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	<title>Blogs Cristianos &#187; glorificado</title>
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	<description>Jesús Cano, LLucia Pou, Carmen Raya, Vida Plena, Testimonio Cristiano,..</description>
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		<title>Os doy un mandamiento nuevo</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jul 2010 18:13:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - Camilo Valverde M.]]></category>
		<category><![CDATA[amaos]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[glorificado]]></category>
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		<category><![CDATA[nuevo]]></category>

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		<description><![CDATA[Domingo V T. Pascual. Ciclo C Hch 14,21-27; Sal 144,13-18; Ap 21,1-5; Jn 13,31-35 «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios en Él. Si Dios es glorificado en Él, Dios lo glorificará a Él, en sí mismo&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/os-doy-un-mandamiento-nuevo/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="antetitulo" style="text-align: center; margin: auto 0cm;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="font-size: x-small;"><span style="color: #993333;">Domingo V T. Pascual. Ciclo C<br />
Hch 14,21-27; Sal 144,13-18; Ap 21,1-5; Jn 13,31-35</span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">«Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios en Él. Si Dios es glorificado en Él, Dios lo glorificará a Él, en sí mismo y lo glorificará muy pronto. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Hijitos míos, aún me queda un poco que estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos, en que os amáis unos a otros»</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><em><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span id="more-1000"></span><br />
</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 99pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="mso-tab-count: 1;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></span><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La primera lectura del libro de los Hechos</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (14,20-26) </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">refiere el final del primer viaje misional. Pablo y Bernabé desandan el camino recorrido en su primer gran viaje misionero en el que llegaron, desde Antioquía de Siria, hasta Derbe, en el extremo suroriental de Licaonia, en Asia Menor y por fin a Antioquía de Siria, desde donde fueron enviados a predicar. Hay que señalar que Lucas, probablemente, retrotrae aquí, a tiempos de Pablo, algunas instituciones posteriores, como la de los presbíteros, dirigentes de comunidades, que quizá sea más tardía. San Lucas, aquí y en el Evangelio, pinta las situaciones con trazos generales con visión optimista, aunque no deja de hacer alusión a las dificultades; en la perspectiva lucana las comunidades son muy positivas. Lo más importante, en cambio, es señalar la expansión del Evangelio en otros ambientes.</span></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">En todas esas jóvenes iglesias tenían algo muy importante que decir. Lucas sintetiza el mensaje importante comunicado en esas iglesias en una frase lapidaria: &#8220;Por muchas tribulaciones&#8230;&#8221; (v. 21). Esta idea se registra en todos los estratos del N.T. como una condición necesaria para entrar en el nuevo tiempo de la salvación escatológica (Mt 5,20; 7,21; 18,3; Jn 3,5; Mc 9,47; Lc 18,17) y forma parte constitutiva de la vocación apostólica de Pablo (Hch 9,16). En el contexto de Hechos significa que cada paso de expansión cristiana ha de hacerse necesariamente a través de persecuciones, misterio divino que se esclarece únicamente a la luz de la muerte de Cristo como origen y meta de la misión cristiana; los gentiles que se habían convertido al Evangelio habían sido objeto de las primeras persecuciones, sobre todo por parte de judíos y judaizantes. Como había dicho Jesús, la puerta de acceso al Reino de Dios es muy estrecha y los que abrazan el Evangelio pasan por muchas dificultades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Llegados a Antioquía convocan la asamblea eclesial para dar cuenta de cuanto han hecho en su primer viaje misionero; el relato era parte integrante de las correrías apostólicas desde los tiempos de Jesús (cfr. Lc 9,10; 10,17); su contenido consistía en exponer la obra de Dios. Lucas la resume en estas palabras: &#8220;El ha abierto a los gentiles el camino de la fe&#8221;. Indica que los grandes comienzos de la predicación a los gentiles descritos en Hechos son un paso decisivo no por obra de Pedro ni de Pablo, sino de Dios mismo. Así, esta breve frase recalca la importancia idéntica en el orden histórico-salvífico de Antioquía y de Jerusalén. La imagen de la puerta encierra significados muy variados en el N.T.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">En este contexto pone de relieve que el único acceso posible a la salvación de Dios no es la circuncisión, sino la fe (cfr. Hch10,43; 13,39; 14,9; 16,31; 26,18; Rom 5,2; Eph 2,18) y que ésta es un regalo gratuito de Dios (cfr. Hch 15,7; 2,47; 3,16; 5,14).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">El SALMO RESPONSORIAL</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (144,13-18) </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">proclama: «El Señor es clemente y misericordioso, lento en cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas». </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"><span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">La segunda lectura del libro del Apocalipsis</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (21,1-5)</span><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> dice: «Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado; … y Dios estará con los hombres y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque «Todo lo hago nuevo». </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Buscamos siempre la ciudad ideal, que es la ciudad del ser: la sociedad perfecta, que es la civilización del amor. Un mundo en que no nos hagamos sufrir unos a otros, sino que tratemos de ayudarnos unos a otros. El mundo nuevo no supone la destrucción apocalíptica de éste, sino su transformación progresiva. El Reino de Dios ya está dentro de nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">El Apocalipsis, en esta última sección (21,1-22,5) se da la mano con el Génesis. Si la primera palabra de Dios en el Génesis era el fiat, un &#8220;hágase&#8221; que surtía su efecto (Gn 1,3), también aquí la primera palabra emitida por el que está sentado en el trono es: &#8220;Todo lo hago nuevo&#8221;. El primer cielo y la primera tierra desaparecen, dejando paso a una nueva creación, a una nueva sociedad. Esta nueva creación nos hace olvidar la presente (cfr. Is. 65,17; 66,22) que se ve liberada &#8220;de la esclavitud a la decadencia, para alcanzar la libertad y la gloria de los hijos de Dios&#8221; (Rom 8,19 s.).</span><span style="font-size: 9pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Este mandamiento nuevo, esta situación enteramente nueva que es la del cristiano, crean un mundo nuevo, una Ciudad nueva; tal es la visión de Juan. Todo es renovado. El mar, símbolo del caos, de las fuerzas adversas (Gn. 1) ya no existe. Dios, por medio de Cristo, ha destruido las dos tierras y a Satán definitivamente (20,1-10; cfr. Is 27,1; 51,9; Salm 74, 13 ss.; Job 26,12). Abatidos los enemigos, se instaura el nuevo reinado de Dios, la nueva humanidad en la que no hay pecado, ni se tropieza con dificultad alguna. Esta nueva Jerusalén es la morada (sekinah) del Señor. En el A.T., la nube, símbolo de la presencia divina, baja sobre la morada. Aquí el simbolismo se hace realidad: la morada es el nuevo pueblo y Dios en persona está presente en medio de él para protegerlo. La morada de Dios y la morada del hombre serán la misma morada, el cielo y la tierra se reconciliarán. Dios habitará definitivamente entre todos los hombres y todos los pueblos serán un mismo pueblo en la presencia de Dios, porque ya no habrá llanto, ni muerte, ni dolor alguno. Dios mismo es el que empeña su palabra para confirmar al Vidente en su esperanza y ordenarle que escriba lo que le dice. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Aquí el libro llega a su climax: en la lucha entre Dios y Satán, el primero vencerá a pesar de las dificultades presentes por las que atraviesa la comunidad. El Dios creador es también la meta última de todo ser creado. Las fuentes humanas de felicidad no sacian la sed; sólo la consumación, todavía oculta, podrá satisfacer el ansia humana. &#8220;Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en ti&#8221; (San Agustín).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.45pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;">Lectura del Santo Evangelio según San Juan</span></strong><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"> (13,31-35), </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">trae el mandamiento nuevo, el testamento de Jesús, su verdadera herencia: &#8220;<em>Que os améis unos a otros como yo os he amado</em>&#8220;. Jesús lo destacó entre todos los mandamientos como la plenitud y perfección de la Ley; ha de ser nuestro distintivo, la señal en la que debemos ser reconocidos como discípulos suyos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Cuando Judas sale resuelto del cenáculo para consumar la traición, ha sonado la &#8220;hora&#8221; de Jesús, la de su exaltación en la cruz, la de su gloria y la de la gloria del Padre, es la hora del amor supremo, la hora del Hijo del Hombre, la de ser traicionado; es la hora de revelar que Jesús es el Señor y que Dios es amor. El Padre, glorificado por la obediencia, glorificará a su Hijo resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">Jesucristo centra toda su doctrina en el amor. Exige el amor más grande, “como yo” significa captar y asimilar el amor de Jesucristo, amar en el grado sumo, el de entregar la propia vida en sacrificio oferente, pues, nadie tiene un amor más grande que el que ofrece su vida por el otro (Jn 15,13). Exhorta a los discípulos a una vida de amor semejante al suyo; en el discurso de la úl­tima les inculca, con su vibrante exhortación, el amor; por eso, les da un &#8220;Man­damiento Nuevo&#8221;: <em>que os améis unos a otros</em>. Es nuevo porque nunca se había exigido nada semejante antes de la venida de Cristo. Exige a sus discípulos el amor más grande, que se amen hasta el signo supremo de hacer donación de su propia vida, como lo hizo él (Jn 13,1 ss); es “nuevo” en la formulación de Jesucristo, que lo carga de unas nuevas y contundentes connotaciones, que no tenía en el A.T.: &#8220;Sabéis <em>que se dijo: &#8216;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&#8217;&#8221;</em> (Mt 5,43); no es el amor al simple y exclusivo prójimo judío, como era en Israel (Lev 19,18), sino un amor universal fundado en Dios: amor a los hombres “como Yo amé”, al ser tan arraigado el egoísmo del hombre, la caridad al prójimo indica que procede del cielo, es un don de Cristo; por la reducción de obligaciones reglamentadas en el judaísmo que se quedan en uno sólo, nuevo y único: amor a Dios y al prójimo; y porque ahora el amor tiene un referente asequible y práctico que es el propio Jesucristo: &#8220;amaos como yo os he amado&#8221;; y tal amor ha de ser el distintivo característico de sus discípulos: &#8220;<em>Os reconocerán en que os amáis</em>&#8220;. El Maestro de Nazaret sólo exige cumplir el mandamiento del amor, aferrándose a la fe: &#8220;<em>a todos los que creen en su nombre, les da el ser hijos de Dios</em>&#8221; (Jn 1,12). Sólo son importantes dos cosas: la fe y el amor. La fe se activa por el amor (Gal 5,11). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">La novedad estriba en que Dios manifestó su amor al mundo (Jn 3,16), y en que Jesucristo es la causa eficiente, amó a los suyos hasta la muerte (Jn 13,1); el amor es signo del alma de Cristo. Sólo quien es amado y se siente amado, es capaz de amar. Es un amor de comunicación y de sacrificio. El amor mutuo debe ser manifestativo del amor que Dios tiene al hombre. El Mandamiento Nuevo es la mayor herencia y la última recomendación de Jesús a los discípulos a punto ya de pasar consciente y voluntariamente de este mundo al Padre. El amor a los demás, un amor corporativo, total y vivo que impele hasta dar la vida por los hombres hermanos será el distintivo, el emblema de los cristianos. Pero, desgraciadamente, a muchos se nos ha caído en el vaivén de estos últimos veinte siglos o nos lo ha arrebatado el bienestar institucional y el hombre del siglo veintiuno nos mira de reojo y con desdén, porque no se nos ve, no nos distingue nuestro mejor signo y señal: “<em>El que conoce mis mandatos y los guarda, ese me ama y al que me ama lo amará mi Padre y yo lo amaré y me manifestaré a él</em>”<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>(Jn 14,21).</span></p>
<p class="Estilo3" style="text-align: left; text-indent: 36pt; margin: 0cm 0cm 0pt;" align="left"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;" lang="ES-TRAD">La norma, pues, es el amor. La única Ley es amar a los demás, amar al prójimo intensamente en toda ocasión, sin límites, porque Dios nos ama. Eso es lo que Jesús hace, escucha al Padre, aprende y actúa de la misma forma. El mandamiento del amor es el carnet de identidad de los verdaderos discípulos, el contrato de amor de la nueva alianza firmado en el nuevo Sinaí; su medida está marcada por el amor de Jesucristo, no por aquel con que amamos nosotros, que hemos de llevarlo sobre nuestros cuerpos, escrito en nuestros corazones, en nuestras vidas, hogares y ciudades (Dt 6,4-9). Que los hombres, siglo a siglo, hayamos complicado la orientación con fórmulas, alharacas y liturgias, cargado de afecciones y organizaciones humanas y plegado a directrices civiles, no impide que volvamos nuestro espíritu y lo sumerjamos única y exclusivamente en el Evangelio, en la doctrina y enseñanza escuetas de la palabra concreta de Jesucristo. Ser discípulo de Cristo es estar revestido del amor, expandir amor en toda acción, situación y palabra. “Mirad cómo se aman entre sí y cómo están dispuestos a morir unos por otros”, decían los paganos de los primeros cristianos jerosolimitanos, refiere Tertuliano, que “tenían un solo corazón y una sola alma” (He 4,32). Y Minucio Félix reflejando el estupor de los gentiles, añade: “Se aman aun antes de conocerse”. El cristiano ha de ser el mismo amor; ha de ser imagen auténtica de Jesucristo, que perdona siempre, que cura siempre, que acoge y ama siempre: ¿<em>Nadie te ha condenado? Yo tampoco</em>. <em>Quiero, sé limpio, ve y no peques más</em>. </span><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt; mso-ansi-language: ES;">En esto reconocerán… </span></p>
<p class="Estilo3" style="text-align: left; text-indent: 36pt; margin: 0cm 0cm 0pt;" align="left"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;" lang="ES-TRAD">San Juan, en su primera carta, se hace eco de esta enseñanza de Cristo: &#8220;Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros&#8221; (1Jn 3,11; cf 2 Jn 5s), hasta dar el don de la vida, siguiendo el ejemplo del Hijo de Dios (1Jn 3,16). Los cristianos deben amarse los unos a los otros, concretamente, según el mandamiento del Padre (1 Jn 3,23). San Juan llega a afirmar que el amor a Dios y al hermano corren parejos, tienen la misma raíz. El amor auténtico al prójimo está ligado al amor a Dios. La relación religiosa con Dios está ínti­mamente vinculada al comportamien­to con el prójimo desde los textos más antiguos de la Sagrada Escritura. El amor al prójimo en la Biblia se fun­damenta en la conducta de Dios: hay que portarse con amor, porque el Se­ñor ha amado a esas personas (Dt 10,18s; Mt 5,44s.48; Lc 6,35s; 1Jn 4,10s). Por consiguiente, no es cuestión de mera solidaridad humana o de filantropía, pues la causalidad del amor al prójimo es de carácter histórico, salvífico o sobrenatural. Así, con la parábola en acción del lavatorio de los pies, los alecciona en la caridad; el hecho ejemplar del lavatorio forma un dístico con la unción de Betania;<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>historia que, según los evangelistas, sería contada “en memoria de la mujer”. Todos los Apóstoles asimilaron su enseñanza, como vemos en sus cartas. San Pedro insta con pasión: &#8220;Amaos unos a otros entrañablemente, amad a los hermanos. Temed a Dios (1 Pe 1,22; 2,17).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 9pt;">El amor es la gran realidad y el más hermoso regalo de la Pascua. Vivir en el amor es apostar por la Pascua. El amor hecho realidad en el día a día es energía transformadora de resurrección. El distintivo del cristiano, la identidad del cristianismo es el amor, amar a Dios y al prójimo. Esta es la felicidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Verdana; font-size: 10pt;"><span style="mso-tab-count: 5;"> </span>Camilo Valverde Mudarra</span></p>
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		<title>Yo soy la vid, vosotros los sarmientos</title>
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		<pubDate>Fri, 08 May 2009 09:22:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>camilo</dc:creator>
				<category><![CDATA[BLOG - CAMILO VALVERDE]]></category>
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		<description><![CDATA[Domingo V T. Pascual. Ciclo B Hch 9,26-31; Sal 21,26-32; 1Jn 3,18-24; Jn 15,1-8 Yo soy la vid verdadera y mi Padre, el labrador; todo sarmiento que no da fruto, lo arranca y el que da fruto lo poda, para&#8230;<p class="more-link-p"><a class="more-link" href="http://padrenuestro.net/blog/yo-soy-la-vid-vosotros-los-sarmientos/">Read more &#8594;</a></p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="antetitulo" style="margin: auto 0cm; text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="font-size: x-small;"><span style="color: #993333;">Domingo V T. Pascual. Ciclo B<br />
Hch 9,26-31; Sal 21,26-32; 1Jn 3,18-24; Jn 15,1-8</span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 48pt; text-indent: 12pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana;">Yo soy la vid verdadera y mi Padre, el labrador; todo sarmiento que no da fruto, lo arranca y el que da fruto lo poda, para que dé más. Vosotros estáis limpios por las palabras que os he dicho; permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no está unido a la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, da fruto abundante, pero sin mí nada podéis hacer. Al que no está unido a mí, se le arrojará, como al sarmiento seco, que lo <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>recogen, los echan al fuego y arde. Si estáis <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>en mí y mis enseñanzas <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>permanecen en vosotros, pedid cuanto queráis y se os concederá. Mi Padre es glorificado si dais mucho fruto y sois mis discípulos.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana;"> </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana;"> <span id="more-216"></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> narra la llegada de San</span><span style="font-size: 10pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Pablo a Jerusalén, dos años después de su conversión, para entablar contacto con la primitiva comunidad cristiana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">No debió serle fácil por el recelo, que inspiraban, en todos, sus pasadas andanzas de perseguidor, pero su amigo Bernabé, de origen helenista, igual que Pablo, lo presentó a los apóstoles. En su carta a los Gálatas (1,18-24), Pablo afirma que, en este viaje, vio únicamente a Pedro y a Santiago, llamado &#8220;hermano del Señor&#8221;, y el autor de Hechos no especifica y habla, en general, de los apóstoles, pues lo que le importa es hacer constar que Pablo fue aceptado por ellos en la comunidad primitiva. Allí, permaneció quince días (Gál 1,18), que bastaron para que se atrajera el odio de sus enemigos, pero embarcándose en Cesarea, con la ayuda de los hermanos cristianos, huyó a Tarso, donde predicó intensamente el evangelio, de modo que en Judea se decía: &#8220;El que nos ha perseguido predica ahora la misma fe que antes quiso liquidar&#8221; (Gál 1,23).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Pablo no fue &#8220;apóstol&#8221; en sentido estricto, no pertenecía a los Doce, pues no conoció a Jesús de Nazaret en su vida pública ni lo siguió a partir del bautismo en el Jordán y hasta su ascensión a los cielos. Por eso, Pablo ha de ceñirse en su predicación al testimonio de los Apóstoles o Tradición Apostólica, de ahí la importancia de este primer contacto con Pedro en Jerusalén.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">La iglesia disfrutó de un período de paz hasta el reinado de Herodes Agripa I (hacia el año 40), en que la fe cristiana se implantó en las tres regiones de la Palestina Occidental. Es notable que Lucas designe estas comunidades cristianas palestinenses con el nombre de &#8220;iglesia&#8221;; tal palabra mantiene en adelante un doble significado en el N.T: la asamblea o reunión de los cristianos en un lugar (iglesia local) y la totalidad de los creyentes (iglesia católica o universal); pero nunca se llamará &#8220;iglesia&#8221; al lugar de reunión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Pablo tuvo que huir de Damasco, tras estallar allí una persecución a muerte contra él y se dirigió a Arabia (cf. Gál 1,17), donde (2 Cor 11,32-33) el gobernador de Aretas, rey de Arabia, puso guardia en la ciudad, para prender a Pablo, el texto de los Hechos señala a los judíos como los verdaderos instigadores de la persecución; son dos visiones que se pueden armonizar fácilmente. Pablo comienza por anunciar la buena nueva a los judíos y ellos responderán casi invariablemente con un rechazo misterioso y con violentas persecuciones (cf. 9,23-25.29-30&#8230;). Una evangelización que libra al hombre de los demonios y de los mil factores que lo esclavizan desencadena siempre persecuciones interesadas, lo mismo en el caso de Pablo que en el de Jesús y en el de la Iglesia de todos los tiempos. La persecución es también uno de los signos de la Verdadera Iglesia y una bienaventuranza (Lc 6,22-23; cf. 6,26).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Los apóstoles eligieron a Bernabé para consolidar la evangelización de Antioquia, el cual busca la ayuda eficiente de Pablo, entonces en Tarso y, juntamente con él, organiza sólidamente aquella Iglesia, que fue un poderoso centro de irradiación evangélica y donde por primera vez los discípulos de Jesús fueron llamados «cristianos».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">La segunda lectura perteneciente a la primera carta de San Juan</span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">, (3,18-24) hace una exhortación al amor práctico.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">La caridad del cristiano no debe consistir en discursos bonitos y demagógicos, hemos de amar con obras. San Juan insiste en el amor, pero en un amor que no se queda en las simples palabras, hay que amar como Cristo nos ha amado, ya que &#8220;en esto hemos conocido lo que es amor, en que Él dio la vida por nosotros&#8221; (v. 16). Y éste es el amor que nos saca de dudas, por él conocemos si somos de la verdad, si hemos nacido de Dios y somos sus hijos. El amor exige la práctica solidaria en el hermano; muchas veces, vemos que nuestra conducta no responde a las exigencias del amor cristiano; y el corazón nos acusa de no ser aún hijos de Dios, tenemos conciencia clara y tranquila de que así no somos de la verdad. Podemos tranquilizarnos, si creemos que el amor de Dios es mucho más fuerte que nuestro amor y que él está por encima de nuestra conciencia. Dios muestra su grandeza perdonándonos. Además él nos conoce mejor que nosotros mismos, el amor indica solidaridad; &#8220;si uno posee bienes de este mundo y, viendo que su hermano pasa necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">El autor da un salto en su discurso y supone, por un momento, que nuestra conciencia no nos acusa de nada. Si es así, podemos esperar que Dios atienda nuestras peticiones, ya que nosotros hacemos lo que le agrada (cf. Jn 14,13; 15,16s; 16,23s; 16,26); el amor surge en nosotros de aquella verdad revelada que se alberga en nuestro interior (2 Jn. 2-4); la verdad es el órgano interno de las obras; la fe es la raíz de la que dimana el amor, &#8220;lo que vale es una fe que se traduce en amor&#8221; (Gál. 5,6). La unión entre obras y verdad expresa la armonía que debe existir entre fe y obras. &#8220;El amor sepulta un sinfín de pecados&#8221; (1 P 4, 8). La razón última es que Dios está por encima de nuestra conciencia y detecta y ve lo escondido de nuestro corazón y que estamos de parte de la verdad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">San Juan recomienda la fe y el amor &#8220;El mandamiento de Dios es que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo y nos amemos los unos a los otros como nos mandó&#8221; (v 23). Amor y fe no se pueden separar, constituyen un único mandamiento, pues la profesión del amor de Dios que se manifiesta en Jesucristo no se puede separar del amor fraterno y, a la inversa, la exhortación al amor de los hermanos implica siempre el amor del Padre que se hace accesible en la entrega del Hijo. El mandamiento que nos proporciona seguridad ante Dios y nos garantiza su presencia entre nosotros es doble: creer en el nombre de Jesucristo y amarnos los unos a los otros, dos preceptos que parecen uno; la fe y la caridad no son dos virtudes distintas, sino que ambas son las dimensiones, vertical y horizontal, pero simultáneas, de una sola actitud (cf. Jn 13,34-36; 15,12-17); somos hijos de Dios por nuestra fe y la caridad fraterna fluye de esta filiación (1 Jn 2,3-11). Nuestra oración es escuchada por nuestra comunión con el Señor, porque observamos sus mandamientos. El Espíritu, que nos lleva al reconocimiento de Jesús como Mesías, es el Espíritu de verdad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">El cristiano, en nuestros días especialmente, trata de buscar un amor fraterno más auténtico y universal, pero sin referencia a Dios, olvidando que el amor une sus raíces en la propia vida de Dios. Creer en Jesucristo es creer que el Padre ama a todos los hombres a través de su propio Hijo y es, asimismo, estar dispuesto a participar en esta mediación del amor y, con la renuncia y la obediencia filial de Cristo, admitir que Jesús ha respondido de manera única al amor del Padre e intentar imitarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;"> <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">EL EVANGELIO según San Juan, </span></strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">propone hoy la preciosa alegoría de la vid: “Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador&#8221;. Esta perícopa forma parte de la amplia sobremesa de la cena de Pascua de Jesús con sus discípulos,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">El Padre es el labrador solícito que cuida la vid y los cristianos somos los sarmientos. En sentido estricto, no se es cristiano, sino que se hace uno cristiano; el cristianismo no estriba en el ser, sino en el hacerse, como se hacen los discípulos mediante la comunicación sincera de la palabra, que crea una situación abierta, diáfana, limpia: “Vosotros estáis limpios por las palabras que os he dicho”; todo lo que Jesús ha ido diciendo durante su actividad ha ido podando, limpiando a sus discípulos; por eso, les dice que ahora están limpios; mientras Jesús está para morir, sus discípulos tienen aún mucha vida por delante; de ahí el interés y la insistencia de Jesús en que ellos sigan con él, permanezcan en él; siete veces se menciona el verbo permanecer, esa permanencia y unidad constituyen el punto central del texto de hoy.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">San Juan invita a una interrelación personal con Jesús de modo insistente, a través de formulaciones positivas y negativas, que indican lo que es esencial para ser cristiano. El es la luz verdadera, que sustituye la Ley (8,12), el verdadero pan del cielo, en contraposición al maná (6,32), el Buen Pastor, y hoy es la vid verdadera; son afirmaciones que, desde la experiencia pascual y la fe en la resurrección del Señor, señalan que Jesús vive y es para todos los creyentes el único autor de la vida, que lleva la savia y mantiene unidos los sarmientos; Jesús es la cepa, la raíz y el fundamento de la &#8220;viña del Señor&#8221;. Entre los sarmientos y la vid hay una comunión de vida con tal de que permanezcan unidos a la vid, así, se alimentan, crecen y dan fruto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">La fidelidad que Yahvé esperaba del pueblo elegido la encuentra, por fin, en Jesús, la verdadera vid. Surge una nueva alianza, por la fidelidad de Jesús, que se sustenta en obediencia hasta la cruz. La viña y la vid es una imagen ampliamente utilizada en el A. T. para referirse a Israel como pueblo de Dios y es recogida también por el N. T. Pero aquí la vid no se refiere al pueblo de Israel, sino que se aplica directamente al propio Jesús. &#8220;Yo soy la verdadera vid&#8221;; Jesús se designa la vid; se pone en el lugar que hasta ahora solía ocupar el pueblo de Israel; es la vid verdadera, el verdadero pueblo de Dios, formado por la vid y sus sarmientos; no hay otro pueblo de Dios, sino el que se construye a partir de Jesús; es el verdadero pueblo de Dios que sustituye a Israel.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Como en el A.T. es Dios Padre, quien ha plantado esta viña y, demostrándole su amor, la cuida. Según el relato del historiador judío Flavio Josefo, había en Jerusalén, sobre la puerta del Templo una vid de oro con sarmientos colgantes. Con Jesús ha llegado el fin del culto del templo judío y de su comunidad. Jesús es la vid verdadera en el sentido de que es él quien da la auténtica vida, la que proviene de Dios, la que encuentra su fuente en el Padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">En el evangelio de Juan, &#8220;dar fruto&#8221; significa cumplir la enseñanza de Jesucristo, hacer realidad el reinado de Dios, para que se manifieste lo que ha sido sembrado en la muerte de Cristo: la salvación del mundo, que es la gloria y la alegría del Padre (el &#8220;labrador&#8221;). En este mismo sentido dice Jesús que &#8220;el grano de trigo que cae en tierra y muere da mucho fruto&#8221; (Jn 12,24); y Él es ese grano de trigo, él y su palabra. Los que reciben a Cristo y su palabra, los que permanecen en él y cumplen lo que él dice, los que mueren con él para que el mundo viva, dando mucho fruto, mueren con Él. Y éste es el fruto que permanece (Jn 15,16). La vid de la Nueva Alianza produce un fruto abundante que se llama amor; un amor a los hombres idéntico al que el Padre siente por ellos; un amor &#8220;podado&#8221;, purificado del egoísmo, un amor que sólo se logra participando del amor de Cristo, representado en la Iglesia. En la realidad del vino eucarístico se dan cita, a la vez, el amor de Dios, que amó tanto a los hombres que les entregó su Hijo y la fidelidad humana de Jesús, &#8220;limpio&#8221; de todo egoísmo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">El fruto es el efecto de la muerte del grano del trigo, es decir, es la expresión del amor sin medida. El fruto es la realidad del hombre nuevo, es el hombre que ya no existe para sí, que se esfuerza por morir a su egoísmo y a vivir para Dios y para los demás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">El sarmiento que no da fruto es el que pertenece a la comunidad, pero no responde al Espíritu de Jesús, no se asimila a Jesús; es el sarmiento que no muestra la vida que se le comunica y el Padre, que cuida de su viña, lo corta; es un sarmiento fatuo, que no pertenece a esa vid.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Quien practica el amor, tiene que seguir un proceso ascendente, un desarrollo, que es posible mediante esta poda que el Padre hace. Es la limpieza del corazón del discípulo de Cristo, que, eliminando la sequedad, reverdece sea cada vez más auténtico, más libre para amar, menos esclavo de sí mismo, con mayor capacidad de entrega y por tanto de eficacia. La fórmula &#8220;permaneced en mí y yo en vosotros&#8221; define la relación del discípulo con Jesús en una reciprocidad personal que es la condición indispensable para dar fruto; la unión con Jesús es decisión del hombre y, a esa iniciativa, corresponde la fidelidad de Jesús &#8220;yo permaneceré en vosotros&#8221;. El que vive unido a Cristo capta, por la plegaria, cuál es el plan de Dios y es movido a realizarlo y da fruto abundante. La gloria del padre se ha manifestado plenamente en Jesús, que conocía su voluntad y la realizó, y ahora debe manifestarse en los discípulos de Cristo, que, unidos a El, son capaces de dar mucho fruto.</span><strong><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><strong><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 247.8pt; text-indent: 35.4pt;"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana;">Camilo Valverde Mudarra</span></strong></p>
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