de uno o varios de sus súbditos ordena prisión, y para su hijo provee corrección y castigo mesurado y conveniente. Su hijo heredará el trono y por ello lo disciplina y prepara para él. No lo destruye; lo humilla ahora en la prueba y en la obediencia, y lo exaltará a su mismo trono en su día. Entretanto no llega ese día, requiere de su hijo heredero sumisión y aprendizaje junto a él.</p>
<p>En este nivel de pensamiento conocemos que permaneciendo al lado de Dios, podemos detectar y dominar toda decepción, toda beligerancia, todo rechazo a su justo gobierno y desterrar de nosotros la agresividad. No poseemos el don perfecto de la impasibilidad, pues humanos somos y nos movemos continuamente en un mare mágnum de estímulos, agresiones, etc.</p>
<p>Si nos volvemos al Padre, parándonos en el fragor de la vida cotidiana, si reflexionamos apartándonos con la mayor frecuencia posible de este torbellino mundanal, hallaremos la paz en el Espíritu al que ya dejamos interpelarnos y dirigirnos.</p>
<p>De otra manera existe siempre una agresividad que sentimos realmente y a la que, al no paramos ante el misterio de Dios, no podemos racionalizar ni definir. Es una tormenta de vientos emocionales contrapuestos, un malestar, un ansia y una frustración sin saber exactamente por qué.</p>
<p>No podemos orar eficazmente cuando nos sentimos agraviados o irritados. Clamamos desesperadamente en la angustia, pero no podemos ni sabemos orar con la mente y el corazón confusos y perturbados. Dios es un Dios de orden y de paz. Sin estas condiciones, no podemos llegarnos a la fuente de la paz que tanto necesitamos.</p>
<p>Se requiere, pues, sosiego y tregua en esa batalla continua. Moderar, y darse descanso en ese estado de angustia y miedo irracional, que tantas veces nos sumerge en un huracán emocional que es, en ocasiones, peor que la misma muerte. Hasta que no llegue el sosiego por la fe, no puede haber oración eficaz. Nuestro pensamiento vuela por otros derroteros, y nuestro corazón palpita alocado y sufriente.</p>
<p>Es por ello, que tenemos necesidad urgente y ansiosa de pacificación y reconciliación, con la obra y la voluntad de Dios. Ahí empezamos la buena senda que lleva a la paz tan ansiada. Por la misma senda por donde pasaron todos los grandes hombres de Dios. Senda dura, y hasta oscura para los elegidos, pero de un final tan brillante y maravilloso.</p>
<p>Reconciliación; primero con Dios y su misteriosa operación, y como consecuencia natural con nosotros mismos y con el prójimo. Si hay verdaderamente comunión con Dios ya no querremos descender a las locuras mundanales, y falsas sabidurías, que tanto pavor y titubeos nos producen en nuestra marcha cristiana. Todo eso nos parece despreciable y vil, ya que comparado con la gloria eterna es solo minucias.</p>
<p>Cuando la transfiguración de Cristo, Pedro ya no tuvo deseos de volver al valle donde la vida cotidiana continuaba; ya no quiso tener contacto con el mundo ante la experiencia gloriosa que pudo presenciar. Tan fuerte percibió el contraste entre la esfera celestial y la mundana que exclamó: «Bueno es quedarnos aquí» (Lucas 9:33).</p>
<p>Nosotros, pues, como Pedro tenemos nuestro sitio junto a Cristo en los lugares celestiales. Allí está nuestro lugar y gloria. Y ya todo nos parecerá inferior y despreciable, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. (Hebreos 3:14; 4:14). </p>
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		<title>Día 18º. SÁBADO SEGUNDO: la vida es un ir volviendo a la casa del Padre, con la conversión</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Mar 2011 10:55:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>llucia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dios]]></category>
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		<category><![CDATA[conversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Reza el profeta: “Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como Tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía…?” sigue diciendo que “ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/dia-18%c2%ba-sabado-segundo-la-vida-es-un-ir-volviendo-a-la-casa-del-padre-con-la-conversion/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Reza el profeta: “Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como Tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía…?” sigue diciendo que “ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados”. Dios ha salido a buscarnos como el pastor busca a la oveja perdida. Dejémonos encontrar y salvar por Él&#8230; Dios nos ama; dejémonos amar por Él y nos transforme de pecadores en justos y en hijos suyos. Las ovejas alocadas, perdidas en el monte bajo, esperan que vaya el pastor a liberarlas y conducirlas a los verdes pastizales. A veces veo que no controlo, que estoy como loco, como una cabra, un potro salvaje, y me da mucha paz pensar: existo, porque Dios se enamoró de mí. Me quiere como soy. En mí todo es gracia: nací de un sueño de amor de Dios –que está loco por mí- y me tiene un amor gratuito. Podemos decir: “¡Dios me quiere como soy! No tengo que hacer nada para que me quiera&#8230; ¿no es alucinante?” A una persona cuando se lo dijeron se le llenaron los ojos de lágrimas y dijo: “-me han estafado. Me han engañado”. Es que le habían dicho que el amor de Dios hay que merecérselo y ganárselo a base de méritos. Claro, como eso es imposible, nunca se había sentido digna y, por tanto feliz. No conocía el significado de “dejarse amar por Dios”. Por eso nos decía Juan Pablo II: “¡abrid las puertas de vuestro corazón a Cristo!” Porque en Cristo el corazón de Dios se vuelca en mí como hijo, más allá de la realidad concreta de mis obras buenas o malas. Cuántas angustias se han causado, por no explicar bien cómo es Dios, mostrándolo como “justiciero”&#8230; toda justicia divina hay que entenderla desde esa misericordia, todas las verdades de doctrina, hasta el infierno: que no lo ha hecho Dios para nosotros, sino que es la triste posibilidad de no amar, la autoexclusión de quien no quiere amar a Dios y a los demás. ¿Es al mismo tiempo cierto que las obras son meritorias? Sí, y pienso que sólo podemos captar la Misericordia cuando abrimos el corazón, es como un chorro inmenso que está siempre –el Amor que siempre está como cayendo del cielo- pero del que sólo podemos llenarnos según nuestro recipiente, la medida de nuestro corazón. Tomaremos más gracia según nuestro corazón: si tengo un dedal, tomaré todo lo que me quepa: un dedal. Si tengo un pantano, cabrá un pantano de cielo. ¿Cómo se ensancha el recipiente, el corazón? Con el amor, cuando se da; y es algo que se retroalimenta: la grandeza del amor se multiplica cuando se da: eso lleva a fijarse en lo bueno, en lo positivo de los demás, en sus cualidades , virtudes, acciones&#8230;<br />
Hoy es iluminador este espíritu de Santa Teresita, que nos muestra un Dios todo amor y misericordia, donde la justicia queda explicada con la ternura. Escribe poco antes de su muerte: “dice el Evangelio que Dios vendrá como un ladrón. A mí vendrá a robarme con gran delicadeza. ¡Como me gustaría ayudar al Ladrón!&#8230; no tengo ningún miedo del Ladrón. Lo veo lejos y en vez de gritar: ¡al ladrón!, lo llamo diciéndole: ¡por aquí, por aquí!” Este espíritu del Evangelio es útil para impregnar todas las cosas de la vida: vida en familia, escuela, compañerismo, trato con los vecinos, la educación&#8230; Mirando una imagen de Jesús con dos niños, explica con inocencia profunda: “soy yo este pequeñito que ha subido al regazo de Jesús, que alarga tan graciosamente su piernecita, que levanta la cabeza y lo acaricia sin temor. El otro pequeño no me gusta tanto; le han dicho algo&#8230;, sabe que debe tratar con respeto a Jesús”. Tantas veces la educación –también la religiosa- ha sido cargada de un respeto que da miedo, y lo que más ayuda al ambiente de nuestro tiempo, lleno de miedo e inseguridad, es esa paz y esperanza de sentirnos queridos, pese a nuestras equivocaciones e incertidumbres. Cuando se encuentra vacía de obras buenas de cara al juicio que llega a su muerte, dice la Doctora de la Iglesia que Jesús “no podrá pagarme –según mis obras-&#8230; Pues bien, me pagará según las suyas”.<br />
Una oración humilde y confiada en Dios, es la que nos ofrece Miqueas hoy; el Señor:<br />
“- es como el pastor que irá recogiendo a las ovejas de Israel que andan perdidas por la maleza;<br />
- volverá a repetir lo que hizo entonces liberando a su pueblo de la esclavitud de Egipto;<br />
- y no los castigará: Dios es el que perdona; ésa es la experiencia de toda la historia: «se complace en la misericordia», «volverá a compadecerse», será «compasivo con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos»;<br />
- «arrojará a lo hondo del mar nuestros delitos». Es una verdadera amnistía la que se nos anuncia hoy.<br />
Por eso cantamos en el Salmo: “bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura… no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas… aparta de nosotros nuestros pecados”.<br />
Dejarse amar por Dios. Hoy vemos que se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban: &#8220;Este acoge a los pecadores y come con ellos.&#8221; Y Jesús les dijo entonces la parábola del hijo perdido y encontrado&#8230; por su padre. La parábola del Padre que no desespera jamás de sus hijos. Es el &#8220;padre&#8221;, y no el hijo, el que constituye el centro de la parábola. Un padre amoroso, respetuoso de la libertad y de la autonomía de sus dos hijos. Con la muerte en el alma deja partir al menor; pero con la esperanza de que será adulto algún día y comprenderá el amor de su padre. Un hijo disconforme, que quiere vivir su vida, que rehúsa el estar sometido, que cree que será más libre si está totalmente independizado. Es una rebelión típica de nuestro tiempo y de todos los tiempos: &#8220;el rechazo del padre&#8221;&#8230; el rechazo de Dios. Característica del mundo moderno. Fenómeno global del ateísmo.<br />
&#8220;Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: &#8216;Padre, dame la parte de herencia que me corresponde&#8217;. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba”.<br />
El pecado siempre se presenta primero como agradable, atrayente, seductor. El Maligno es suficientemente hábil para de momento, disimular su &#8220;juego&#8221;. Vivir su libertad, reivindicar su autonomía&#8230; es positivo bajo un cierto aspecto. Eres Tú, Señor, quien nos has dado esta sed de libertad. Haz que seamos más lúcidos, Señor.<br />
“Entonces recapacitó y dijo: &#8216;¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros&#8217;”.<br />
-Danos, Señor, este valor&#8230; saber reconocer nuestro mal y tomar la postura eficaz para probar que es verdadera nuestra decisión.<br />
“Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó”.<br />
Es así como el padre acoge al hijo &#8220;rebelde&#8221;. Incansablemente, leo y vuelvo a leer estas palabras.<br />
“El joven le dijo: &#8216;Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo&#8217;. Pero el padre dijo a sus servidores: &#8216;Traed en seguida la mejor ropa y vestidlo, ponedle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traed el ternero engordado y matadlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado&#8217;. Y comenzó la fiesta”.<br />
-Eres Tú, Jesús, quien ha inventado este relato. Eres Tú quien ha acumulado todos esos detalles del retorno del hijo pródigo. Escucho tu voz. Trato de imaginar las inflexiones de tu voz cuando decías esto por primera vez. Querías darnos a entender algo muy importante. ¿Cómo reaccionaron tus oyentes? ¿Qué hicieron después de haberlo oído? ¿Vinieron a confiarte sus pecados? ¿Oíste confesiones, Señor? ¿Qué confidencias te hicieron? Los &#8220;hijos pródigos&#8221; de Dios comprendieron delante de quién se encontraban, y ¡cuán grande era su suerte de tener tal Padre!<br />
“El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le respondió: &#8216;Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo&#8217;. El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: &#8216;Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!&#8217;. Pero el padre le dijo: &#8216;Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado&#8217;&#8221;.<br />
-Hijo mío, todo lo mío es tuyo. Fórmula de amor. Y el padre se ve obligado a decirla también al hijo mayor quien, aparentemente, se había quedado &#8220;en la casa&#8221;, ¡pero que tampoco había comprendido gran cosa del amor que su padre le tiene! El menor, precisamente a causa de su pecado, y de su vida lejos del hogar&#8230; y a causa también del perdón que acaba de recibir, comprenderá mejor ahora ¡cómo y cuánto es amado! ¡Gracias! (Noel Quesson).<br />
Comenta san Ambrosio: «No temamos haber despilfarrado el patrimonio de la dignidad espiritual en placeres terrenales. Porque el Padre vuelve a dar al hijo el tesoro que antes poseía, el tesoro de la fe, que nunca disminuye; pues, aunque lo hubiese dado todo, el que no pierde lo que da lo tiene todo. Y no temas que no te vaya a recibir, porque Dios no se alegra de la perdición de los vivos. En verdad, saldrá corriendo a tu encuentro y se arrojará a tu cuello, pues el Señor es quien levanta los corazones, te dará un beso, señal de la ternura y del amor, y mandará que te pongan el vestido, el anillo y las sandalias. Tú todavía temes por la afrenta que le has causado, pero Él te devuelve tu dignidad perdida; tú tienes miedo al castigo, y Él sin embargo te besa; tú temes, en fin, el reproche, pero Él te agasaja con un banquete».<br />
Hoy vemos la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque —desmemoriada— no sabe que es hija de Dios. Cronin habla de una hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia&#8230; cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar&#8230; ¿Habría pañuelo? «¡Abre tus ojos!&#8230; ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blancos.<br />
Nos recuerda aquel cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre&#8230;<br />
«Padre, he pecado», queremos decir también nosotros, y sentir el abrazo de Dios en el sacramento de la confesión, y participar en la fiesta de la Eucaristía: «Comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida». Así, ya que «Dios nos espera —¡cada día— como aquel padre de la parábola esperaba a su hijo pródigo» (San Josemaría), recorramos el camino con Jesús hacia el encuentro con el Padre, donde todo se aclara: «El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II).<br />
El protagonista es siempre el Padre. Que el desierto de la Cuaresma nos lleve a interiorizar esta llamada a participar en la misericordia divina, ya que la vida es un ir regresando al Padre.<br />
Todos somos hijos de Dios y, siendo hijos, somos también herederos. La herencia es un conjunto de bienes incalculables y de felicidad sin límites, que sólo en el Cielo alcanzará su plenitud y seguridad completa. Hasta entonces tenemos la posibilidad de marcharnos lejos de la casa paterna y malgastar los bienes de modo indigno a nuestra condición de hijos de Dios. Cuando el hombre peca gravemente, se pierde para Dios, y también para sí mismo, pues el pecado desorienta su camino hacia el Cielo; es la mayor tragedia que puede sucederle a un cristiano. Se aparta radicalmente del principio de vida, que es Dios, por la pérdida de la gracia santificante; pierde los méritos que ha logrado durante su vida, se incapacita para adquirir otros nuevos, y queda de algún modo sujeto a la esclavitud del demonio. Fuera de Dios es imposible la felicidad, incluso aunque durante un tiempo pueda parecer otra cosa.<br />
En el examen de conciencia se confronta nuestra vida con lo que Dios esperaba, y espera de ella. En el examen, con la ayuda de la gracia, nos conocemos como en realidad somos. Los santos se han reconocido siempre pecadores porque, por su correspondencia a la gracia, han abierto las ventanas de su conciencia, de par en par, a la luz de Dios, y han podido conocer bien su alma. En el examen también descubriremos las omisiones en el cumplimiento de nuestro compromiso de amor a Dios y a los hombres, y nos preguntaremos: ¿a qué se deben tantos descuidos? La soberbia también tratará de impedir que nos veamos tal como somos: han cerrado sus oídos y tapado sus ojos, a fin de no ver con ellos (Mateo 13, 15).<br />
Todos nosotros, llamados a la santidad, somos también el hijo pródigo. “La vida humana es, es cierto modo, un constante volver hacia la casa de nuestro Padre. Volver mediante la contrición&#8230; Volver por medio de ese sacramento del perdón en el que, al confesar nuestros pecados, nos revestimos de Cristo y nos hacemos así hermanos suyos, miembros de la familia de Dios“ (San Josemaría). Hemos de acercarnos a la Confesión sin desfigurar la falta ni justificarla. Con humildad, sencillez y sinceridad. Con verdadero dolor por haber ofendido a nuestro Padre. El Señor, por Su misericordia, nos devuelve en la Confesión lo que habíamos perdido por el pecado: la gracia y la dignidad de hijos de Dios. Y la vuelta acaba siempre en una fiesta llena de alegría (Francisco Fernández Carvajal).<br />
San Pedro Crisólogo (hacia 406-450) obispo de Rávena, doctor de la Iglesia en sus Sermones hablaba de ese “Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre”, que nos pasa a todos por la cabeza, y decía: “El que pronuncia estas palabras estaba tirado por el suelo. Toma conciencia de su caída, se da cuenta de su ruina, se ve sumido en el pecado y exclama: “Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre.” ¿De dónde le viene esta esperanza, esta seguridad, esta confianza? Le viene por el hecho mismo que se trata de su padre. “He perdido mi condición de hijo; pero el padre no ha perdido su condición de padre. No hace falta que ningún extraño interceda cerca de un padre; el mismo amor del padre intercede y suplica en lo más profundo de su corazón a favor del hijo. Sus entrañas de padre se conmueven para engendrar de nuevo a su hijo por el perdón. “Aunque culpable, yo iré donde mi padre.”<br />
Y el padre, viendo a su hijo, disimula inmediatamente la falta de éste. Se pone en el papel de padre en lugar del papel de juez. Transforma al instante la sentencia en perdón, él que desea el retorno del hijo y no su perdición&#8230; “Lo abrazó y lo cubrió de besos” (Lc 15,20). Así es como el padre juzga y corrige al hijo. Lo besa en lugar de castigarlo. La fuerza del amor no tiene en cuenta el pecado, por esto con un beso perdona el padre la culpa del hijo. Lo cubre con sus abrazos. El padre no publica el pecado de su hijo, no lo abochorna, cura sus heridas de manera que no dejan ninguna cicatriz, ninguna deshonra”. “Dichoso el que ve olvidada su culpa y perdonado su pecado” (Sl 31,1).”<br />
El hijo ha preparado un discurso, pero el padre no le permite terminarlo, no se le gana en generosidad e iniciativa: no sólo -contra las costumbres orientales- “corre” al encuentro del hijo al que ve de lejos, sino que le devuelve la filiación que había “perdido”: eso significan el anillo (sello), las sandalias y el mejor vestido, digno de un huésped de honor. La alegría del padre queda reflejada, además, en la fiesta por “este hijo mío”.<br />
El hermano mayor, que viene de cumplir con sus responsabilidades de hijo no quiere ingresar a la casa y participar de la fiesta. Nuevamente el padre sale al encuentro de un hijo y debe escuchar los reproches. El mayor se niega a reconocerlo como hermano (“ese hijo tuyo”) cosa que el padre le recuerda (“tu hermano”). El padre no le niega razón a que el hijo mayor “jamás desobedeció una orden”, es un “siempre fiel”, uno que “está siempre con el padre” y todo lo suyo le pertenece, pero el padre quiere ir más allá de la justicia “a secas”: el menor “no merece”, pero “es bueno” festejar. La misericordia supone un salir hacia los otros, los pecadores que -por serlo- no merecen, pero el amor es siempre gratuito y va más allá de los merecimientos, mira al caído y lo hace grande. Vamos a pedir a la Virgen que nos dejemos amar por el Señor, y transformar en lo que Él quiera.</p>
<p>&#8220;Llucià Pou Sabaté&#8221;</p>
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		<title>A Dios podemos llamarle Padre</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Mar 2011 08:46:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angelsanz</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - TESTIMONIO CRISTIANO]]></category>
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		<description><![CDATA[El cristianismo nos revela el misterio sublime de la paternidad divina que nadie pudo imaginar. Jesucristo revistiéndose de la naturaleza humana se hizo uno con nosotros y nos regaló la filiación divina, que nos hermana a todos los hombres en&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/a-dios-podemos-llamarle-padre/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a title="testimoniolaico" href="http://personalesya.com/testimoniolaico" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-13" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="images[5]" src="http://padrenuestro.net/blog/wp-content/uploads/2011/03/images51.jpg" alt="" width="170" height="146" /></a>El cristianismo nos revela el misterio sublime de la paternidad divina que nadie pudo imaginar. Jesucristo revistiéndose de la naturaleza humana se hizo uno con nosotros y nos regaló la filiación divina, que nos hermana a todos los hombres en la más alta dignidad compartida. Por eso nos dice, cuando hableis con Dios llamadle Padre.</p>
<p style="text-align: left;"><span id="more-443"></span>Es inútil buscar en otras religiones o humanismos bases más firmes para proclamar la dignidad del hombre. Porque después de haberse producido este milagro, somos seres de Dios y para Dios y más hermanos que nunca. Ni la ciencia, ni la filosofía puede penetrar<br />
este misterio que la fe nos ha regalado. A los ojos de Freud, padre de psicoanálisis, la paternidad divina aparecía como una sublimación religiosa, motivada por el desamparo de unos hombres que les lleva a comportarse como niños . Un complejo de dependencia infantil que sobrevive en la edad adulta, a la que todos alguna vez hemos sentido la necesidad de recurrir como la sintió también Unamuno, quien nunca pudo desvincularse de la imagen paternal o mejor maternal de un Dios que le daba cobijo. ¿ Qué no hubiera dado él para que este maravilloso sueño suyo se convirtiera en realidad ; pero le falto la fe, que es la única que nos da seguridad de que Dios es nuestro Padre, Padre amoroso de buenos y de malos ; aunque no sepamos explicarlo, si bien adivinamos que el motivo no pudo ser otro que el amor.</p>
<p>Un amor que supera infinitamente el amor de todas las madres juntas y que pide ser correspondido con un entrega generosa sin cálculo, ni medida, un amor a nosotros los hombres que estamos acostumbrados comercializarlo todo y que vamos por el mundo en busca de ofertas y oportunidades, tratando en todo y siempre de hacer un negocio rentable, convirtiendo nuestra religión en una operación de Change en la que Dios es el jefe y nosotros tratamos de sacarle todo lo que podamos al menor precio posible.</p>
<p>En una ocasión cayó en mis manos una pagina inserta en los libros de pequeños escolares , en la que se ponía de relieve el comportamiento justiciero del pequeño Carlos con su madre.</p>
<p>Carlos era un niño de diez años que había visto como sus padres pagaban las facturas a sus proovedores por los servicios prestados y un día a él se le ocurrió hacer la misma operación y colocó sobre la servilleta de la mesa la siguiente nota, para que fuese leida por su mamá a la hora de la comida.<br />
Mamá debe a su hijo Carlos 20 Euros por los recados hechos,10 por ir co ella a la compra, 50 por sus buenas notas, 50 por haberse portado bien , 20 por cuidar de su hermanito pequeño y acompañarle al cole. Total 150 euros.</p>
<p>A la hora de la cena Carlos encontró los 150 euros debajo de su servilleta, acompañados de una nota de su mamá que decía :<br />
Carlos debe a su mamá por más de cien noches junto a él sin dormir, nada<br />
Por diez años de atenciones , trabajos, inquietudes , sufrimientos, nada<br />
Por vestirle alimentarle educarle ayudarle a hacer los deberes, nada.<br />
Por sacarle de paseo y llevarle a los viajes , nada.<br />
TOTAL, nada</p>
<p>Carlos al leer esto, se puso rojo y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y entregando el dinero y echándose en brazos de su madre le dijo: toma este dinero. Una madre nunca debe nada a su hijo.</p>
<p>Tampoco nuestro Padre-Dios nos debe nada a nosotros , somos nosotros los que le debemos todo a Él. No puedo exigirle nada sólo puedo suplicarle . Me quiere sin que yo lo merezca , me quiere porque es padre y madre a la vez y no porque yo haya sido justo, y haya hecho algo para merecerlo. Su amor es desinteresado su perdón gratuito. Lo mejor que podemos hacer es amarle y dejarnos amar por Él. Aspiramos a ser hijos pródigos que confiamos ciegamente en Él y eso nos basta. Si llegamos a comprender que Dios es nuestro padre habremos comprendido que Él está en nuestro corazón y nosotros en el suyo.</p>
<p>Señor y Padre nuestro somos conscientes de que nunca podemos amarte como tú mereces ; pero es bastante con nuestras buenas intenciones dejándonos amar por ti , sabiendo que has de seguir haciéndolo aún en medio de nuestra miseria .</p>
<p><a title="TESTIMONIOLAICO" href="http://personales.ya.com/testimoniolaico">Visita mi web</a></p>
<p>Ángel Gutiérrez Sanz</p>
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		<title>La mano del Señor está con este niño</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2010 18:21:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - Camilo Valverde M.]]></category>
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		<description><![CDATA[Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista Festividad de San Juan Bautista. Ciclo C Is 49,1-6; Sal 138,1-3.13-15; Hch 13, 22-26; Lc 1,57-66.80 A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. Los vecinos y&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/la-mano-del-senor-esta-con-este-nino/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="titnew" style="text-align: center; margin: auto 0cm;" align="center"><span style="font-family: Times New Roman;"><strong><span style="color: windowtext; font-size: 14pt; mso-bidi-font-weight: normal;">Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista</span></strong></span></p>
<p class="style24" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt;"><strong><span style="font-family: Verdana;"> </span></strong></span></p>
<p class="style24" style="text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt;" align="center"><span style="color: #993300; font-size: 10pt;"><strong><span style="font-family: Verdana;">Festividad de San Juan Bautista. </span></strong></span><span style="color: #993300; font-size: 10pt; mso-ansi-language: EN-GB;" lang="EN-GB"><strong><span style="font-family: Verdana;">Ciclo C<br />
Is 49,1-6; <em>Sal 138,1-3.13-15; </em>Hch 13, 22-26; Lc 1,57-66.80</span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="color: #993300; mso-ansi-language: EN-GB;" lang="EN-GB"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. Los<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>vecinos y parientes oyeron que el Señor le había mostrado su gran misericordia y se regocijaron con ella. A los ocho días fueron a circuncidar al niño y querían llamarlo Zacarías, como su padre. Pero la madre dijo: No. Se llamará Juan…<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>El padre pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Todos se quedaron admirados… y decían: La mano del Señor está con este niño.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span id="more-1006"></span><br />
</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">El niño crecía y se fortalecía en el espíritu; y habitó en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel.</span></em></p>
<p class="style24" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small;"> </span></strong></p>
<p class="style24" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span><strong>La primera lectura del Profeta Isaías </strong>e</span><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-style: italic;">xpone unas palabras del Siervo de Yahvé</span><strong><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt;">:</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> “Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó en las entrañas maternas y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano…” (49,1-6).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">San Juan, como Isaías, es llamado desde el vientre materno y el Señor pronuncia su nombre; el Bautista, austero, vestido con piel de camello y alimentado de saltamontes, como aún comen algunas tribus, es el precursor, que anuncia &#8220;la buena nueva de Jesús&#8221; (Mc 1,1-8). Por ello, la liturgia </span><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">de la fiesta de la Natividad de San Juan </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">propone hoy el segundo cántico del Siervo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">El Siervo recibe su vocación, para realizar una definida misión. </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Siempre que el Señor encomienda una misión asigna la vocación, hace una llamada íntima a un encuentro. De ahí que, como Moisés, Gedeón y María, madre de Jesús, el siervo es llamado por el Señor desde el vientre de su madre. </span><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">San Lucas cuenta, que, cuando María, portadora de Jesús, visita a su prima Isabel, en el encuentro, Juan salta de alegría en el seno de su madre (Lc 1,41-44). Tras el encuentro con la divinidad, Juan, como el siervo, aún siendo humanos, actúa con una fuerza especial, porque se siente inundado de la palabra de Dios. </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La misión está orientada hacia el hombre; el encuentro con Dios, que es auténtico, conlleva necesariamente a los demás, no puede ser individual. La actitud seudomística, en busca del provecho y consuelo propios es contraria a la fe bíblica. Tras el encuentro con la Divinidad, el siervo, siendo humano, un ser de carne y de hueso, se reviste de una fuerza particular, impelido por la palabra divina. Nada lo detiene ni aterra. Su palabra es penetrante, espada incisiva y aguda flecha (v. 2; Jr 1,9ss; 23,29; Hb 4,12). Así la voz de Juan atruena las orillas del Jordán, sin reparo, amonesta al pecador y llama &#8220;camada de víboras&#8221; a aquellos viciosos de lascivia. El Bautista insta al arrepentimiento, a la conversión y al reparto de sus bienes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Yahvé acepta su esfuerzo y encumbra a su siervo. Lo hace luz de las naciones de la tierra (cf. Gn 12,3; Lc 2,32; Hch 13,47; 18,6). San Juan inicia la Buena Nueva y Jesús la extiende por todo el mundo, a la vez que reconoce su labor de precursor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;"> El Siervo va a anunciar la salvación mediante la palabra, que es espada y flecha, es decir, una realidad que toma la iniciativa. En un primer momento, se sentiría desanimado por lo que considera un fracaso de su misión, y, luego confortado por el Señor, cumple su misión, a la vez nacional y universalista, con un éxito clamoroso tanto entre Israel, como entre las naciones. En su doble proyección, debe reconducir a Israel a la Tierra Prometida y ser el instrumento de la alianza definitiva (49, 5-6; 42, 6), y, puesto como luz de las gentes, debe llevar la salvación hasta los extremos de la tierra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;"> El Señor no se cansa y los que se apoyan en Él participan de su fuerza (Is 40,28.30.31). Se cansan quienes no siguen al Señor, sino a magos y encantadores (Is 47,12.15). El Señor acusa a Israel de haberse &#8220;cansado&#8221; de Él, mientras que él no lo ha agobiado (cansado) con sus exigencias (véase Is 43,22.23.24). El Siervo-Israel ha gastado sus fuerzas (Sal 71,9) siguiendo algo que no era sino vacío, caos, vanidad: los ídolos, las naciones, los gobernantes infieles. Habiéndose dado cuenta del sin sentido de sus esfuerzos y de su vida, el Siervo reconoce, que su actividad y recompensa no pueden encontrarse, sino en el Señor, la actividad que tiene sentido es la obra de Dios. La recompensa del Señor es uno de los atributos que lo acompañan en Is 40,10. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;"> Como conjunto este texto se diferencia de aquellos en los que probablemente se habla de un Siervo individual, que tiene una especial relación con Dios, y que lleva a cabo su misión por medio del sufrimiento. Este segundo canto, en cambio, exalta a Israel que, después de haber reconocido sus errores, es antepuesto a reyes y príncipes a los ojos de todas las naciones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-size: 12.0pt;" lang="ES-TRAD"> </span><strong><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;"> </span><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;">SALMO RESPONSORIAL</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;">:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El salmista exclama: “</span></span><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Señor, tú me sondeas y me conoces, de lejos penetras mis pensamientos… Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno, porque son admirables tus obras”</span></em><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: small;"> (<span style="mso-bidi-font-style: italic;">138,1-3. 13-15).</span></span><strong><span style="font-size: 13.5pt; mso-bidi-font-style: italic;"> </span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La </span></strong><strong><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;">segunda lectura de los </span></strong><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Hechos de los Apóstoles</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> relata que “Pablo dijo<em><span style="color: black;"> Juan, antes de que él llegara, predicó a todo el pueblo de Israel un bautismo de conversión; y cuando estaba para acabar su vida, decía: Yo no soy quien pensáis, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias</span></em>” (13,22-26).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">Esta perícopa pertenece al primer discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia, ante un auditorio judío, como el discurso del Areópago será la predicación a los gentiles. Es uno de los textos en que el Bautista es contemplado más explícitamente como figura veterotestamentaria. </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El Bautista es el último capítulo del plan de Dios, ante la llegada de un Salvador. Jesús es la Palabra de Salvación (13,26). Juan señala hacia Cristo, como indica la tradición del Bautista. Juan prepara el camino, él se apaga, la luz, que es Jesús, se enciende. </span><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">El contenido principal es el mismo que el de la elaboración literaria, lo cual indica que son propios de San Lucas y no trascripción literal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">Consta sobre todo de reflexiones sobre el A.T, en que hace una breve síntesis de la historia de la salvación; partiendo de los patriarcas hasta las figuras de David y el Bautista que anuncian a Jesús, culmina toda ella en Jesucristo. El Bautista aparece sin solución de continuidad respecto a sus antecesores, conectado con ellos. Es el último eslabón de la acción de Dios para preparar la venida de un Salvador. Pablo muestra la mesianidad de Jesús, que, rechazado por el pueblo, es avalado por las profecías que se cumplen  en Él. El proceso empleado tiene sus paralelos en los discursos de Pedro. Con su sentido paulino, proclama que la justificación viene de la fe y no de la ley de Moisés. Jesús es la Palabra de Salvación. El Bautista no apunta hacia sí mismo, sino hacia Cristo, tal como dice la tradición sobre San Juan. La cuestión de mayor importancia está en la palabra de salvación, está en el Señor Jesús. Juan, el Bautista, está en función del mismo Jesús. La acción de Dios en la historia y la entrega del hombre a la causa de Dios son los dos puntos principales de este texto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">San Lucas, con un lenguaje directo, inserta, en su historia, la palabra viva y popular de los discursos de los Hechos de los Apóstoles que pronuncian San Pedro y San Pablo en una buena parte del libro. De acuerdo con investigaciones, hoy se considera que los discursos de Hechos, sin dejar de reflejar el tono objetivo de la primitiva catequesis a los judíos y a los gentiles, son en gran parte verdaderas creaciones de Lucas, en las que parece expresar más su teología y la de la comunidad de finales del siglo I, que la de la Iglesia Primitiva y Apostólica. Lucas, como evangelista muy sensible a los problemas de sus lectores, estiliza la narración de la historia del pasado; método, que, por otra parte, es una constante de la historia bíblica, en que la catequesis se destaca más significada, que la información rigurosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt;">La fiesta de la Natividad de San Juan Bautista</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">La fiesta del nacimiento de san Juan Bautista ha gozado históricamente de gran popularidad. El folklore con sus hogueras y baños, la literatura con sus romances e incluso la economía, por ser el día en que se contrataban los segadores, así lo constatan. La Iglesia colocó esta celebración a seis meses exactos antes de la navidad, aplicando al ciclo litúrgico la frase &#8220;ya está de seis meses la que consideraban estéril&#8221;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; color: black; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Arial;">Juan fue un personaje conocido en su tiempo, ya el historiador Flavio Josefo se ocupa de citarlo en sus obras. La importancia que se ha concedido siempre en la liturgia de la Iglesia a la celebración del nacimiento de san Juan Bautista, se debe a que, en la perspectiva de la historia de la salvación, representa el último estadio de la preparación de la venida del Mesías. Es el último profeta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> <span style="mso-tab-count: 1;"> </span><strong>El santo evangelio según San Lucas </strong>narra el nacimiento de San Juan Bautista<a name="JBTA/POBREZA"></a>, que no tiene nada propio, ni siquiera, seguidores; su cometido único es señalar a otro. Esta es una festividad históricamente muy popular, inserta en el folklore con las hogueras, en la literatura con los romances e, incluso, en la economía con el inicio de la siega. La Iglesia estableció esta celebración un semestre antes de la navidad, ligando el ciclo litúrgico al versículo, &#8220;ya está de seis meses la que consideraban estéril&#8221;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Juan era un personaje conocido; de ahí, que aparezca citado por el historiador Flavio Josefo. Para los cristianos, representa el final del AT y el preámbulo del Nuevo. Es el precursor. <em>Juan es su nombre</em>. Juan significa &#8220;Dios se ha compadecido&#8221;, y Jesús, &#8220;Dios salva&#8221;. Llevará el nombre profético, &#8220;para anunciar a su pueblo la salvación&#8221;. Su nombre no significa un linaje, sino un porvenir designado. Dios obra y actúa hacia el futuro. Su nacimiento deja ya el pasado y mira al tiempo que se aproxima. La acción divina se mueve en la gracia y se renueva sin cesar. Juan, el precursor de los dones, llama al hombre a la conversión, a correr al encuentro del gran suceso, la llegada de Dios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. El hecho capital reside en que los padres eran ya mayores y la mujer, estéril; en el orden humano, pues, no era posible una concepción. Pero, para Dios no hay nada imposible, de manera que este niño es el don de la graciosa complacencia de Yahvé y su compasión por estos ancianos, por cuanto, el decisivo poder de Dios conduce la historia de los hombres. Es el regalo de Dios, destinado a cumplir los designios divinos en su cometido trascendental.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Es el último profeta. El relato de Lucas lo muestra con los rasgos específicos del auténtico profeta: la vocación manifiesta ya desde el nacimiento, la plenitud del Espíritu y la vivencia ascética. El evangelista rememora a Samuel en el profetismo de Juan: como Samuel, Juan es &#8220;grande&#8221; en presencia del Señor; nace de un seno materno estéril; y es de familia sacerdotal y profeta, elegido para preceder y designar al Mesías.&#8221;El profeta, se ha dicho, capta la coyuntura concreta del acontecimiento en el punto preciso en el que el futuro le dará significación. Para Juan XXIII, el profeta interpreta &#8216;los signos de los tiempos&#8217;: defensa del bien común, progreso público y humano de las clases inferiores, fomento de la igualdad femenina, atención a los pueblos desfavorecidos, reparto justo de la riqueza, impulso a la concepción política, etc. El profeta se expresa por símbolos, gestos y parábolas. Es el mensajero del Mesías, que va a llegar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Juan Bautista, luz de las naciones, es un hombre de enorme humildad y totalmente recogido y oculto, subordinado a Jesús: “Yo no soy el que ha de venir, detrás de mí viene uno a quien no merezco atarle las sandalias”. Este carácter es el que especifica el propio Jesús: &#8220;Yo os digo, que, entre todos los nacidos de mujer, no hay profeta mayor que Juan; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él&#8221; (Lc 7,28). Toda su misión consiste en laborar el terreno y allanar los caminos, luego, llegado el tiempo pleno de la salvación, su estrella se va a eclipsar y desvanecer, para que brille únicamente la luz del Salvador.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">En este mismo sentido, la Iglesia no es, en sí misma, una entidad categórica. Su misión, como la de Juan, es de precursora de Jesús. Indica al hombre la fuente de la verdadera salvación; su mayor gloria reside en retrotraerse y disminuir ella, para que Jesús entre y resplandezca en el alma de los hombres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La vida de Juan está totalmente entregada al esfuerzo de convertir al pueblo, para la llegada del Señor. &#8220;Arrepentíos porque ha llegado el Reino de los Cielos&#8221; (Mt 3,2). Viendo la situación de su pueblo, siente que Dios le ha llamado a resolverla y no se detiene. Predica con severidad, con apremio y exigencia, lucha contra la desigualdad, la injusticia y los abusos; no busca su bienestar, desecha la complacencia humana. Es extremadamente austero y exigente consigo mismo. Su función reside en mostrar que la voluntad de Dios es taxativa; en la relación y contacto con Dios no caben dudas, retrasos o componendas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La fidelidad de Juan es inflexible, su testimonio personal entraña gran relevancia. No es una caña movida por el soplo del viento. Pero, ello no le hace un inmovilista ni un conservador saduceo. Se mueve por la realidad de los hechos, llevado de su firme fe. Esta fuerte personalidad insta hoy, al cristiano a mantenerse en sus convicciones de fe, esperanza y amor. Un amor, no de palabra, sino de obras en la autenticidad. La obediencia al Espíritu capacita a distinguir en el<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>mundo actual los valores positivos y a inundarlo con el mensaje de Jesucristo: “Amaos unos a otros”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Todo el bagaje significativo del Bautista llega a pesar en Jesús; precisamente, por eso, baja el Nazareno a escucharlo al Jordán e inicia su actividad pública, &#8220;al enterarse de que habían detenido a Juan&#8221; (Mt 4,12). Parece, como que el Maestro quiere retomar el turno misional del Bautista. Así es la actuación de Dios; va trazando la senda, elige el momento y convoca a los hombres que han de dar forma al diseño preciso de salvación. Juan estaba llamado, desde el seno materno, a estructurar una tarea singularmente decisiva, por esa razón la liturgia hoy lo entronca con el del Siervo de Yahvé en el segundo cántico. Él va a señalar la aurora, que irá iluminando el horizonte del pueblo de Israel, para que llegue la luz que inundará a todas las naciones. Hoy la historia emprende un amplio camino de ardua espera hasta la luz definitiva, y Juan es el emisario de anunciar la luz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Juan es la voz que clama en el desierto, que da paso a la Palabra; la lengua que antecede al Verbo. Juan es, en fin, una señal del amor de Dios. El amor solícito de un Padre, que en la historia de salvación, no ceja en diseñar la redención de todos los hombres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman';"><span style="mso-tab-count: 7;"> </span>Camilo Valverde Mudarra</span></p>
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		<title>«Paz a vosotros. Recibid el Espíritu Santo»</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2010 09:41:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - CAMILO VALVERDE]]></category>
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		<description><![CDATA[Solemnidad de Pentecostés Domingo Pentecostés. Ciclo C Hch 2, 1-11; Sal 103, 1-2.24.34; 1Co 12,3-13; Jn 20,19-23 Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/%c2%abpaz-a-vosotros-recibid-el-espiritu-santo%c2%bb/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="antetitulo" style="text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt;" align="center"><span style="font-family: Times New Roman;"><strong><span style="color: windowtext; font-size: 14pt;">Solemnidad de Pentecostés</span></strong></span></p>
<p class="antetitulo" style="text-align: center; margin: auto 0cm;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="color: #993333; font-size: x-small;">Domingo Pentecostés. </span></strong></span><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: EN-GB;" lang="EN-GB"><strong><span style="font-size: x-small;"><span style="color: #993333;">Ciclo C<br />
Hch 2, 1-11; Sal 103, 1-2.24.34; 1Co 12,3-13; Jn 20,19-23</span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; margin: 0cm 0cm 0pt 63pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>envió, así también os envío yo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; margin: 0cm 0cm 0pt 63pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span id="more-1003"></span><br />
</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; margin: 0cm 0cm 0pt 63pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidas. (Jn 20,19-23).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; margin: 0cm 0cm 0pt 63pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; margin: 0cm 0cm 0pt 63pt;"><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 6pt 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lectura de los Hechos de los Apóstoles:</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 13.5pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span>“Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés&#8230; Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras” (2,1-11).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Entre los judíos, &#8220;Pentecostés&#8221; era el tiempo festivo de la pascua. La fiesta solemne celebraba el don de la Ley recibida en el Sinaí cincuenta días después de la Pascua. Para el cristiano, hoy, cincuenta días después de la inmolación de Cristo y de su resurrección, se derrama el Espíritu sobre los apóstoles. El primer elemento, el viento, en la tradición bíblica, indicaba la presencia y la acción de Dios (Gn 1,2); 2,7) y era símbolo del Espíritu de Dios (1 R 19,11s) que asume Jesús en Jn 3,5-8. Pentecostés se presenta como la inauguración de la nueva alianza entre Dios y su pueblo reunido en asamblea.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En la actualidad, no se duda de que este relato en Hechos es una construcción artificial de San Lucas en apoyo de una finalidad teológica. No se han de buscar hechos históricos en estos elementos escenográficos, el fuego, el viento, las lenguas, tomados de la tradición bíblica del &#8220;día del Señor&#8221;. La idea esencial del relato reside en la inicial inmersión del Espíritu Santo y su impulso a toda la actividad cristiana posterior. Iglesia y Espíritu son el núcleo de la teología de Hechos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Estamos ante un texto que maneja Los esquemas y elementos de la literatura escatológica. El viento, el fuego, el ruido, en el AT, expresan la irrupción súbita de Dios; aquí, se introduce un nuevo principio, que, como en el Génesis, Dios establece<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>una Nueva Creación en un espacio más avanzado de la historia.<span style="mso-spacerun: yes;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;"> </span>Las lenguas de fuego indican también el Espíritu de Dios (Mt 3,11), y la presencia eficiente de Dios (Ex 3,2; 19,18; Is 6,6; Ez 1,4), que produce en los apóstoles el fenómeno de la glosolalia: Hablar lenguas. Empiezan a expresarse al modo de los antiguos profetas (Nm 11,25-29; 1 S 10,5-6). Hablan en estado extático como en Hch 10. 46; 19. 6 y 1 Co 10-14. y capacitan a la comunidad el entender lo que dicen, a pesar de las diferencias personales. Cuenta la tradición judía, que la voz de Dios en el Sinaí la oyó toda la gente de la tierra. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Hoy también, sigue presente la acción del Espíritu en todo el mundo, que se hace efectiva en el alma de cada hombre y en la universalidad del mensaje.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pentecostés celebra el don del Espíritu, la asamblea de los cristianos formada por muchos pueblos, que queda llena de la presencia del Espíritu en forma de lenguas de fuego sobre cada uno. La Iglesia nace en su universalidad para todos los pueblos sin distinción. El Espíritu constituye, a los discípulos, testigos ante todos los pueblos; no hay fronteras para la salvación. La dimensión universal se patentiza en el destino, deseo y posibilidad, como realidad presente. La importancia de esta perícopa está en el Espíritu que ya no abandona la comunidad, aun cuando los signos de su presencia y acción sean hoy distintos a los de entonces.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pentecostés se presenta, pues, a los primeros cristianos como la inauguración de la alianza nueva y la promulgación de una ley grabada en el Espíritu y la libertad (cf. Ez 11,19; 36,26). Lo esencial, es que Dios dona su propio Espíritu. <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>El Espíritu hizo que aquellos hombres medrosos y asustados salieran a la calle y predicaran desde las azoteas y en las plazas lo que apenas se atrevían a decir al oído.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En Pentecostés sucedió lo contrario de lo que se dice de <a name="Babel"></a>, donde los hombres que intentaron escalar el cielo terminaron por no entenderse entre sí. Y es que los hombres sólo pueden entenderse, cuando se abren a la sorprendente gracia de Dios y no cuando luchan. Si en Babel se dispersó la humanidad, el adviento del Espíritu y su acogida reporta el principio de la comprensión y el abrazo. Sobre la diversidad conflictiva, sobre el caos lingüístico, se cierne el Espíritu de Dios. Si se lo recibe de verdad, y se tiene un mismo Espíritu, se llega el entendimiento. El problema reside en la división de los espíritus, en las mentalidades opuestas y en el enfrentamiento de intereses y ambiciones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Acoger los impulsos del Espíritu es enraizar el misterio de Cristo y de su sacrificio en el núcleo mismo del dinamismo espiritual que anima los pueblos y las culturas. Con su fuerza vivificante, toda la realidad humana y toda la creación se llenan de su energía y dejando atrás el pasado, renacen de la muerte a la vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">SALMO RESPONSORIAL</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Bendice, alma mía, al Señor. ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Les retiras el aliento, y expiran, y vuelven a ser polvo; envías tu aliento y los creas, y repueblas la faz de la tierra. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Nadie puede decir «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo … (12,3-13).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La comunidad de Corinto se ve tentada por el sincretismo: el mundo pagano trata de conseguir un &#8220;conocimiento&#8221; de Dios por medio de trances y de fenómenos místicos. Tiene el peligro de confundir tal conocimiento de fe con los signos del éxtasis; un carisma auténtico debe contribuir siempre a reforzar la profesión de fe en Jesucristo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>San Pablo define el criterio, que ayuda a distinguir los verdaderos carismas de los falsos: la fe del hombre. Señalándoles a los corintios los fenómenos religiosos del paganismo en su culto a los &#8220;ídolos mudos&#8221;, afirma que la fe es la señal y el símbolo de la nueva vida, de la fe que salva (cfr. Rm 10,0; Hech 2,36; Flp 2,6-11). En quien verifica esta fe, actúa el Espíritu. Pues, se precisa la fuerza de Dios para confesar, especialmente, en una época, en que los emperadores se titulaban, &#8220;Dominus et Deus&#8221;, que Jesús es el único Señor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El texto indica el pluralismo de los carismas y la unidad de la Iglesia procedentes del Espíritu Santo. Esta pluralidad es expresión de la riqueza y vitalidad de la Iglesia; ministerios y carismas en su diversidad están destinados a la utilidad común. Nadie tiene todos los carismas, sino los que el Espíritu considera oportunos, para el servicio de la comunidad. A cada uno, se le manifiesta de modo particular el Espíritu, que significa variedad, unidad y riqueza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pentecostés significa reconocer la energía divina, descubrir el propio carisma y respetar el de los demás. Los dones o carismas son autorevelación del Espíritu. En los carismas se hace visible el invisible Espíritu de Dios. Se subraya, no el individualismo, sino la relación de servicio al prójimo. Los carismas son para la edificación de la Iglesia. El politeísmo pagano ostentaba carismas muy variados concedidos por dioses diferentes. En la Iglesia, por el contrario, toda gracia se unifica en la vida trinitaria. Puesto que un único Dios es la fuente de los carismas, no puede haber oposición entre ellos ni competencia entre los beneficiarios. Si existe alguna oposición entre ellos, indica que no provienen del Dios Uno y Trino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El Espíritu conduce la Iglesia en su jerarquía y suscita las iniciativas personales conforme a la misión; esa iniciativa, conforme al Espíritu, es expresión de la fe fundamental en Jesucristo. El Cuerpo Místico, con sus carismas más diversos, colabora en el amor y la unidad. Los cristianos deben ser y actuar de formas diversas, pero profundamente unidos en el reconocimiento y acción de esta comunión, con la fe en Dios. En el compromiso de la vida cristiana, el Espíritu despierta nuevas capacidades, a veces inesperadas; brotan muchas iniciativas, fruto del Espíritu.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El Apóstol reafirma la existencia de «manifestaciones del Espíritu» en la comunidad, no por privilegio, sino por regalo y don del Espíritu. Quien los recibe no puede atribuirlos a razón personal o mérito, sólo se deben a un obsequio. Carisma, significa precisamente, regalo, obsequio, don.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Domingo de Pentecostés</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se denominó así el día &#8221;quincuagésimo&#8221; de Pascua, el de la &#8220;Pentekoste&#8221;, la solemne clausura de la Cincuentena Pascual, en evocación del don del Espíritu, que &#8220;lleva a plenitud el misterio pascual&#8221;; culmina la glorificación de Jesús, tras conmemorar la Muerte, la Resurrección y la Ascensión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Desde finales del s. IV, &#8220;Pentecostés&#8221; marca la fiesta de la venida del Espíritu Santo a los Apóstoles. Se honra de modo especial la tercera Persona de la Stma. Trinidad. Yo os enviaré El Espíritu, cuando suba al Padre. &#8220;No había venido el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado&#8221; (Jn 7,39). El Espíritu transforma a los Apóstoles en testigos enérgicos, en predicadores decididos del Evangelio. Es en la Iglesia un principio vital que le hace crecer, expansionarse, manifestarse, irradiar al mundo la presencia salvadora de Jesucristo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 9pt; margin: 0cm 0cm 0pt 63pt;"><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El evangelio de hoy</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> se centra en el Espíritu, gracia y don pascual de Cristo Resucitado (20,19-23). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Al anochecer, entre los Apóstoles llenos de miedo, dándoles la paz, se presenta Jesús en medio de ellos; ¡hombres de poca fe!, ¿de qué tenéis temor?, si sabéis que ha vencido a la muerte, que ha resucitado y está vivo, presente, hasta el fin de los tiempos. Este anochecer es el gran día os trae la alegría y la paz, la fortaleza de la fe y el fuego del amor: Recibid el Espíritu Santo. Es el momento de la gloria de la resurrección, de las lenguas de fuego, es vuestro Pentecostés. Es la venida del Espíritu, del Espíritu de Dios, del Espíritu actuante en la Iglesia, el día del Espíritu para los bautizados. Con la fuerza del impulso vivificador, se han terminado los temores, las dudas y las timideces. Es la hora de lanzarse con ímpetu a la vida cristiana, de abrazarse al Evangelio sin titubeos, la hora de la Iglesia firme y robusta asida a la enseñanza del Maestro, para acoger a los que vienen; salir al encuentro de los que nos necesitan, para inundar de paz al mundo, rodearlo de perdón, de misericordia y de amor: Como el Padre me<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>envió, así os envío yo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Un viento fuerte sopló; exhaló su aliento sobre ellos. Ya lo decía Juan Pablo II en su encíclica Dominum et vivificantem: “No cabe duda que el Espíritu sopla fuerte en la Iglesia de hoy, invitándonos a evangelizar, catequizar, celebrar, dar testimonio, unir, trabajar por la paz, la justicia, la fraternidad universal&#8230;” Hay diversidad de dones; la fuerza del Espíritu de Cristo es la que reúne en el cuerpo eclesial de Cristo, dándole la unidad y el amor. La acción del Espíritu está estrechamente unida a la persona de Cristo en su palabra y la comunión sacramental. La Palabra es una manifestación del Espíritu. La asamblea reunida manifiesta la diversidad de los dones del Espíritu: los ministerios expresan los dones recibidos &#8220;para utilidad&#8221;, dentro del conjunto de una Iglesia llena del Espíritu. Y, en su derivación hacia la vida y el testimonio, la Eucaristía es fruto del Espíritu, es la fuente del amor, por ser actualización del misterio pascual; así el amor vivido se convierte en la manifestación del misterio de salvación. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Exhalar el aliento, significa comunicar su Espíritu. Espíritu, soplo, aire, aliento. Es respirar a Dios. Vivir en Dios. Un Dios que quiere vivir cerca, íntimo en nosotros, dentro de nuestra vida, eficiente y alentador de nuestro camino. Se acerca, llama, pero hay que querer abrirle. Él está siempre ahí, espera, susurra su amor y lo impulsa hacia el prójimo; zarandea nuestra conciencia, impele a la misericordia, invita a perdonar una y setenta veces, ofrece su mesa de la comunión, y guía a hacer vida el evangelio y predicarlo. Hay que respirar su aliento, querer vivir de su aire. Respiremos, porque el Espíritu aletea en el diario vivir, entre las cosas pequeñas que nos atañen. ¡Ven, Espíritu Santo, Creador y Vivificador! Inspira que el Evangelio es vida apasionada, la Iglesia, comunión de hermanos, la jerarquía, servicio y la misión, a que envía, un continuo y regocijante esfuerzo para implantar el Reino del amor y la paz.¡Ven, Espíritu Santo! </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Roguemos al Espíritu que nos de aliento para renovarnos en sarmientos que den frutos sanos de amor en el mundo y renovar la Iglesia, en una comunidad joven, fraterna y solidaria, de comunión y servicio. Urge llenar la vida de su aliento, para que el soplo de Dios entre en nuestra historia y la rellene de sus dones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 5;"> </span>Camilo Valverde Mudarra</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="antetitulo" style="margin: auto 0cm;"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="color: #993333; font-size: x-small;"> </span></strong></span></p>
<p><strong><span style="font-size: 14pt; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;"><br style="page-break-before: always; mso-special-character: line-break;" /></span></strong></p>
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		<title>El que me ama, guardará mi palabra y mi padre lo amará</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2010 09:38:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - CAMILO VALVERDE]]></category>
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		<description><![CDATA[Domingo VI T. Pascual. Ciclo C Hch 15, 1-2.22-29; Sal 66,2-8; Ap 21,10-14.22-23; Jn 14,23-29 «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/el-que-me-ama-guardara-mi-palabra-y-mi-padre-lo-amara/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="antetitulo" style="text-align: center; margin: auto 0cm;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="font-size: x-small;"><span style="color: #993333;">Domingo VI T. Pascual. Ciclo C<br />
Hch 15, 1-2.22-29; Sal 66,2-8; Ap 21,10-14.22-23; Jn 14,23-29</span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: &#8220;Me voy y vuelvo a vuestro lado.&#8221; Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo».</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span id="more-1001"></span><br />
</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 90pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La primera lectura del libro de los Hechos</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (Hch 15,1-2.22-29) trata del Concilio de Jerusalén o Concilio Apostólico que constituye uno de los hechos más importantes de la historia y la teología de la Iglesia Primitiva. El año 49, con toda probabilidad, se celebraba en Jerusalén el Concilio; es el momento en que, según San Lucas, se produce el definitivo desprendimiento del judaísmo por parte de la primera comunidad cristiana. El Concilio decide sobre la libertad de la circuncisión y del resto de las observancias judías para los cristianos de origen no judío; la decisión fundamental tiene mucha importancia, estaba en juego la posibilidad de apertura universal de la iglesia, hacía falta una decisión de principios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span>Por otra parte, más dogmáticamente, se dilucidaba si la adhesión a Cristo únicamente y sin más era lo que salvaba o hacía falta alguna otra cosa. La cuestión es clara: sólo Jesucristo y nada más, es lo importante. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Como punto de actualidad: ya se ven las tensiones en aquellos primeros momentos. Tensiones muchos más importantes que las de hoy por estar en época constituyente y todavía provisional en muchos aspectos. Pero que no va a ser suficiente para ceder, &#8220;por bien de paz&#8221;, de algunos principios fundamentales. Se discute, se habla, se escucha al Espíritu todos juntos&#8230; No se impone autoritativamente sin más, como sucede hoy día. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Late, en esa decisión oficial, el convencimiento de los apóstoles de que sólo la fe en Cristo es lo indispensable para salvarse y formar parte de la iglesia. La fidelidad a lo esencial nos obliga a encontrar en cada momento la forma adecuada de expresión y vivencia de la fe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.45pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">En nombre de toda la iglesia de Jerusalén, se escribe, a las otras iglesias, la Carta-Decreto, que resuelve y da solución al conflicto inevitable existente entre las dos tendencias, la helenista y la judaizante. En este documento, la Iglesia es considerada comunidad dirigida por el Espíritu Santo y no quiere imponer más cargas legales que las imprescindibles; este espíritu de libertad, era imprescindible, para que el cristianismo cumpliera su misión universal.</span></p>
<p style="text-indent: 24.15pt; margin-right: 11.25pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El SALMO RESPONSORIAL </span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">(66,2-8): <em>El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><strong>La segunda lectura del libro del Apocalipsis</strong> (21,10-14.22-23) sobre la visión grandiosa de la Iglesia Celestial.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El Apocalipsis es un mensaje dirigido a la Iglesia de los últimos tiempos. El Señor viene pronto y es necesario perseverar en la fidelidad de la fe. La semilla del bien, como la del mal, está madurando, llega el tiempo de la cosecha. La venida del Señor se anuncia bajo el signo del poder, como juez, en la línea de Is 40,14. Viene para dar a cada uno su salario y se pone de relieve la autoidentificación de Cristo con Dios; es el Mesías prometido que provoca la respuesta ansiosa de los destinatarios. La Iglesia sabe que el tiempo que le queda es breve y vive en tensión y ansia por la venida del amado. Pero la espera de este acontecimiento se ha difuminado poco a poco; en la historia de la Iglesia la escatología se ha marginado de la conciencia del pueblo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">En una visión grandiosa contempla Juan lo que podríamos llamar la Iglesia Celestial a partir de las imágenes intercambiables de esposa y de ciudad. A través de la última, que expresa mejor la condición del pueblo de Dios, se desarrolla la realidad espléndida y deslumbrante de la nueva Jerusalén. La descripción, en un texto de carácter simbólico, está cargada de detalles; es sorprendente, sobre todo, la luminosidad de la ciudad, la perenne claridad que se vislumbra, signo de la presencia de Dios que aleja toda oscuridad; su extensión es inmensa, para poder acoger a los ciudadanos venidos de todas partes; tiene una estructura perfecta. Sus dimensiones bien proporcionadas y sus fundamentos son doce piedras firmes, los doce apóstoles del Cordero, pues la fe y el testimonio forman su cimiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La nueva Jerusalén es iluminada por la gloria del Cordero, manifestación del Padre: Jesucristo resplandece fiel y victorioso por los siglos sin fin. Isaías y Ezequiel ya habían anunciado la gloria de la ciudad santa; pero es Juan el que intuye la presencia definitiva de Dios sin necesidad de templo que lo visualice, ya que «el Señor Dios, soberano de todo, y el Cordero, era su templo» (22). En ella son acogidos todos los pueblos y naciones, tal como habían anunciado las profecías antiguas refiriéndose a la extensión universal del reino mesiánico. Un ángel muestra al Vidente &#8220;la esposa del Cordero&#8221;, la &#8220;ciudad santa&#8221; que desciende del cielo como una corona de triunfo para los elegidos. Esta ciudad, la Jerusalén celeste, se contrapone a la &#8220;gran prostituta&#8221;, Babilonia, que es la del Anticristo (cfr. 17,1ss). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Juan, en la visión, ha visto el momento en que la Iglesia de la tierra está ya en el reino del cielo y canta alabanzas eternas al Señor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lectura del Santo Evangelio según San Juan</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (13,31-35), Jesús se despide de los suyos la víspera de su muerte. Su muerte es un ir al encuentro del Padre, que debe constituir para los discípulos motivos de alegría, pues significa que Jesús y el Padre vendrán a ellos y su presencia será real, pues en los discípulos anidará el mismo Espíritu del Padre que anidó en Jesús.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El Maestro consciente de la Pasión que se avecina, habla con sus discípulos, sin ninguna tristeza, lleno de dulzura y cariño. Los anima y conforta, no tienen nada que temer, su ausencia no es definitiva; lo que tienen que hacer es guardar su palabra, y el Padre los amará, de modo que ellos formarán parte de la unidad divina, con la Santísima Trinidad que vendrá y hará morada en su amor, “vendremos a él”. No hay nada que temer, porque el Espíritu Santo les recordará todo lo que Jesús les ha dicho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El cristiano que ama a Jesucristo, es amado por Dios Padre y jamás se sentirá ya sólo, pues ese amor vivirá en él y siempre lo tendrá por compañero; jamás andará triste, siempre gozará de la alegría de Dios, alegría tan poderosa que se comunicará, como fuente viva, a su alrededor, a los otros hermanos que formarán la comunidad feliz de Dios Padre, “la ciudad que no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero”, dice el <strong><span style="font-family: Verdana; font-weight: normal; mso-bidi-font-weight: bold;">Apocalipsis 21,23</span></strong><strong>.</strong> Todos unidos, sin marginar a nadie, sin retirarse en su egoísmo, porque somos morada de Dios con el otro. El cristianismo es la ciudad de los hijos de Dios, vivimos, moramos en unidad, en la paz de Cristo, en fraternidad, juntos y abiertos a la presencia de Dios, no podemos vivir solos, para nosotros mismos, nuestra vida está con los otros, para ellos y hacia ellos, creando la comunión con el Maestro, guardando su palabra, recordándola y llevándola a todos los hombres hasta el confín del mundo. Predicándola con amor y viviendo el amor, pues, “el que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Garamond;">Jesús, acercándose a la gen­te con amor y solicitud, enseña un amor total, absoluto, va más allá de lo que habían oído. «Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen» (Mt 5,44). No se han de hacer distinciones entre próximos y enemigos, pues todos son receptores del amor de Dios y, por consiguiente, han de serlo del nuestro tam­bién. Este amor se ha de llevar a cabo siempre con un impulso firme y serio hacia el bien del otro con el deseo de que pertenezca a la familia de Dios. De este modo, “seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo” (Mt 5,45), precisamente, recuérdese que los pacíficos, los constructores de la paz serán llamados «hijos de Dios».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Garamond;">Amar al prójimo, como a uno mismo, significa ir más allá del simple amor o afecto a los propios y cercanos. El amor que Él trae es total y abarca, en su comunión, a todos los hombres incluidos los desechados y excluidos (Mt 9,10). Y, sin paliativos, les pide a todos, a los suyos y a los otros: «Vosotros sed </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Tahoma;">perfectos</span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Garamond;">, como vuestro Padre Celestial es perfecto» (Mt 5,48). Significa que han de pro<sup>­</sup>curar renacer de nuevo y llevar una vida en espíritu y en verdad, a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27), reflejando el amor extenso e indiscriminado de Dios, Nuestro Padre. </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Para que no se nos olvide envía al Espíritu. Nos ofrece su Espíritu. Es la fuerza de Dios. La alegría de Dios. Él será para nosotros Maestro, Memoria y Guía. Teniendo en nuestra vida el Espíritu de Dios, tendremos la alegría y la paz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">No la paz débil y frágil del hombre, sino la eterna de Dios. “Mi paz os doy, mi paz os dejo”&#8230; La paz del mundo consiste en acallar las armas y los enfrentamientos. La paz de Cristo es el abrazo duradero, la misericordia infinita, la reconciliación del ser humano consigo mismo, el perdón sin límites, la espera amorosa del retorno del Hijo Pródigo, para introducirse en la ciudad del amor, para lanzarse desde el amor a sus habitantes y amarlos, como Jesucristo nos amó, “amaos los unos a los otros como yo os he amado”, con un amor sin reservas, sin dudas ni vacilaciones, con el amor hasta el extremo, incluso hasta la entrega de la cruz.</span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Garamond;"> En su predicación, Jesús va exponiendo el fundamento del Reino: el ideal universal; enseña que todos los pueblos y</span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Tahoma;"> </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Garamond;">naciones han de formar parte de su Ciudad, del Reino Celestial, el Reino de Dios, que es Padre de la familia </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Tahoma;">congregada por el amor del Hijo, en la casa del </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-bidi-font-family: Garamond;">Padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 5;"> </span>Camilo Valverde Mudarra</span></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;"><br style="page-break-before: always; mso-special-character: line-break;" /></span></p>
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		<title>! Ah! ¡EL AMOR!</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 07:34:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafaelangel</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - RAFAEL ÁNGEL]]></category>
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		<description><![CDATA[Decía un hermano muy versado y experimentado, que cuando se ama de veras a Dios en Jesucristo, hasta el pecado y las caídas más o menos importantes cobran un nuevo aspecto. Estamos tratando con nuestro Padre Celestial, y nuestras estupideces&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/ah-%c2%a1el-amor/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Decía un hermano muy versado y experimentado, que cuando se ama de veras a Dios en Jesucristo, hasta el pecado y las caídas más o menos importantes cobran un nuevo aspecto. Estamos tratando con nuestro Padre Celestial, y nuestras estupideces (el pecado al fin y al cabo, es una estupidez), quedan relegadas a una incidencia normal entre el Padre u sus hijos. Bueno; es una forma de pensar pero no está descaminada del todo.<br />
<span id="more-854"></span></p>
<p>Nunca el padre levantará la mano para destruirnos sino que sabiamente aprovechará estas caídas para levantarnos con todo su amor ¿y quién mide el amor de Dios? y nos volverá pacienzudamente (como hacemos nosotros con nuestros hijos) a nuestro lugar. Nadie mejor que él conoce nuestras peculiaridades, nuestras debilidades, inclinaciones y toda la tropa de flaquezas que nos acompañan en el diario vivir.</p>
<p>Yo creo que este hombre estaba en lo cierto. Quien le ama de veras sabe agradecer una mañana de aire puro, unos pájaros volando raudos o una nubes preñadas de agua dispuesta a bajar de su altura para llenarnos de fruto y de gozo para la tierra. En ese estado de comunión y confianza con el padre eterno y bueno, ya no hay miedo sino el consabido temor, a que frunza las cejas por nuestros desvíos.</p>
<p>La letra de la ley ya solo sirve para guiarnos por el camino ETERNO de salvación y comunión directa y viva con nuestro Padre y para vivir para siempre en las moradas que Cristo según su palabra preparó para los que le aman. La Ley ya no es para mostrarnos el pecado de forma acusadora, sino para con una dulzura que no acabamos de entender ni disfrutar, señalarnos en donde hemos caído y en que hemos errado.</p>
<p>Cuando vemos a nuestros hijitos hacer algo alocado, casi ya sabemos lo que van a hacer con ser ellos tan imprevisibles. Y al reñirles sabemos que de forma ineluctable, era aquello lo que harían porque conocemos su temperamento impulsivo, en su carácter ante las cosas. Y si no hay ningún desacato gordo, nos reímos mientras les reñimos porque sabemos que “son las cosas de Pepito” aunque con ceño severo, y a veces tenemos que volver la cara que no nos vean reir. «Y sabíamos que pisaba el charco».</p>
<p>Pues amigos y hermanos que tan rigurosamente consideramos el amor de Dios ¿porqué no nos acercamos a nuestro Abba, es decir a nuestro Papá, para recibir de él las caricias y los mimos que “el muy blanducho” (para nosotros), no es capaz de reprimir.</p>
<p>Dios nos ama, como no podemos imaginar. El amor de un padre-madre terrenal, es paja comparado con el de Dios que hizo el Cielos, la Tierra y sus criaturas, para darles un fin indescriptible y dichoso.</p>
<p>Solo hay que tener la paciencia debida y, por lo menos, suprimir esa hipersensibilidad que mostramos tan frecuentemente y más aun cuando callamos a la fuerza, y vemos que nos valoran injustamente y atribuyen mala intención a lo que nosotros hemos hecho con todo amor y toda limpieza. Ese callar, vale ante Dios más que todas nuestras “justas reivindicaciones.</p>
<p>Sepamos callar cuando se nos dirige un reproche que de eso ya sufrió Jesús horrores contra su santa persona, cordero sin mancha ni contaminación; alejado de los pecadores y hecho más sublime que los Cielos. (Hebreos 7:27) El ludibrio padecido por Él es así o no es así y si es así “tan mármol, huésped como el mármol eres”. Y eso va por todos nosotros los que profesamos a Cristo.</p>
<p>Sepamos nosotros imitar al manso cordero de Dios; meditemos y valoremos las palabras que Jesús dijo al impulsivo, torpe, primario, y atolondrado y Pedro, después depositario de tanta verdad y tanto amor del Padre. No le dio lecciones ni le soltó discurso ni le hizo reproche (vayamos aprendiendo); solamente le dijo algo enorme, profundo y que diluye todos otros conceptos, o teologías hondas y complicadas: Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. (Juan 21:15, 16,17) El medio y el fin. Al buen entendedor… Porque ¡¡¡esa es la verdadera pregunta trascendental!!</p>
<p>JUGUÉ, PERDÍ, PAGUÉ</p>
<p>Jugué, perdí, pagué: Estoy en paz;<br />
Luché y lloré, nada le debo al mal<br />
Amé a Jesús y libre fui de muerte.<br />
Mi vida fue la de cualquier mortal<br />
Que lucha y brega en su azarosa suerte.</p>
<p>En tierna juventud, a la manida<br />
Moral banal sostuve la embestida.<br />
Planté piedad, honestidad y empeño;<br />
Que en estas pautas cimenté mi vida<br />
Y fracasé; pero aun persigo el sueño.</p>
<p>En las místicas noches del abismo<br />
De nieblas y quimeras de heroísmo,<br />
Busqué del Cielo auténtica verdad,<br />
No me entregué al político cinismo,<br />
Ni ofuscaron ganancias de maldad.</p>
<p>Y sé que ningún hombre a mi porfía,<br />
La réplica me dio, precisa y fría<br />
Y yo en esta barquilla aun zozobrada<br />
Me encuentro solo y pleno de alegría,<br />
Bregando osado y firme en la remada.</p>
<p>¿El amor? Es tenue, etéreo y eternal<br />
De Dios en su pureza y armonía,<br />
Pues nunca es de la humana algarabía<br />
Llenar de las personas su ideal,<br />
Ni de heces se nutre la poesía.</p>
<p>De ensueños he vivido y añoranza<br />
Del Cielo que es mi aspiración a ultranza.;<br />
Quiero con ilusión vivir sin pena<br />
Aunque sepa del mundo la mudanza<br />
Y del amor la efímera cadena.</p>
<p>Nunca juzgué ni condené al hermano,<br />
Pues no se hace juicio en equidad<br />
A enigma oculto en corazón humano<br />
Que en fragosa y profunda intimidad<br />
Es más abstruso que insondable arcano.</p>
<p>Amé a la humanidad, lloré en sus llantos<br />
Consciente de sus grandes desencantos,<br />
Pues mi alma aprendió de mi interior<br />
Sin consultas de magos, ni de espantos<br />
Que somos todos valiosos para Dios.</p>
<p>Al silbo de Jesús corrí tras Él.<br />
Luché por la justicia y el derecho,<br />
De nadie quise cohecho ni cuartel<br />
Pues solo en Dios me impulso y me pertrecho,<br />
Del vívido acicate de mi fe.</p>
<p>Gusté del altruismo y la virtud;<br />
A pobres y dolientes comprendía.<br />
Abrí mi corazón en plenitud,<br />
De Dios gocé gracias en multitud<br />
Y muchas más espero todavía.</p>
<p>Sigo amando&#8230; y en pos de mi llamada,<br />
Pues vida sin amor deviene en nada;<br />
Con Cristo me despido en buen talante,<br />
Afable faz, sonrisa relajada,<br />
Que aquí no hay nada eterno&#8230; ni importante.</p>
<p>Rafael Marañón</p>
<p>AMDG.</p>
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		<title>“Mis ovejas escuchan mi voz”.</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jul 2010 17:50:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - CAMILO VALVERDE]]></category>
		<category><![CDATA[domingo]]></category>
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		<category><![CDATA[padre]]></category>
		<category><![CDATA[pascua]]></category>
		<category><![CDATA[voz]]></category>

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		<description><![CDATA[Domingo IV T. Pascual. Ciclo C Hch 13,14.43-52; Sal 99,1-5; Ap 7,9.14-17; Jn 10,27-30 «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/%e2%80%9cmis-ovejas-escuchan-mi-voz%e2%80%9d/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="antetitulo" style="text-align: center; margin: auto 0cm;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="font-size: x-small;"><span style="color: #993333;">Domingo IV T. Pascual. Ciclo C<br />
Hch 13,14.43-52; Sal 99,1-5; Ap 7,9.14-17; Jn 10,27-30</span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. El Padre y Yo somos uno» (Jn 10,27-30).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span id="more-999"></span><br />
</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La primera lectura del libro de los Hechos</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> explica que el Señor mandó a Pablo y Bernabé a predicar a los gentiles: &#8220;Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra (Hech 13,43).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El texto refiere el primer viaje misional de Pablo y Bernabé (Hechos de 13,1 a 14,28). Casi en el centro geográfico de ese viaje por Chipre y la región meridional y central de la actual Turquía, coloca Lucas un episodio teológicamente muy importante: la apertura explícita del mensaje evangélico a todas las gentes; cuenta, en síntesis, el proceso del cristianismo primitivo en su apertura hacia los gentiles. Evangelizan en Antíoquía de Pisidia y en Iconio, donde, tras la inicial acogida positiva, seguida de numerosas conversiones de judíos y gentiles temerosos de Dios, la predicación de Pablo se torna pronto en signo de violenta contradicción. Como habían hecho anteriormente en Chipre (13,5) y era una constante táctica misionera de Pablo: se dirige primero a los judíos en sus sinagogas, como herederos del A.T., compatriotas de los primeros predicadores, pero, el rechazo judío les impulsa con fuerza a dirigir su predicación a los gentiles, que reciben el anuncio evangélico con más entusiasmo; por ello, los judíos, entablando una persecución que no les hace desistir a los predicadores de su intensa actividad misionera, reaccionan en contra y promueven incesantes persecuciones en todas partes. Su idólatra pedagogía por la justicia de la Ley y su atávico segregacionismo religioso les hace recelar de la generosa acogida que otorgan los gentiles a la nueva fe; los judíos incrédulos de Antioquía estallan con furia y muchos celos (13,45) e instan movimientos insidiosos y persecutorios tanto en Iconio como en Listra (14,2.19).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La prioridad otorgada a Israel en el anuncio del Evangelio, atestiguada constantemente en el NT, parece tener un sólido fundamento histórico, sustentado en motivos prácticos y teológicos; pero el rechazo frecuente, más la obstinada incredulidad de los judíos, les acarrean su propia exclusión de la fe cristiana. El episodio de Jesús en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-30), es el paradigma de una línea teológica inherente a toda su obra. Jesús ofrece el Evangelio primero a su pueblo, que lo rechaza debido a su carácter universal. En todo el NT, se alude muchas veces a la tragedia de Israel, que, siendo el pueblo elegido, cuando llegó su &#8220;hora&#8221; rechazó el Evangelio. La experiencia de Pablo en Antioquía (Hch 13,14-52) también constituye un paralelo impresionante; Pablo anuncia primero la buena nueva a su pueblo, cuyo entusiasmo inicial se transforma pronto en celosa persecución al ver cómo los gentiles se abren al Evangelio. Los judíos habiendo arrojado a Pablo y a Bernabé de la sinagoga, querían echarlos de la ciudad y del territorio, cosa que consiguieron con la ayuda de mujeres devotas e influyentes y de gente importante. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">San Lucas quiere resaltar cómo la Iglesia abierta a los gentiles, y no el judaísmo incrédulo, es la verdadera continuadora del pasado de Israel, una presentación de la fe muy sensible a las exigencias de aquella época. En general, así fueron las cosas en los primeros años del cristianismo; de todos modos, no fue tan exacto, porque Pablo sigue posteriormente predicando a los judíos de otras ciudades. Es una especie de síntesis del proceso global; no hay monopolio por parte de ningún grupo, ni seguridad absoluta, sino apertura y seguimiento de la Palabra donde quiera que esté. La hostilidad de los judíos pone aún más de relieve el impulso de los apóstoles y descubre las dos actitudes que pueden adoptarse ante el Evangelio. Los judíos lo rechazan y se quedan con sus prejuicios, los gentiles lo aceptan y alcanzan la &#8220;vida eterna&#8221;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El SALMO RESPONSORIAL</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (99 2-5) canta: “Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 13.5pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La segunda lectura del libro del Apocalipsis</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (7,9.14-17)</span><span style="font-family: Verdana; font-size: 13.5pt;"> </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Expone la visión que anticipa la sociedad deseada y revela uno de los aspectos fundamentales de todo el libro: </span><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">El Cordero será su pastor y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas&#8221; Ap. 7,16. </span></em><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Se trata de la universalidad de la salvación aportada por el Cordero/Cristo, que consiste en la unión del Cristiano con Jesucristo, siguiendo su camino hasta la glorificación, o sea, un camino de sufrimiento y muerte.</span><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Este cap. 7 es un texto de transición entre la apertura del sexto y séptimo sello. Ante la injusticia infligida por el poder humano, el Señor interviene, y, por ello, los prepotentes se llenan de pánico y, desesperados, preguntan, &#8220;¿quién podrá resistirlo?&#8221; A lo cual da respuesta el Apocalipsis asegurando que los fieles del Señor deben mantener intacta su esperanza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Todo el Apocalipsis respira este clima de infundir esperanza a sus destinatarios, gente atribulada por una historia llena de dificultades por la persecución de Diocleciano. En el capítulo sexto apunta las dificultades que son vencidas por Cristo Resucitado, quien va constituyendo a lo largo de esa historia, con la muchedumbre, una multitud innumerable de gente en tribulación, la comunidad de los salvados que tienen el destino final glorioso, como el del Resucitado. Se trata evidentemente de una dimensión universal. La fuerza de la Resurrección es válida para todo tipo de opresión. El Apocalipsis es un libro de liberación humana, los oprimidos tienen su Liberador en Cristo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El texto va descifrando quiénes forman esa muchedumbre; aunque aparecen agrupados en las doce tribus de Israel, hay que pensar que los ciento cuarenta y cuatro mil representan la gran multitud de los incorporados a Cristo por el bautismo; ese número simboliza la totalidad del pueblo de Dios que milita en la tierra. Al final de los tiempos, esa multitud representa la visión de Juan, que contempla en el cielo una grandiosa y triunfal celebración de toda la Iglesia: todas las naciones, pueblos, razas y lenguas del mundo se reúne para alabar a Dios, unidos a los ángeles, a los ancianos y a todo el universo, proclaman su victoria, simbolizada por la túnica blanca y palma en la mano, y obtenida gracias a la &#8220;sangre del Cordero&#8221;, su pastor; porque se unieron a su pasión, lo glorifican ahora y gozan de los dones anunciados antes en las cartas a las iglesias; dones que se detallan con más precisión en la descripción de la Nueva Jerusalén. Con ello, se señala la paradoja que envuelve constantemente la vida cristiana, tribulación que introduce en la vida eterna junto a Dios; sangre que blanquea los vestidos; Cordero que pastorea y conduce a las fuentes de agua viva.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lectura del Santo Evangelio según San Juan</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (10,27-30), Jesucristo se proclama el Buen Pastor: Yo soy el buen Pastor, conozco mis ovejas, y ellas me conocen (Jn 10,14) y escuchan mi voz. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El evangelio de hoy San Juan lo ha colocado en el marco literario de un juicio; los poderes religiosos judíos han abierto una investigación para examinar el caso del ex-ciego de nacimiento (Jn 9). El veredicto ha condenado al ciego a no ser discípulo de Moisés; aunque, en realidad, el condenado es Jesús. Por ello, Jesús se hace presente y se cambian los papeles, ahora es Jesús quien dicta sentencia contra los judíos (Jn 9,39-41). Así pues, en el cap. 10, Jesús fundamenta y razona su veredicto; la parábola del buen pastor no es pues una imagen idílica, sino la fundamentación judicial de un veredicto contra la autoridad judía. Jesús basa su veredicto en el cap. 34 de Ezequiel. El profeta comienza denunciando a los jefes de Israel como falsos pastores del rebaño de Dios; con su injusticia, han destrozado el rebaño; y Dios los destituye de su cargo y El mismo toma el mando, reúne las ovejas dispersas y restablece con ellas una relación de mutua confianza. Estos son los elementos que, introduciendo la equiparación Yahvéh-Jesús, recoge Juan; en esta equiparación, radica precisamente el escándalo de los judíos. (Jn 10,24-26.33); Jesús toma las riendas, reúne a las ovejas, las conduce y crea un clima abierto de mutua confianza y de vida eterna. Así, Jesús actúa, como Yahvéh en el capítulo 34 de Ezequiel. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Jesús no es un usurpador; es el Hijo que vive en íntima relación con el Padre. Juan entiende la &#8220;vida eterna&#8221; como algo que se inicia ya en este mundo. El polo opuesto de la vida eterna que comienza con la fe es la &#8220;muerte eterna&#8221;, que comienza con la incredulidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Jesús está convencido de que nada ni nadie puede apartar de sus brazos a los que son &#8220;suyos&#8221; y a los que él ama. Por eso, cuantos creen en Jesús tienen su vida eterna guardada en las mejores manos y no morirán para siempre, porque Jesús y el Padre son uno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La mejor respuesta a esta seguridad de Jesús es la confianza que Pablo expresa en estas palabras: &#8220;Pues estoy completamente convencido de que ni la vida ni la muerte, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas, ni lo alto ni lo bajo, en fin, ninguna criatura podrá separarnos del amor que Dios nos tiene en Jesucristo nuestro Señor&#8221; (Rom 8,38). No es que el cristiano esté seguro de tener fe, sino que la fe misma es seguridad en Dios, porque no tenemos a Dios en nuestro poder, sino que es Él el que nos tiene con fuerza y el que inspira en nosotros una confianza sin límites.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Para entender este texto hay que recordar que es una respuesta a la pregunta de los judíos: ¿Eres tú el Cristo, el Mesías? Bajo las muchas las imágenes con que se ha presentado el Mesías, hay un elemento común característico: la relación particular entre Dios y su pueblo, así se define como el buen pastor en contraposición a los jefes de Israel. Es el Mesías por estas notas: el conocimiento mutuo: las ovejas no siguen a un extraño; don de la vida eterna: así se anuncia la salvación; unidad con el Padre: es la respuesta a la pregunta sobre si él era el Mesías.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El Señor nos ama y nos conoce personalmente, porque nos quiere y nos guía. Por lo mismo, podemos seguirlo, responsables y comprometidos, en el discipulado de su rebaño; y si caminamos unidos tras Él entraremos en su Reino, beberemos el agua viva que salta hasta la vida eterna y seremos de los suyos plenamente felices. Este es el camino que el Buen Pastor nos marca; hay que tener abiertos los oídos, atentos y libres de falsos reclamos y recodos, de tanta palabrería que confunde, de tantos ruidos que entorpecen, para oír su silbo y escuchar su Palabra; hay que ir en su rebaño y sintonizar el corazón con Jesucristo, que quiere llenar nuestra vida con su voz, “yo les doy la vida eterna”. El Señor nos llama y lo seguimos, porque pronuncia nuestro nombre y nos cuida y nos pide una amistad personal con Él; nos invita a reconocerlo resucitado y a llevarlo en nuestra vida. Y lo seguimos dentro del rebaño con las otras ovejas, aunque, en ellas, hubiera algo que nos disguste; debemos andar mirando a los lados, por si acaso hay que ayudar a las otras, al prójimo y vivir en comunión, porque, en ocasiones, el hermano, que debemos conocer y querer, necesita servicio y entrega.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">“El Padre y Yo somos uno”, Jesucristo nos muestra la bondad de un Dios Padre que constantemente nos habla de amor, que nos espera, nos ama y cuando, en lontananza, nos divisa, corre, nos abraza y nos retiene, pues, “nadie las arrebatará de su mano”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Hoy la Iglesia celebra la Jornada Mundial por las Vocaciones. Es preciso suscitar la vocación a la entrega y al servicio. Hay quien consagra su vida íntegramente al pastoreo de las almas y se dona, para vivir con Cristo Pastor. Oremos, para que lo hagan desde la “caridad pastoral”, que amen y den su vida por las ovejas más débiles y necesitadas. La vocación es la llamada de Jesús, distinta de otras voces, que llaman por derroteros errados; se presentan muchos caminos; es necesario tomar el derecho, el que lleva a la vida y a la verdad. Es el Padre quien pone en movimiento la esperanza; quien hace razonables la fe, la caridad, y la alegría. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">“Nadie las arrebatará de mi mano, mi Padre, que me las ha dado, lo impedirá”; es esta una de las razones para esperar que provea las ovejas y los pastores; pero, en este mundo ajeno y tantas veces hostil, se presentan muchos lobos que intentan destruir y arrebatar el rebaño, su Iglesia denigrada y calumniada y, no podrán. El Buen Pastor no los dejará, es más fuerte y nadie puede arrebatarlas de sus manos. Siempre se hará la voluntad de Dios, de “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. Es cierto que la libertad humana es un misterio insondable y Dios no interfiere en ella; si el hombre no quiere, no quiere. Y Dios se ha sometido, se ha querido someter a esa ley; pero, también es verdad que la libertad, cuando es verdaderamente sana, está hecha para el amor y los recursos del Amor de Dios son infinitos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 5;"> </span>Camilo Valverde Mudarra</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="mso-spacerun: yes;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span></strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Nov 2009 11:54:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - CAMILO VALVERDE]]></category>
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		<description><![CDATA[Domingo XXXIII. T. Ordinario. Ciclo B Dn 12,1-3; Sal 15,5.8-11; Hb 10,11-14; Mc 13,24-32 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: En aquellos días, después de una gran tribulación, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/el-cielo-y-la-tierra-pasaran-mis-palabras-no-pasaran/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="titnew" style="margin: auto 0cm; text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="font-size: x-small;"><span style="color: #993333;">Domingo XXXIII. T. Ordinario. Ciclo B<br />
Dn 12,1-3; Sal 15,5.8-11; Hb 10,11-14; Mc 13,24-32</span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 45pt; text-indent: 9pt;"><em><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana;">En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: En aquellos días, después de una gran tribulación, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los ejércitos celestes temblarán. Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra al extremo del cielo.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 45pt; text-indent: 9pt;"><em><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana;">Aprended lo que os enseña la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sabéis que la primavera está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán. El día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"> <span id="more-1111"></span><br />
</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La primera lectura del </span></strong><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">libro</span></strong><strong><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"> del Profeta Daniel </span></strong><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-weight: bold;">(12,1-3), refleja un texto </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">escrito seguramente en tiempos difíciles para Israel, tiempos de persecución y resistencia, concretamente los comentaristas actuales sitúan su redacción entre los años 167 y 164 a C., durante la dominación de Antíoco Epífanes y antes de la victoria de los Macabeos. ; sobre los hechos inmediatos, el autor interpreta la historia como una lucha en la que Dios toma parte en favor de su pueblo y en contra de los dominadores de turno. Con esto trata de levantar la esperanza de los justos y abrir una brecha a través de los gruesos muros de la angustiosa realidad presente. Por el género utilizado y el objetivo que persigue, se trata de un libro en cierta manera parecido el Apocalipsis del NT.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En los dos capítulos anteriores se han descrito los acontecimientos históricos desde la perspectiva escatológica, esto es, teniendo en cuenta el desenlace final; así, los versículos de hoy constituyen la conclusión del relato y de su interpretación, anuncian cómo todo llegará a un nuevo punto culminante y decisivo, en el que Israel será protagonista y vencedor, y se cumplirán los planes de Dios, que es lo que indica, al aludir a la victoria del arcángel San Miguel, que es el ángel custodio del pueblo de Dios y la personificación de la especial providencia divina en favor de Israel. El profeta ve en los mártires de su tiempo la señal de la victoria, descubre la situación extrema que precede a la salvación del pueblo que ha resistido en la fe. Este es &#8220;el libro de la vida&#8221; (Ex 32, 32; Sal 69, 29; Flp 4, 3; Ap 3, 5). Se trata de una imagen utilizada para expresar que Dios conoce a los suyos y los protege hasta el final. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>No hay en todo el Antiguo Testamento, si exceptuamos el texto de Is 26, 19, ningún otro lugar en el que se hable tan claramente de la resurrección de los muertos que &#8220;duermen en el polvo&#8221;. Aunque se dice que &#8220;despertarán&#8221; (esto es, resucitarán) &#8220;muchos&#8221;, esta palabra quiere decir con frecuencia &#8220;todos&#8221;, y éste parece aquí su sentido. Se trata de una resurrección individual, no universal: Daniel parece mencionar sólo a los caídos durante la última persecución. La resurrección es para nuestro autor un postulado de la justicia divina, que no puede dejar sin premio a los mártires y sin castigo a sus verdugos (cfr. 2 Mac 7, 14). La fe en la resurrección de los muertos aparece tardíamente en el credo de Israel. Con todo, el autor del Génesis intuye esa verdad de fe el plantear la pregunta: &#8220;¿Acaso el juez de toda la tierra no va a hacer justicia?&#8221; (Gn 18, 25), a la que responde claramente Daniel en este pasaje.los resucitados, participantes del reino mesiánico eterno, gozando de la futura felicidad, serán los &#8220;sabios&#8221;, no quienes se lo creyeron con la sabiduría de este mundo<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>y los compara con las estrellas del firmamento. A la misma comparación estelar acudirá Pablo para contrastar la diferencia entre los escogidos, lo que nos lleva a las puertas del Apocalipsis o Revelación plena en Cristo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>No falta una palabra de esperanza y una promesa para los &#8220;sabios&#8221;, esto es, para los que enseñan a practicar y no sólo a conocer lo que es justo a los ojos de Dios. Hay para ellos reservada una gloria especial e imperecedera; se instaura el nuevo reino de Dios de paz y felicidad, para los que se han convertido y predican con éxito la conversión&#8230; Convertir es en hebreo devolver al estado de justicia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-size: 10pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></span></strong><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt;">La segunda lectura de la carta a los Hebreos</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> (9,24-28), versa sobre el</span><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: 10pt;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;"><span style="font-size: small;"> </span></span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">tema general de que el sacrificio de Cristo es causa de una salvación eterna. En este texto, se aborda globalmente, que la obra de Jesús es definitiva y perpetua; después de haber ofrecido su sacrificio, conduce a su perfección a los que ha santificado (Heb 1O,11-18)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Las consideraciones sobre el ministerio de Jesús como sumo sacerdote se acercan rápidamente a su fin y cada vez aparece más claro adonde quiere llegar la carta. La Muerte y Resurrección de Jesús han cambiado radicalmente el posible destino humano de cómo habría sido sin esta intervención de Dios. El texto habla de la muerte y de la exaltación de Cristo, o sea, la Resurrección y sus consecuencias. El perdón es independiente de una ofrenda cúltica, ritual, es obra del amor gratuito de Dios, es aceptación y exaltación de la condición humana. Cristo está sentado para siempre, seguro de su triunfo sobre todo mal, el perdón ha sido obtenido una vez por todas y para todos los pecados, y Dios nos atestigua que después de la muerte de Cristo ya no se acuerda más de nuestros pecados, donde abunda el pecado, sobreabunda el amor. El Señor nos introduce en la religión interior, fundada en la confianza filial y no en el temor, no debemos, pues, considerar nuestra miseria como una carga implacable. Un cristiano no cree en el pecado, sino en la victoria de Cristo sobre el pecado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Jesucristo, con su muerte en la cruz, procuró a todos los suyos la salvación definitiva y Él mismo llegó a su meta celestial y ahora, compartiendo el trono con el Padre, sólo tiene que aguardar en paz a que, como lo expresa el autor con una cita del salmo, 110, 1 &#8220;sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies&#8221; -la tarima cubierta con alfombra sobre la cual se coloca el trono real.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La carta no da tanta importancia a los acontecimientos dramáticos que se irán sucediendo hasta el final de los tiempos. El acontecimiento decisivo ha tenido ya lugar; la muerte de Cristo y su entronización en el santuario celeste a la derecha del Padre. Todo lo que pueda venir después en nuestra vida y en la vida del mundo, debemos aguardarlo los cristianos con la mayor tranquilidad y sosiego, porque también nosotros hemos alcanzado con Cristo la &#8220;consumación&#8221; o perfección. Ya tenemos abierto el camino que conduce al lugar santísimo de Dios. Cierto que todavía no hemos ocupado un puesto, como ya lo ha hecho Cristo, y todavía corremos peligro de recaer en el pecado y en la infidelidad. Porque el tiempo, nuestra vida, es el lugar de la siembra en la que debe ir creciendo la Palabra salvadora hasta la cosecha final.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><strong>Lectura del santo Evangelio según San Marcos </strong>13,24-32, cuyo contenido, más allá del lenguaje de las imágenes, lo constituyen estos elementos: El triunfo del Hijo del Hombre, que parece ahora ser desmentido por la historia, será visible a todos; será inesperado; el juicio; la reunión de todos los elegidos en la gran familia de Dios, que, en efecto, tiene un plan de hermandad universal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">El significado más obvio de &#8220;escatología&#8221; es el de un discurso sobre las realidades últimas y definitivas; se trata de realidades que están más allá de la historia, pero que se van preparando dentro de la historia; la escatología bíblica, pues, es un discurso sobre la historia, un modo de leerla y de asumirla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La mirada del creyente, animado por la fe evangélica, lejos de encerrarse en el futuro divisa simultáneamente el presente y el porvenir.</span><span style="font-size: 13.5pt; font-family: Verdana;"> </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">En la sorprendente perspectiva bíblica, el futuro, la revelación, ofreciendo un criterio de opción y de valorización, hace importante el &#8220;presente&#8221;, la atención se dirige al presente; el futuro ofrece un criterio de orientación en el presente, pero es en el tiempo presente donde se juega el futuro. Esta es la posición frente a Jesús: él es el Hijo del Hombre que habrá de volver, pero lo decisivo es la actitud que hoy asumimos frente a su anuncio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El punto más original del mensaje bíblico y del profético en particular es el concepto de que la historia va caminando hacia un último término bajo la dirección de Dios; la concepción griega, por el contrario, es sustancialmente cíclica; la convicción de que Dios conduce la historia hacia una salvación indestructible está ya presente en los orígenes de la fe hebrea, ahí, arraigan los gérmenes de su desarrollo sucesivo, incluida la exigencia de que esta salvación se halla más allá de la historia, en la comunión con Dios. Así, la esperanza que acompañó a Israel y más tarde a la comunidad cristiana es el encuentro entre la promesa de Dios y la situación actual, siempre llena de desilusiones, que continuamente parece desmentir la promesa y retrasarla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esto que hemos dicho corresponde sustancialmente a la visión escatológica de los profetas, una visión grandiosa y sobria al mismo tiempo, sin intento alguno de penetrar en los secretos de Dios y sin ceder a la curiosidad del &#8220;cuándo&#8221; y del &#8220;cómo&#8221;; pero esta &#8220;sobriedad&#8221; parece que cambió en el último período postexílico, cuando se desarrolló en el judaísmo una vasta literatura llamada &#8220;apocalíptica&#8221;; son tiempos difíciles, de persecución, y parece inútil la fidelidad de los buenos; se necesita un consuelo, que se encuentra en la confianza inquebrantable de que al final de los tiempos se realizará el juicio de Dios y cambiará la situación gracias a una intervención de Dios. El lenguaje de esta literatura es típico: describe los últimos tiempos, inmersos en guerras y divisiones, terremotos y carestía, catástrofes cósmicas (el sol y la luna se oscurecerán y las estrellas caerán), todo ello bajo el signo de una tremenda imprevisión por parte de los hombres, lo mismo que se presentan de pronto los dolores de parto en la mujer; y así, este lenguaje se ve ampliamente presente en el discurso de San Marcos, que no es más que el medio expresivo que utiliza para comunicárnoslo, y, por supuesto, no se pueden entender de ninguna forma estas expresiones al pie de la letra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se debe aclarar todavía un punto: la vuelta del Hijo del hombre en poder y majestad no significa, de ningún modo, que Dios, al final, abandona el camino del amor para sustituirlo por el de la fuerza; si así fuera, la cruz dejaría de ser el centro del plan de la salvación y el mismo comportamiento de Dios acabaría dándoles la razón a todos los que afirman que el amor es inútil, incapaz de conseguir su finalidad; ¡sólo la fuerza es eficaz! Pero se equivocan; la vuelta del Hijo del Hombre será el triunfo del Crucificado (Mc 14,61-62), la demostración de que el amor es poderoso, victorioso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el texto de hoy, Jesús responde a los Apóstoles sobre cuándo sucederá esa &#8220;gran tribulación&#8221;. Jesús invitándoles más bien a tomar conciencia del difícil futuro que como discípulos les espera, señala, y ésta es la peculiar aportación del texto, que esta situación de dificultad, que no va a durar indefinidamente, dará lugar a la reunión de los elegidos dispersos por el mundo, con la que terminan las penalidades de los elegidos, este es el punto culminante y razón de ser de los fenómenos cósmicos y de la llegada del Hijo del hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">En una obra literaria el espacio y el tiempo son creados por el autor; también este texto hay que verlo a la luz de la muerte-resurrección de Jesús, que representan para Marcos el final de un mundo y el comienzo de otro nuevo y bueno. En la literatura judía anterior y contemporánea de Marcos la esperanza en un futuro mejor había adquirido relevancia especial revestida de tintes apocalípticos, es decir, de imágenes sombrías y grandes cataclismos de la naturaleza cargadas de sentido metafórico, es decir, que la verdad no está en lo que afirman sino en lo que traslucen: la esperanza en un futuro mejor. Así, San Marcos usa este lenguaje metafórico, no para anunciar la crónica de un futuro, sino para formular una esperanza de novedad y de bondad, esperanza que se realiza en la resurrección de Jesús, que pone fin a la dificultad y a la tribulación, representadas por la muerte de Jesús. Con este esquema, modelo o paradigma es con el que Marcos habla del fin del mundo y de la llegada gloriosa del Hijo del Hombre, a fin de que los discípulos tengan la certeza de que la penalidad que tendrán que padecer será pasajera. La resurrección de Jesús es la garantía del final de sus penalidades y de su dispersión. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 7;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Camilo Valverde Mudarra</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></p>
<p class="titnew" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-size: large; color: #003366; font-family: Times New Roman;"> </span></strong></p>
<p class="titnew" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-size: large; color: #003366; font-family: Times New Roman;"> </span></strong></p>
<p><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;"><br style="page-break-before: always; mso-special-character: line-break;" /></span></p>
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