Evangelio del día 25 de junio

Evangelio del día 25 de junio
Génesis 16, 1-12. 15-16 / Mateo 7, 21-29
Salmo responsorial Sal 105, 1-5
R/. “¡Den gracias al Señor porque es bueno!”

Santoral:
San Guillermo de Vercelli, San Próspero,
Santa Leonor y San Salomón

Deberías

Ser tan fuerte que nada pueda
turbar la paz de tu mente.

Hablar a todos de salud,
felicidad y prosperidad.

Hacer que los demás sientan
que hay algo bueno en ellos.

Mirar siempre el lado más luminoso
de las cosas y hacer que tu optimismo
se realice.

Pensar sólo en lo mejor
y esperar sólo lo mejor.

Ser tan entusiasta del éxito
de tu amigo como del tuyo propio.

Olvidar los errores del pasado y luchar
por las grandes consecuencias del futuro.

Sonreír siempre y que tu sonrisa
sea para todos.

Dedicar tanto tiempo a tu adelanto personal
que no te quede un momento para encontrar
un defecto en los demás.

Ser suficientemente tolerante, firme
y generoso para combatir la pesadumbre,
la pasión y el miedo, y suficientemente feliz
para no permitir la presencia de la inquietud.

Liturgia – Lecturas del día

Jueves,
25 de Junio de 2015

Agar dio a Abrám un hijo, y Abrám lo llamó Ismael

Lectura del libro del Génesis
16, 1-12. 15-16

Sarai, la esposa de Abrám, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. Sarai dijo a Abrám: «Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos». Y Abrám accedió al deseo de Sarai.
Ya hacía diez años que Abrám vivía en Canaán, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia. Él se unió con Agar, y ella concibió un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenzó a mirar con desprecio a su dueña.
Entonces Sarai dijo a Abrám: «Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregué a mi esclava, y ahora, al ver que está embarazada, ella me mira con desprecio. El Señor sea nuestro juez, el tuyo y el mío».
Abrám respondió a Sarai: «Puedes disponer de tu esclava. Trátala como mejor te parezca».
Entonces Sarai la humilló de tal manera, que ella huyó de su presencia.
El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial -la fuente que está en el camino a Sur- y le preguntó: «Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?»
«Estoy huyendo de Sarai, mi dueña», le respondió ella.
Pero el Ángel del Señor le dijo: «Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella». Luego añadió: «Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos», y el Ángel del Señor le siguió diciendo: «Tú has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos».
Después Agar dio a Abrám un hijo, y Abrám lo llamó Ismael. Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abrám tenía ochenta y seis años.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
105, 1-5

R.
¡Den gracias al Señor porque es bueno!

¡Den gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterno su amor!
¿Quién puede hablar de las proezas del Señor
y proclamar todas sus alabanzas? R.

¡Felices los que proceden con rectitud,
los que practican la justicia en todo tiempo!
Acuérdate de mí, Señor,
por el amor que tienes a tu pueblo. R.

Visítame con tu salvación,
para que vea la felicidad de tus elegidos,
para que me alegre con la alegría de tu nación
y me gloríe con el pueblo de tu herencia. R.

EVANGELIO

La casa edificada sobre roca
y la casa edificada sobre arena

a
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Mateo
7, 21-29

Jesús dijo a sus discípulos:
«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”
Entonces Yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal”.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande».

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque Él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Palabra del Señor.

Reflexión

Gen. 16, 1-12. 15-16. Espera en el Señor; confía en Él. Dios, a su debido tiempo cumplirá su Palabra. Si se tarda, no pienses que Dios te ha engañado; pues sus caminos no son nuestros caminos. Dios llevará a término la obra salvadora que ha iniciado en nosotros. Pero cuando uno se desespera y quiere corregirle la planilla a Dios, la vida se complica, no por Dios, sino por uno mismo que no supo esperar el día del Señor. Después querrá uno echarle la culpa a los demás, queriéndoles hacer responsables de decisiones que uno tomó equivocadamente. Sin embargo, como decimos, Dios escribirá derecho sobre nuestros renglones torcidos. Dios, incluso, sacará bien de mal. En nuestra debilidad Él manifiesta su poder. A pesar de como hayan sido nuestros caminos Dios nos pide volver a Él, y someternos amorosamente a su voluntad, de tal forma que, siguiendo sus caminos, haciendo nuestros sus planes, podamos finalmente llegar al pleno cumplimiento de su promesa de la salvación eterna en nosotros.

Sal. 106 (105). Dios siempre es rico en misericordia. Sin embargo su oferta de perdón y de salvación no podrá hacerse realidad en nosotros mientras no vayamos a Él y, con humildad, le pidamos que tenga misericordia de nosotros, y que por el amor que nos tiene se acuerde de nosotros y nos salve. Dios siempre nos está esperando, como el Padre amoroso y misericordioso espera la vuelta del hijo que un día se fue a malgastarlo todo. Dios quiere revestirnos de su propio Hijo y enviarnos a dar testimonio de lo misericordioso que ha sido Él para con nosotros. Entonces nos alegraremos y nos gloriaremos por pertenecer al pueblo santo de Dios, y viviremos como testigos, no de una fidelidad externa a la Ley , sino de la fidelidad a Dios que nos ha amado y nos ha hecho partícipes, en Cristo, de su propia vida.

Mt. 7, 21-29. Jesús está concluyendo las enseñanzas que ha dado a sus discípulos, no sólo para que las escuchen como una hermosa doctrina, sino para que se vivan como un caminar con el Señor, como un vivir en la fidelidad amorosa a la voluntad de Dios. No son los preceptos, es el Señor el que va con nosotros y nos quiere santos como Él es Santo. Amarlo a Él no es sólo llamarlo Señor, Señor; no podemos decir que creemos en Él porque en su Nombre arrojemos demonios, o porque en su Nombre hagamos milagros, o porque hablemos en Nombre de Él. Son nuestras obras las que han de manifestar, finalmente, si somos o no de Dios, si su salvación está o no en nosotros. Asentar nuestra vida en roca firme significa unirla a Cristo, Roca fundamental de la Salvación y de la Iglesia. Algo nos debe unir a Él de modo indisoluble: el Espíritu Santo, Amor que hará que ni siquiera la persecución y la muerte nos aparten de Cristo.
En la Eucaristía vivimos el amor sin hipocresías. No es el querer cumplirle externamente al Señor. No podemos venir por simple curiosidad o por costumbre. Ojalá y nunca nos acostumbremos a estar con el Señor. Ojalá y cada Eucaristía sea una verdadera novedad entre Dios y nosotros. Ojalá y cada Eucaristía sea un compromiso renovado de vivir en la fidelidad, en la escucha y en la puesta en práctica de la Palabra de Dios, de tal forma que, por obra del Espíritu Santo, nos convirtamos en la Encarnación de esa misma Palabra, que se prolonga en la historia, haciendo presente al Señor entre nosotros, por medio de su Iglesia, con todo el compromiso y entrega de su Misterio Pascual.
No basta predicar; no basta dar catequesis y dedicarse a llevar el Evangelio a tierras de misión. Si Jesús dijo de su propia Madre que ella no era bienaventurada por haberle llevado en su seno y haberlo amamantado con sus pechos, sino porque escuchó la Palabra de Dios y la puso en práctica, ¿Qué no esperará de nosotros? No pensemos que porque seamos ministros del Señor, o laicos comprometidos en el anuncio del Evangelio vayamos a tener asegurado un lugar en la eternidad. Si no queremos que al final se nos cierren las puertas, no seamos lobos rapaces disfrazados de ovejas; no seamos predicadores insignes pero obradores de maldad. Seamos congruentes con el Evangelio, anunciándolo con las obras, con la vida misma; entonces podremos hablar del Señor como testigos venidos de un auténtico encuentro y compromiso de fe con Él.
Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de que nuestro sí a la voluntad de Dios en nosotros no se nos quede helado en los labios, sino que tenga el calor de un corazón que esté siempre dispuesto a amar a Dios y al prójimo con todas sus consecuencias. Amén.

Homiliacatolica.com

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