Declaración conjunta de los obispos de EE.UU., Salvador, México, Guatemala y Honduras en el drama de los menores migrantes en EE.UU.

Obispos de EE.UU., Salvador, México, Guatemala y Honduras
El drama de los menores migrantes en EE.UU.

Declaración conjunta de los obispos de EE.UU., Salvador, México, Guatemala y Honduras

“Debemos erradicar las causas estructurales que provocan la migración irregular de menores de edad”

“Estos niños salieron de sus países empujados por la miseria, la violencia y viven una crisis humanitaria”

Redacción, 11 de julio de 2014 a las 08:48

México Guatemala y EU analizan medidas de seguridad para los menores migrantes/ Pascal
La Bestia un peligro para los menores migrantes/ Pascal Beltrán del Río
Miles de niños, niñas y adolescentes que han migrado desde Centroamérica y México hacia los Estados Unidos y que ahora se encuentran detenidos en espera de ser deportados

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Misa en la frontera de Arizona

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Menores migrantes en la frontera con Honduras

Cruces en la frontera entre EEUU y México El muro-frontera de Arizona Misa en la frontera Misa en la frontera de Arizona Menores migrantes en la frontera con Honduras Un grupo de menores intenta cruzar la frontera de EE.UU. No a la trata de menores Cruces en la frontera entre EEUU y México El muro-frontera de Arizona Misa en la frontera Misa en la frontera de Arizona Menores migrantes en la frontera con Honduras Un grupo de menores intenta cruzar la frontera de EE.UU. No a la trata de menores Cruces en la frontera entre EEUU y México El muro-frontera de Arizona Misa en la frontera Misa en la frontera de Arizona Menores migrantes en la frontera con Honduras Un grupo de menores intenta cruzar la frontera de EE.UU. No a la trata de menores

Profundamente conmovidos por el sufrimiento de miles de niños, niñas y adolescentes que han migrado desde Centroamérica y México hacia los Estados Unidos y que ahora se encuentran detenidos en espera de ser deportados, los obispos de Estados Unidos, México, El Salvador, Guatemala y Honduras, movidos por el amor de Cristo, manifestamos a todos ellos y a sus familiares nuestra oración, solidaridad y compromiso.

Estos niños salieron de sus países empujados por la miseria, la violencia o el deseo de reunirse con sus padres o algunos de sus familiares que ya han migrado, y ahora, luego de enfrentar toda clase de privaciones y peligros, viven una terrible crisis humanitaria. Esta dramática situación nos afecta a todos y ha de comprometernos a “globalizar la solidaridad”, reconociendo, respetando, promoviendo y defendiendo la vida, dignidad y derechos de toda persona, independientemente de su condición migratoria.

En este sentido, vemos con esperanza la Declaración Extraordinaria de Managua, en la que los Países Miembros de la Conferencia Regional sobre Migración -Belice, Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estado Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana- han reconocido la corresponsabilidad regional y se han comprometido a implementar medidas integrales y articuladas para garantizar el interés superior del niño y adolescente, así como la unidad familiar; a difundir información precisa respecto a los “peligros del viaje” y la inexistencia de “permisos” para los que llegan a los Estados Unidos; luchar contra los grupos delictivos organizados de tráfico ilícito y de trata de personas; y mejorar las prácticas migratorias.

Un aspecto importante de la Declaración es el compromiso conjunto para erradicar las causas estructurales que provocan la migración irregular de menores de edad, creando programas de desarrollo social y económico en las comunidades de origen, así como programas de reinserción y reintegración para los que retornan. También se reconoce que algunos de estos niños y adolescentes migrantes podrían obtener la condición de refugiado o protección complementaria.

En este tenor, resulta positivo que México haya implementado la Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur y la creación de los Centros de Atención Integral al Tránsito Fronterizo para facilitar la internación segura de personas y bienes, y evitar los problemas originados por el desorden migratorio en la zona.

La Iglesia Católica, que desde hace muchos años viene haciendo gestiones ante las autoridades gubernamentales de Estados Unidos, México y Centroamérica en favor de los migrantes, continuará esta labor. También seguirá trabajando en la promoción humana, particularmente de los niños, de las familias y de los más pobres, en la restauración del tejido social y brindando acogida, atención y servicios a los migrantes en sus numerosos centros creados para ellos. La misma Iglesia expresa su disponibilidad para colaborar a fin de hacer realidad los acuerdos de la Declaración de Managua, convencida de que una estrategia de disuasión sin garantías de protección nacional e internacional es inefectiva e inhumana.

Por eso, apoyamos la solicitud que Monseñor Mark Seitz, Obispo de El Paso, Texas ha formulado al Comité de Migración de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de emitir declaratoria de crisis humanitaria para dar una respuesta integral al problema, creando políticas públicas que den servicios básicos y protección al migrante, examinado las raíces del éxodo migratorio, asignando recursos federales para invertir en los países expulsores a fin de evitar la necesidad de migrar, y promoviendo programas de reunificación familiar para los migrantes.

Los obispos, sus servidores, reiteramos la urgencia de respetar la dignidad humana de los migrantes indocumentados; fortalecer las instituciones gubernamentales para que sean auténticamente democráticas, participativas y al servicio del pueblo; combatir con firmeza la reprobable actividad de los grupos delictivos y del crimen organizado, cuya inhumana acción condenamos enérgicamente; garantizar la seguridad de los ciudadanos; e invertir en Centroamérica.

En este sentido, hacemos un llamado a los empresarios, especialmente católicos, a que inviertan y contribuyan a promover la justicia y la equidad. Exhortamos a los padres de familia a no exponer a sus hijos a emprender el peligroso viaje hacia México y Estados Unidos. Y pedimos a la sociedad en general asumir el papel que le corresponde en este doloroso problema.

Ante el drama humanitario que estamos padeciendo, debemos escuchar al Papa Francisco, que con profundo realismo ha advertido: “Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia… Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor… La inequidad es raíz de los males sociales”.

Implorando la intercesión de Santa María de Guadalupe, Patrona de América, pedimos a Nuestro Señor Jesucristo que proteja a nuestros niños y sus familias en este difícil momento, y nos dé a todos la sabiduría para encontrar soluciones factibles, y audacia y fuerza para actuar en consecuencia.

+Óscar A. Cardenal Rodríguez Maradiaga,S.D.B.
Arzobispo de Tegucigalpa
Presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras

+J. Francisco Cardenal Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara
Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano

+Romeo Tovar Astorga
Obispo de Santa Ana
Secretario General de la Conferencia Episcopal de El Salvador

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo Auxiliar de Puebla
Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano

+ Domingo Buezo Leiva
Obispo Vicario de Izabal
Srio. Gral. de la Conferencia Episcopal de Guatemala

+ Eusebio Elizondo
Obispo de Seattle
Pdte. del Comité de Migración y Refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos

+ Guillermo Ortíz Mondragón
Obispo de Cuautitlán
Presidente de la Dimensión de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Guión Domingo 18° del tiempo ordinario – 4 de Agosto

Guión Domingo 18° del tiempo ordinario

DOMINGO XVIII DURANTE EL AÑO

 

PREPARACIÓN: 

Antes de la salida del celebrante

 

Nos encontramos hoy reunidos, en este domingo décimo octavo del tiempo ordinario, como la multitud de la que nos hablará el Evangelio. Como aquella gente, también nosotros, a pesar de todo, buscamos a Jesús para enriquecernos con su Palabra y fortalecernos con su Pan.

 

AMBIENTACIÓN: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

 

El Señor hoy nos muestra la eficacia de su Palabra, preparación de la maravilla de la Eucaristía. Él, que nos ha dado la vida natural, por el Bautismo también nos ha dado la vida de la gracia y quiere darnos su principal alimento: su Palabra y el Pan que nos da la vida, el Pan vivo bajado del Cielo. Y hoy nos dirá: “Quien come de este pan, vivirá para siempre”.

 

1ª. LECTURA:  (Is 55, 1-3)     (Ver texto)

 

En estas palabras del Profeta, vemos ya claramente el poder y la eficacia de la Palabra de Dios y el anuncio del alimento que nos da: Cristo, el Pan vivo bajado del Cielo.

 

SALMO RESP.:      (144, 8-9. 15-18)    (Ver texto)

 

                    R.   Abres tu mano, Señor, y nos colmas de tus bienes.

 

2ª. LECTURA:     (Rm 8, 35. 37-39)     (Ver texto)

 

San Pablo nos manifiesta en forma clara y terminante: los que están verdaderamente unidos a Cristo, no podrán ser separados de Él, por absolutamente nada.

 

EVANGELIO:  

 (Mt 14, 13-21)    (Ver texto)

 

El mismo Jesús nos dice que Él habrá de alimentarnos, saciando verdaderamente nuestra hambre.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 

CELEBRANTE:

 

Queridos hermanos, Dios nos da gratuitamente el don de su amor. Por ellos presentemos ahora nuestra oración por la Iglesia, por todos los hombres y por nosotros mismos.

 

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

 

“POR CRISTO, PAN DE VIDA, ESCÚCHANOS SEÑOR”

 

v Padre, te pedimos por la Iglesia y por el Santo Padre Francisco, para que siempre recibamos por su mensaje, el alimento del pan de la Palabra y la Eucaristía, que sacia el hambre más existencial del hombre, oremos…

 

v Padre, te pedimos por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos, todos seamos responsables para que a nadie le falte el pan material y el que es el alimento para la Vida eterna, oremos…

 

v Padre, te pedimos por la paz del mundo, y en especial en Medio Oriente, para que, pacificando nuestros corazones, se terminen las guerras y enfrentamientos entre hermanos y podamos alcanzar una auténtica y definitiva paz, oremos….

 

v Padre, te pedimos por tantos hermanos que se encuentran sufriendo, para que tu Palabra fortalezca sus espíritus y por nuestra ayuda fraterna, renazca en ellos la esperanza, oremos…

 

v Padre, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que, en medio de las dificultades actuales, vivamos conscientes que nada tiene poder para apartarnos de tu amor manifestado en tu Hijo, y que todo lo demás se nos dará por añadidura, oremos…

 

CELEBRANTE:

 

Padre de las misericordias, escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos el que siempre, y por sobre todas las cosas, busquemos en tu Hijo el único alimento para la vida eterna. Te lo pedimos por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

 

Sintiéndonos pobres y necesitados ante Dios, le ofrecemos ahora nuestro compromiso a buscar sólo en Él, el alimento para nuestra vida cristiana.

 

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

 

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)

 

Unidos en la misma fe, demos gracias al único Señor, nuestro Dios, que nos ama profundamente y nos da a su Hijo como Pan de Vida.

 

COMUNIÓN:

 

Habiendo sido alimentados con la Palabra, dispongámonos a participar del Cuerpo de Jesús, recordando sus palabras: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”.

 

DESPEDIDA:

 

Toda Eucaristía debe significar para nuestra vida diaria, el compromiso de aplicarla, de vivirla. Al retirarnos es bueno que llevemos a nuestros hogares una profunda reflexión: ¿en verdad, en nuestras vidas, es el Señor el que da sentido a todas las cosas?