ETERNA REDENCIÓN

El verbo creador que se había de encarnar en época posterior concedió el perdón a nuestros primeros padres, pero la herencia pecaminosa fue transmitida a toda su descendencia, así como los caracteres personales y todo cuanto forma parte del ser humano. Ese perdón, solo era aplicable a ellos dos, de modo que cada persona individual, quedaba bajo la áspera senda de la redención.

 

Es pues relevante el hecho de que cada persona individual ha de andar bajo la gracia y la misericordia de Dios, por cuanto como ya dije, el perdón y la reconciliación solo vino para el pecado individual de los padres: En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. (Jeremías 31:29,30).

 

Cristo asumió totalmente nuestra degradada naturaleza, y arrostrando sus dificultades y tormentos, fue el único que superó los requerimientos necesarios: por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. (Hebreos 9:12)  Todo aquel, pues, que lleva y está integrado en Cristo, ya lleva consigo sus méritos pues donde va Cristo, también el creyente redimido camina integrado con Él. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20).

 

Ya es suficiente esfuerzo para el ser redimido, el seguir las indicaciones de Dios para su bien, ya que la razón y el bien son menos atractivos para el hombre irredento que la llamada de los sentidos, como se comprueba en las distintas etapas de las edades del hombre y la mujer. Solo basado desde el principio de su conversión en el firme propósito de hacer la voluntad de Dios, es como el hombre es sostenido por el Espíritu Santo para hacer lo que es de provecho para nuestra salvación.

 

A la situación degradada del hombre natural, es prácticamente imposible hacer cosa buena, si no es por la presión social o por exhibición  humana de algunas virtudes reconocidas por todos. Vanidad en suma. Esto contrasta con la flacidez de la fe y la praxis, de muchos creyentes que desganadamente acuden a las distintas denominaciones, solo para calentar bancos y para tratar de oponerse de forma (muchas veces airada), del pensamiento de otros.

 

Somos capaces de las mayores heroicidades en un momento dado; Tal posibilidad demuestra lo que (a pesar de su degradación), es grandioso en el ser humano, creado para horizontes que ahora no podemos ni atisbar, a pesar incluso de La Revelación. Sin embargo, la acción persistente del Espíritu Santo en nosotros es demasiado para el hombre común, aunque sea creyente. Así parece que se puede hablar de cristianos simpatizantes y cristianos militantes. O cristianos espirituales y cristianos carnales.

Un toque bíblico

 

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

    Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

     Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

     Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

    Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. (Romanos 6: 3 al 9) Léase en contexto.

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *